BIOGRAFIA
DE GEORG GRODDECK.
María Inés Gago.
Miembro
fundador de la "Georg Groddeck Gesellschaft".
"Ha de sernos muy provechoso, a mi juicio, seguir la invitación de
un autor que, por motivos personales, declara en vano no tener nada que ver con
la ciencia rigurosa y elevada. Me refiero a Georg Groddeck, el cual afirma siempre
que aquello que llamamos nuestro Yo se conduce en la vida pasivamente y que,
en vez de vivir, somos "vividos" por poderes ignotos e invencibles".
Sigmund Freud
"El Yo y el Ello" (1923)
Escribir
hoy sobre Georg Groddeck, presentarle al lector su figura,
implica hablar de un concepto que aún se discute, que es el concepto de "Ello".
Hay un libro de Laplanche que se ocupa de ese tema. " Ello" es un
concepto de Groddeck y así lo declaró Freud en su libro "El
Yo y el Ello", que salió a la luz al mismo tiempo que el "El
libro del Ello" de Groddeck.
Referirse a Groddeck es encarar la importancia de los tres primeros años
de vida del niño, espiar los secretos del vínculo madre-hijo y
de la relación médico-paciente. Esta relación se da no
solamente con el psicoterapeuta, sino también con el médico general
(transferencia-contratransferencia ).
También hablar de Groddeck es acercarse al significado de la enfermedad
que, para él, era una verdadera creación del hombre; algo que
no hacen los bacilos ni los accidentes, sino el "Ello" de cada ser
humano.
Sólo estos puntos alcanzarían para hacer importante la personalidad
de Groddeck si no tuviéramos también en cuenta su especial forma
de entender la sexualidad femenina y de referirse a la mujer como ser que puede
ser envidiado y temido. Esta idea fue retomada por Karen Horney. Groddeck la
expresó diciendo: "Yo creo que a veces me burlo de las madres, por
la envidia que me da no ser mujer, y por lo tanto no poder ser madre
La
maternidad es otro de los temas fundamentales en su obra. Su
idea del embarazo masculino puesto a veces en un bocio, a veces
en el engrosamiento del vientre, es digna de ser tenida en
cuenta. Es decir, considerar la envidia al embarazo.
No terminan aquí todas las cosas en las que pensó Groddeck, pero éstas
alcanzan para que nos ocupemos de él. Sobre todo, considerando que fue
el primero en aplicar el psicoanálisis a los trastornos orgánicos,
a las fracturas y también a los accidentes, como seguramente hacen hoy
los psicoanalistas que se ocupan de accidentología. "Si una fractura
no consolida con la terapéutica médica, habrá que tratarla
también con psicoanálisis", decía Groddeck. Estos
conceptos tal vez se aplicarán siempre en el futuro.
Groddeck se interesó además por la etimología, por las
raíces de las palabras en diferentes idiomas. Esto lo dio a conocer en
una etapa, tal vez, tardía de su vida.
Por
ejemplo en algunos trabajos importantísimos como pueden
ser "De
la vista, el mundo del ojo y ver sin ojos ", "Del vientre humano y
su alma" y su última obra "El hombre como símbolo" -
libro escrito poco antes de morir -y que fue éste el último de
los trabajos que le dio a Freud. Este libro no está traducido al español.
Se puede leer en francés (en la versión de Roger Lewinter).
Roger
Lewinter también tradujo en 1978 y por primera vez, las "Conferencias" otra
de las obras fundamentales de Groddeck. Él reunía a sus pacientes,
que por cierto, no eran enfermos mentales sino "orgánicos",
todas las semanas en su clínica de Baden-Baden. El contenido de esas
conversaciones fue publicado por primera vez por Lewinter, en el citado año
1978.
Recordemos
que estas "Conferencias" se desarrollaron entre 1916 y
1919. Cuando se fundó la Georg Groddeck Gesellchaft en 1986, Margaretha
Honegger -derecho habiente de toda la obra de Groddeck y depositaria de documentos
importantísimos -al entregar ese material a la Asociación- pidió que
las "Conferencias" se publicaran en su idioma de origen, el alemán.
