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REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL
 

APORTACIONES TEORICO-TECNICAS PARA LA CLINICA INTERSUBJETIVAR

"Objetal, Intersubjetivo, Vincular. El Psicoanálisis Anticartesiano"

 

Carlos Rodríguez Sutil

Desde la enunciación de la teoría de las relaciones objetales, sobre todo en la versión de Fairbairn - la libido no busca la descarga sino al objeto y desde el origen el individuo está inmerso en relaciones objetales - quedaba claramente postulado que el ser humano nunca podía ser confundido con una mónada aislada que arriba a un mundo ya acabado con el que comienza a interactuar. Bien al contrario, es ese mundo, esa constelación de relaciones interpersonales, el que permite la construcción del ser humano individual, con sus peculiaridades y características propias que, en definitiva, no son creación de la nada, sino mezcla peculiar, en proporciones diversas, de las relaciones tempranas que ese entorno le ofrece. Autores como Winnicot y Bion han ido completando la teoría de las relaciones objetales, pero su labor sólo es comprensible por la labor subterránea, negada de Ferenczi y Balint, a quienes ahora está afortunadamente de moda recuperar.

Esto supone un giro anticartesiano indudable, diríamos que "copernicano", en la concepción psicoanalítica de la ontogénesis. Como acertadamente destacó Lacan, joven lector de los autores ingleses en la posguerra, este giro sólo es teorizable recurriendo a ontologías alternativas como las de Hegel, primero y, años más tarde, Heidegger. La importancia de la fase del espejo - tomada de los trabajos evolutivos de Henri Wallon - muestra que nuestro yo, nuestra identidad, se forma compartiendo la visión de nuestra imagen reflejada como una representación semejante a la de nuestros congéneres. Nuestra identidad sólo es posible en contacto con ellos y no a partir de una certeza interna o punto inamovible sobre nuestra existencia personal. Más adelante, el sofisma de los tres prisioneros, tan conocido, puede tomarse como la demostración palpable de que la mirada del otro, el modo y ritmo en que su pupila nos refleja, permite mi identificación precaria como una ser humano con un rasgo peculiar, blanco o negro. Este proceso de escansión está en la base de toda posible liberación. A nuestro entender sólo contradictoria en apariencia con la condena al infierno de los tres personajes de Sartre en Huis Clos, que se condenan enmascarando su mirada. Acaso las dos caras de una misma moneda. La condenación y la liberación no dejan de ser un fenómeno social.

Lacan también leyó - Roudinesco así lo afirma en su gruesa biografía - a Ludwig Wittgenstein, pero hasta ahora no lo hemos encontrado sugerido de manera inequívoca en ningún pasaje. Este filósofo es el inspirador del enfoque anticartesiano en el psicoanálisis intersubjetivo de autores contemporáneos en Norteamérica, entre los que destacaremos a Mitchell, Storolow, Orange y Atwood. Suelen citar como orígenes inspiradores tanto a Fairbairn como a H.S. Sullivan, sin embargo, en ninguno de ambos encontramos el análisis epistemológico necesario para la reestructuración del psicoanálisis, sino interesantes afirmaciones programáticas, sobre todo en el segundo. Marcia Cavell, una filósofa próxima al grupo, parece haber tomado a su cargo la responsabilidad de mostrarnos cómo es ese psicoanálisis replanteado desde la epistemología externalista, desde la ontología anticartesiana de Wittgenstein. Gracias a ella vemos cómo se deshacen o se reorganizan conceptos hasta ahora sacrosantos en el psicoanálisis ortodoxo, como es la teoría energetista de la pulsión, el narcisismo primario y la visión intrapsíquica de la neurosis. Sentimos que su rechazo a Lacan procede del disgusto por no poder negar el importante parentesco entre lo que ella dice y lo expresado, por activa o por pasiva, en la enseñanza del psiquiatra francés.