Esto se hizo unos diez años después de la traducción francesa
de Lewinter.
La familia Groddeck
Georg Groddeck nació en Bad Kösen el 13 de octubre de 1866. Era
el último hijo de Karl Groddeck y Caroline Koberstein. Karl Groddeck
era médico. Durante el tiempo en que él estudiaba en Pförte,
Caroline lo asistió ante una enfermedad cardiaca que padeció.
Luego se comprometieron en 1850 y se casaron en 1852.
Tras la boda, el joven matrimonio se estableció en Bad Kösen donde él
había montado un establecimiento de baños salinos. Allí estuvieron
para que Caroline pudiese seguir cerca de su padre, Augusto Koberstein, historiador
de la literatura alemana. Karl convirtió a su casa en un centro intelectual
literario. Quiso así entrar en la familia y ganarse a su mujer, pero
nunca pudo llegar a ser un Koberstein, ni competir con el padre de Caroline
a quien ella quería muchísimo.
Nacieron
allí los seis hijos; el primero murió a poco de nacer.
En 1855 nació Karl, luego Hans, en 1861 Wolf y 1864, Lina. Un año
y medio después nació Georg, que tuvo que soportar varios días
de hambre porque la nodriza sustituta iba sólo dos veces por día
a darle de mamar. La madre de Groddeck solamente le dio de mamar a su primer
hijo Karl.
Luego
contrataron a Bertha, que permaneció con el niño durante
tres años. Recordándola en el "Libro del Ello", Groddeck
dice: "El lactante que ha sido alimentado por un ama está para siempre
condenado a la duda. La madre o la nodriza. ¿A quién debe amar? ¿Con
cuál de las dos quedarse? La duda así lo arroja hacia la fantasía. ¿Y
qué otra cosa es la ciencia sino una variante de la fantasía?".
Los primeros años de vida -la infancia-la adolescencia.
Los
primeros años de vida de Groddeck transcurrieron junto a su hermana
Lina. Eran dos compañeros habituales porque los otros hermanos eran bastante
mayores. Así -con Lina- aprendió Groddeck una cantidad de cosas
relativas al carácter femenino. Él acompañaba a su hermana
en sus juegos. El padre entendió que ese chico, de tres años en
aquel momento, era capaz de deducir la relación causa efecto, cuando
le dijo a Lina que su muñeca se ahogaría si la cubría con
tantos abrigos. De esto dedujo Karl Groddeck que el hijo debía ser médico.
Así se lo dijo y le propuso estudiar esa carrera. Para la madre la medicina
era una forma más de ganarse la vida. No tenía para ella otro
sentido.
Karl, el hijo mayor, estudió filología. A Georg ya desde la infancia,
le pareció buena la elección de carrera que había hecho
su padre para él. Georg quería mucho a su padre y lo consideraba
el más fuerte y más inteligente de los hombres. Por eso se sintió muy
honrado cuando su padre le propuso seguir su misma carrera.
Como
decíamos antes Georg Groddeck, estuvo en los primeros años
de su vida acompañando en sus juegos a su hermana Lina -quince meses
mayor-. No se le permitía que le pegase o se le impusiese, a pesar de
que él era más fuerte, porque Lina estaba enferma. Allí comprendió Georg
el poder de la enfermedad.
Tenía él nueve años cuando el padre advirtió que
la madre le había dejado crecer el pelo y lo mandaba a la escuela de
niñas con su hermana. Cansado de esta situación, le hizo cortar
el pelo y lo inscribió en la escuela de niños del Dr. Raabe. Georg
estuvo tres años allí, hasta entrar en el colegio donde habían
ido todos sus hermanos. El colegio está -porque aún existe- a
media hora de Bad Kösen. Allí había sido alumno Nietzsche
y entre el cuerpo de profesores se contaba el abuelo de Georg.
Durante
los años en que estudió con el Dr. Raabe fue el mejor
alumno. Ya no había hermanos mayores en la casa que se burlaran de él
-de lo que pensaba, de su pronunciación- puesto que ellos estaban todos
en Pförte.
Cuando
Groddeck cumplió doce años, también ingresó allí.
Pförte era la escuela media, parecía una especie de cárcel.
No tiene ahora ese aspecto. Los alumnos estaban pupilos y compartían
sus afectos y sus conocimientos entre ellos, todos varones. Allí Georg
fue un pésimo alumno. Vivía siempre castigado en la celda, lo
llamaban el rey de la cárcel. Hacía té, fumaba, trepaba
por los muros, en fin, todo lo necesario para ser un alumno indisciplinado.
El último año fue mejor, pero hubo un problema serio Los alumnos
de Fförte podían salir dos veces por semana. Iban a comer o a tomar
cerveza. Allí los vio una persona que los denunció porque cantaban
y tenían actitudes exageradas. Pförte era considerado como un serio
y excelente colegio. Esa denuncia provocó casi la expulsión de
Groddeck antes de terminar los cursos y le causó al joven una enorme
preocupación. Pero uno de sus maestros dijo que él era un buen
muchacho, que tenía un buen cerebro. Y así pudo Georg dar los
exámenes, pasarlos y llegar a Berlín -que era donde estaban sus
padres- antes de que se recibiera la carta de expulsión. Así terminó él,
su colegio secundario.
Pero
antes, a los dieciséis años, el joven Groddeck había
tenido una escarlatina que dañó para siempre sus riñones.
Esto ocurrió durante unas vacaciones y se pensó que no podría
volver al colegio. Sin embargo, se mejoró y siguió sus estudios
en Pförte. También debemos señalar que Groddeck fue enurético
hasta los catorce años de modo que su primera época en Pförte
también tuvo que ver con sábanas mojadas.
La juventud-ingreso a la Universidad-bancarrota del padre.
Georg
Groddeck encontró, al terminar sus estudios medios, que el padre
se había fundido y habían desaparecido sus socios; el único
que quedó fue el padrino de Georg, el Sr. Marchand. Y la esperanza de
que a la muerte del abuelo materno, su segunda esposa dejara algo de dinero,
también se diluyó, porque esta señora falleció y
la familia quedó en la más absoluta miseria.
El
padre de Georg se trasladó a trabajar a Berlín. En esa época
los Grossman (biógrafos de Groddeck) dicen en su libro: "Gran parte
de la práctica médica del padre de Groddeck, consistía
en examinar hombres saludables que tenían que recibir un certificado
antes de registrarse en un seguro contra enfermedades. Una mañana Georg
Groddeck había salido del consultorio por un momento. Cuando regresaba,
un paciente lo llamó para avisarle que el Dr. Karl se había desmayado.
Así comenzó la etapa final de la vida de su padre. Él se
repuso, reinició el examen de los pacientes y vio a todos los que llegaron
ese día. Pero a la tarde, sufrió otro colapso y fue llevado inconsciente
a la cama. Al abrir los ojos sólo podía pronunciar palabras ininteligibles
y tenía todo el lado derecho inmovilizado".
Karl
Groddeck murió mientras Georg había sido enviado a dormir.
Su madre se había quedado velando. Cuando fue a ver a su padre, éste
había muerto hacía horas. La reacción de Georg frente a
esa muerte, lejos de ser de dolor, fue de ira. Sentía mucha rabia de
que su padre lo hubiera abandonado sin decir palabra. Esta ira le duró durante
el velatorio y el sepelio y seguramente lo acompañó frente a la
evolución negativa de algún paciente. Siempre sentía que
estas personas tenían algo contra él; inconscientemente por supuesto.
Hay
un episodio en el cual una mujer empeora y él descubre que ocho días
antes esa mujer se había enterado de que su médico (Groddeck)
se había casado por segunda vez, estando viva su primera esposa. A esto
sigue un análisis de la situación hecho por Groddeck a su paciente.