Dicho sea de paso, Freud, en su monumental y polisémica obra suministra materiales de provecho en la reconstrucción externalista del psicoanálisis. Entre otras cosas, su incipiente introducción de la teoría de las relaciones objetales, el fino análisis del contexto familiar del neurótico que nunca falta en los casos clínicos del maestro, o la importancia que concedió de forma progresiva a la figura materna y a los mecanismos de defensa más primitivos. A un paso de esto, a nuestro entender, se sitúa la posición simbiótica introducida por Margaret Mahler en los años cuarenta, seguro que sin percibir las inmensas consecuencias técnico-prácticas de su descubrimiento. No existe la mónada sin, afirmamos, una unidad bio-psico-social del niño con su entorno materno. Este es el punto de origen de la psico(pato)logía vincular, otrora tan querida en esta casa. Procede de autores argentinos, con un evidente influjo social y marxista, y de formación kleiniana, como Pichon-Rivière, José Bleger, Hernán Kesselman y Antonio Caparrós, entre otros. Pichon acuño los conceptos de vínculo y vínculo fundante, con una inspiración integradora de lo psicológico y lo social. EL vínculo social nos forma y constituye desde dentro y desde fuera, siempre dentro del contexto humano. Tal vez les faltó el complemento del análisis lingüístico. Cómo las palabras se usan en el contexto familiar y determinan nuestro futuro, son nuestra "verdad" con la que la psicoterapia batalla: abandonados, egoístas, traviesos, manazas, agresivos, tranquilos, amorosos, humanos, etc.

No carece de interés observar la evolución del pensamiento filosófico en el siglo pasado. Fue Heidegger quien enseñó a todo el que le quiso oír, no sólo a los especialistas, que la lectura adecuada de la Política aristotélica define al ser humano como animal político pero no precisamente como ser racional sino como ser dotado de lenguaje. Fuera de la polis sólo pueden existir las bestias y los dioses.

Finalicemos. Objetal, intersubjetivo, vincular, son tres facetas de una misma realidad, la que nos dicta que el adentro procede del afuera, de la sociedad de los seres humanos y sus formas de vida. Luego las escuelas de estas tres ramas originales, a las que aquí hemos aludido, pues seguramente hay más, desarrollan construcciones teóricas diferentes sobre la persona y su forma de estar en el mundo. Sin embargo, no dejamos de pensar que ese fondo común que las une puede llevar en el futuro la reunificación de un nuevo psicoanálisis no cartesiano.

D. Carlos Rodríguez Sutil

Doctor en Psicología, en el año 1990,con una tesis titulada "Wittgenstein y el problema de la mente en la psicología contemporánea". Miembro del Grupo Quipú de Psicoterapia. Secretario de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas. Miembro de la European Association of Psychological Assessment, de la American Society for Personality Assessment y de la Asociación Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación Psicológica. Psicoterapeuta Individual de Orientación Psicoanalítica acreditado por Quipu, Instituto de Formación en Psicoterapia Psicoanalítica y Salud Mental. Ha sido profesor de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid, donde ha impartido docencia desde 1987 hasta 2000. Psicólogo funcionario del Ayuntamiento de Madrid, desde 1984, en los Centros Municipales de Salud (antes CPS), trabajando como psicólogo clínico y comunitario. Entre 1991 y 1998 Director del Centro Municipal de Salud del Distrito de Retiro. Ex secretario del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Secretario de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP). Secretario de la Sección de Psicoterapia Psicoanalítica de la FEAP. Miembro del Executive Council de la European Federation of Psychologists Associations.

Ha realizado investigación en los ámbitos de Psicología de la Emoción y Personalidad, Psicodiagnóstico, Psicología Forense, etc. Recibió el Premio de Ensayo "Dámaso Álonso" (de la Universidad Complutense de Madrid) en 1997 , por su obra "El Cuerpo y la Mente. Un ensayo de antropología wittgensteiniana", publicada en 1998. Premio Periodístico de Comunicación, 1999, concedido por el Colegio Oficial de Psicólogos, de Madrid, por numerosas colaboraciones en prensa, radio y televisión. Premio APySAM, 1999, al mejor artículo sobre Salud Mental y Atención Primaria, por el trabajo titulado "La entrevista clínica en la adolescencia", realizado junto con Máximo Aláez y Gustavo Cubero.

http://www.quipu-instituto.com/quipu_instituto/curriculums/c_rodriguez.htm

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