Este episodio puede verse en " El libro del Ello".
Matrimonios
Antes de viajar a Baden Baden, terminada su tarea en Weilburg contrajo nupcias
con Else. Ella tenía dos hijos de su primer marido del cual se divorció para
casarse con Groddeck. Juntos tuvieron una hija, Bárbara, que nació en
1901 en Baden-Baden.
El
segundo matrimonio de Groddeck, con Emmy von Voigt, es del
año 1923,
aunque su encuentro con ella data de 1915 cuando Emmy llegó a la Marienhöhe
como su paciente para tratarse de una hemorragia uterina. Convivió con
ella durante años antes de poder obtener el divorcio de su primera esposa.
Cuando logró casarse legalmente tuvo la aprobación de Freud que
le envió una carta diciéndole que él siempre defendía
(Freud) la regularidad.
Schweninger
El único médico admirado por su padre Karl, era Schweninger, que
fue médico del Kaiser. Lo admiraba profundamente y se lo dejó a
su hijo Georg como ejemplo de lo que es ser médico.
Tiempo
más tarde, Georg fue discípulo de Schweninger
y alumno de él en la Kaiser Wilhelm Universität.
También como su padre, lo admiró.
Schweninger
ponía los puntales de su tratamiento en la dieta, el masaje
y la hidroterapia. Probablemente de ahí salieron algunos de los planteos
de Groddeck frente a la enfermedad de sus pacientes.
En
1930, cerca de la muerte de Groddeck -hacía ya unos cuantos años
que había muerto Schweninger- él le dedicó un artículo
que comenzó así :"Yo soy un alumno de Schweninger, quien
fue sin duda el más grande médico de la última centuria".
Toda la carrera médica de Groddeck estuvo bajo la fuerte influencia y
dirección de Schweninger. Cuando Groddeck se recibió en 1889 tuvo
que trabajar bastante tiempo como médico militar para devolverle su carrera
gratuita al Estado. Al terminar su trabajo, fue a Baden-Baden con Schweninger
donde ambos pusieron juntos una clínica.
Allí trabajó Groddeck hasta el año 1900, en que compró con
el consejo de Schweninger, su propio sanatorio. Para poder adquirir esa propiedad,
reunió dinero; parte se lo facilitó su hermana Lina. Así se
abrió la Marienhöhe en la Werderstrasse en Baden-Baden. Esta fue
su casa y su clínica. Vivió allí unos cuantos años.
Después se trasladó a Hans Thoma Strasse 9 en 1928. Ahí compró una
casa que tiene una pequeña cabaña donde se retiraba a escribir
o a pensar. Esa cabaña estuvo hasta hace pocos años habitada por
Gertrude Hofmeier. Luego de la muerte de Groddeck ella ayudó a Emmy a
clasificar los papeles y las cartas. Así quedó reunida la correspondencia
con Sandor Ferenczi que fuera publicada en francés en 1982, con la autorización
de Margaretha Honegger. También así se reunió la correspondencia
con Sigmund Freud que fue publicada en varios idiomas: alemán, inglés
(en 1970), en francés, en español (Anagrama 1977), en italiano,
etc.
Correspondencia
Freud -Groddeck.
La
primera carta de esta correspondencia data de 1917. Este intercambio
es muy importante y debe ser leído para entender la relación que hubo
entre estos dos hombres y también para comprender el significado que
Groddeck le daba a su concepto de "Ello". No basta con una simple
síntesis de esta correspondencia que va desde el 27 de mayo de 1917 hasta
1933. Es indispensable leerla.
En la primera carta Groddeck dio su posición frente a la enfermedad. Él
dice: "No fue mediante el estudio de las neurosis como llegué a
mis opiniones -mejor debo decir a las suyas- sino por medio de la observación
de enfermedades que tenemos la costumbre de llamar "físicas".
Originalmente debo mi reputación como médico a mi labor terapéutica,
específicamente como masajista, por lo tanto, mis pacientes son probablemente
distintos de los de un psicoanalista".
Esta afirmación de Groddeck, además de su trabajo sobre "La
determinación psíquica de las enfermedades orgánicas" (publicado
en un folleto por Hirzel de Leipzig en 1917) le debe el calificativo de "padre
de la medicina psicosomática" como algunos lo conocen.
Su trabajo.
Lo que dicen los Grossman en su Biografía, tal vez llame un poco a la
reflexión ahora. Les parece extraño que el nombre de Groddeck
sea muy mal conocido entre los psicoanalistas. Esto lo decían hace más
de 30 años. Hoy se sabe un poco más de Groddeck, pero no demasiado.
Los Grossman expresan exactamente que el tratamiento psicoanalítico de
las enfermedades orgánicas fue la primera investigación real de
lo que ahora se llama "enfermedad psicosomática".
Hace
30 años los Grossman decían que Groddeck no había
sido traducido nunca.. Realmente sí había sido traducido por Miss
Collins del alemán al inglés y publicado en Inglaterra y EE.UU.
Ahora se lo puede encontrar en inglés, francés, italiano, español
(en un trabajo de Angel Cagigas), de modo que hoy se lo puede conocer muy fácilmente.
Debe tenerse en cuenta que muchos datos de esta biografía, no han sido
sólo extraídos de la biografía de los Grossman, sino también
por aportes de Gertrude Hofmeier y sobre todo de Margaretha Honegger.
Algunas
afirmaciones que Groddeck hizo en 1917, todavía sorprenden y
son discutidas. Él empezó con el folleto mencionado anteriormente
y describió una enfermedad repentina en medio de una tarde de trabajo
con sus pacientes. De pronto -dice- se sintió fatigado, tuvo un malestar
en la garganta y dificultades para la deglución.
Recordó entonces que los síntomas empezaron inmediatamente después
que vio a una paciente llamada Dora. Entonces llegó a la conclusión
de que la clave era el nombre de la paciente. La palabra "Dora" estaba
asociada con la prioridad de Freud en la teoría del inconsciente. Dice
Groddeck: "El conocimiento del hecho de que mi inconsciente, mi Ello, se
negaba a tragar una idea que me era desagradable, produjo al punto una notable
mejoría".
Pero
Groddeck no se detuvo y el artículo continúa diciendo que
al día siguiente todos los síntomas eran peores. Entonces comenzó el
experimento de asociación. Lo nuevo que en este análisis se sacó a
luz, fue determinar la verdadera batalla entre lo conocido y lo desconocido.
El problema no era alrededor de las palabras "Dora - Freud", sino
en torno de las palabras "Charlotte -Scharlach" que significa "fiebre
escarlatina". En la vida de Groddeck la fiebre escarlatina tuvo una considerable
importancia. Él pensaba que un día moriría a causa de sus
consecuencias. Así comenzó el folleto de 1917 antes citado.
Su amigo Sandor Ferenczi
En
la correspondencia Freud-Groddeck, éste se reitera numerosas veces
como un discípulo de Freud y así lo tomaremos, como un discípulo,
no como alguien disidente o que se quiera apartar de sus teorías, como
pueden verlo otros.
En la vida de Groddeck hubo otro hombre importante como colega y como amigo.
Este hombre fue enviado por Freud para sustituirlo (en el año 1921) en
la Marienhöhe. El nombre de este psicoanalista es Sandor Ferenczi.
Es
necesario recordar que Groddeck invitó numerosas veces a Freud y una
vez también a su hija Ana a pasar unos días de vacaciones en la
Marienhöhe. Freud nunca fue. Freud y Groddeck se vieron pocas veces, casi
toda su relación fue epistolar.
Al
poco tiempo de conocerse Ferenczi y Groddeck se hicieron grandes
amigos. Incluso en algunos puntos las ideas de Groddeck y de
Ferenczi parecen similares. Así dice la primera carta de Ferenczi a Groddeck fechada en agosto de
1921: "Tengo la idea de unir lo útil a lo agradable y de pedirle
si Ud. puede reservarnos para mi mujer y yo un cuarto que nos venga bien. Si
es posible, yo quisiera igualmente que me lo comunique y que también
me diga los precios habituales de la habitación y de la pensión.
Lo que ha determinado la elección de nuestro lugar de vacaciones ha sido,
ante todo, la esperanza de poder estudiar más precisamente y con vuestro
permiso, vuestra manera de aplicar el psicoanálisis a los enfermos orgánicos,
que me interesa al más alto punto".
Como
dijimos, Groddeck y Ferenczi se hicieron amigos. Ferenczi solía
pasar en la Marienhöhe las vacaciones. Esto era una forma de cura para
su atención médica porque Groddeck lo atendía y hablaban
cosas íntimas. Algunos han visto esto como un mutuo análisis,
otros no.
Hay fotos de Ferenczi en la Marienhöhe, en la puerta, adentro, él
solo, con Gizella su mujer, etc. Estas fotografías atestiguan la estada
de ellos en ese lugar. Indudablemente, la amistad de estos dos hombres fue muy
importante. Es preciso tener en cuenta la trascendencia de esa amistad que duró hasta
la muerte de Ferenczi en 1933. Lou Salomé -que había visitado
a Groddeck con Ferenczi en una oportunidad- le escribió a Gizella diciéndole
que Groddeck podía haber hecho algo por Ferenczi. Pero en una carta de
Gizella a Groddeck ella le dice que había comprendido que, de todos modos
nadie hubiera podido hacer nada por su esposo.
Existen estas cartas que se pueden leer en distintos idiomas. Ellas ponen de
manifiesto que había una gran amistad y un profundo sentimiento de afecto
entre estas dos parejas : Gizella y Ferenczi y Emmy y Groddeck.
La
guerra de 1914
En
esta época Groddeck tenía el cargo de Director Médico
en el Hospital de la Cruz Roja de Baden-Baden, donde iban los heridos de guerra.
Estuvo allí poco tiempo. Pronto lo licenciaron. Él creyó que
su condición de médico de una hermana del Kaiser y también
de su cuñado, podía serle importante para evitarlo, pero no fue
así. Lo licenciaron. Esto le dolió mucho, y también a sus
pacientes, pero tuvo que dejar el cargo.
Entonces
Groddeck dedicó gran parte de sus fuerzas a escribir y también
a las labores que tenía como fundador de la Cooperativa de Consumo que
había creado en Baden-Baden. Esa Cooperativa hizo una cantidad de casas
para los obreros del tabaco; esas casas existen y están habitadas.
Groddeck
no fue solamente un médico sino también un reformador
social, un filósofo; ninguna cosa le era absolutamente extraña.
Daba conferencias y charlas a la gente en una cervecería, en cualquier
lugar.
Esta
intensa vida, su divorcio, su segundo matrimonio, la muerte
de su hermana en la Marienhöhe, la muerte de sus hermanos, hicieron que quedara solamente él
de los Groddeck. Se hizo cargo de los hijos y la familia de su hermano Wolf.
Tuvo realmente una actitud generosa. Así transcurrieron sus años,
escribiendo, atendiendo a sus pacientes hasta que comenzó en esa parte
de Europa -Alemania y Hungría- la persecución antijudía.
Muchos
de los amigos de Groddeck eran judíos, como Ferenczi. Evidentemente,
debió haber una gran contradicción entre lo que él sentía
y lo que estaba sucediendo en su país. A pesar de todo, él tenía
el convencimiento de que Hitler era una persona enérgica que Alemania
necesitaba.
Pero
ya su estabilidad corría peligro y entonces Frida Fromm-Riechmann
y Margaretha Honegger lo hicieron invitar por la Asociación Psicoanalítica
de Suiza para dar algunas conferencias en Zürich. Él viajó con
ellas desde Estrasburgo hasta allí, donde dio su conferencia sobre la
visión y el ver sin ojos. Sufrió dos ataques cardíacos
que lo llevaron a ser internado en la clínica del Dr. Medard Boss. Murió allí durante
el sueño, el 11 de junio de 1934.
Pocos días antes, lo había visitado su muy querida amiga Frida
Fromm-Reichmann a quien le había dictado cosas y la había acompañado
hasta la estación de Knonau, donde ella se embarcó en el tren
y comenzó con el viaje que terminaría en América Nunca
más se vieron.
Cremaron
los restos de Groddeck en Knonau En Baden-Baden hay una tumba
con el nombre de Groddeck. Allí está él, su hermana y algún
otro pariente. Hasta la muerte de Margaretha Honegger, ( en 1994 ), ella cuidó esa
tumba.
Reacción
de sus colegas de la época y posteriores.
Seguramente
Groddeck fue compañero de Angel Garma en la Asociación
Psicoanalítica de Berlín a la que ambos pertenecían. Garma
era entonces un joven psicoanalista y Groddeck ya un hombre maduro.
Muchos
de sus coetáneos -Pfister entre ellos-no aceptaron sus ideas porque
Groddeck creyó encontrar en el significado de la enfermedad el valor
simbólico de los síntomas, dado que él consideraba al hombre,
como un ser innatamente predispuesto a la simbolización, y así lo
dice en su trabajo de 1922. "La compulsión a simbolizar". Otros
lo apoyaron como Otto Rank, Ernst Simmel, Karen Horney, y sobre todo Frida Fromm-Reichmann.
Algunas personas no estaban de acuerdo, en parte porque una idea nueva siempre
provoca cierta irritación. Groddeck contraponía las causas de
la enfermedad como bacilos etc., a creaciones del "Ello" y daba poco
valor a las cosas que entonces se tomaban como causas fundamentales. También
por la forma exaltada que hablaba de sus teorías.
El segundo marido de Vilma Kovacs -miembro de la Asociación Psicoanalítica
de Budapest madre de la mujer de Michael Balint, paciente y alumna de Ferenczi-
estuvo en la Clínica de Groddeck siete semanas. Simultáneamente,
estaba allí también Schmiedeberg, esposo de Melitta, la hija de
Melanie Klein. Se hicieron amigos.
Sin
embargo, Balint no cita como antecedente a Groddeck en su libro "El
médico, el paciente y la enfermedad" que trata sobre todo de la
relación médico paciente tan largamente trabajada por Groddeck.
Esta
disciplina es la que da origen a la psicología médica.
También
se originan allí los grupos Balint, que duran aún, y en los que
hay varios médicos de distintas especialidades con la coordinación
de un psicoanalista.
Balint
decía que uno de sus autores preferidos era Georg Groddeck. Probablemente
lo sería también de su esposa Alice Balint; ella se ocupó mucho
de los primeros años de vida del niño, de la evolución
del cuarto de los niños. Tiene incluso un libro acerca de esto.
Las
personas interesadas especialmente en todo lo relacionado con
niños
y sus primeros años (Spitz, Mahler, Winnicott, Melanie Klein F. Dolto,
etc.), sabían que Groddeck ya hablaba de eso en sus "Conferencias" y
que toda esta preocupación por esa etapa de la vida del ser humano tuvo
su antecedente en Groddeck.
Entre
los que pensaron que se tenía que tener en cuenta la
multiplicidad de las causas de la enfermedad estaba Félix
Deutsch. Estas personas, que son numerosas, parecen coincidir
con Freud en la carta éste que le
envió a Groddeck respecto del "Ello" en 1925. Allí escribía: "No
reconozco a mi Ello, civilizado, burgués y desmitificado en
su Ello". Es decir que él parecía considerar al "Ello" de
Groddeck como algo mítico. Freud proseguía: "Sin embargo
Ud., sabe que el mío deriva del suyo". Agregaba que Groddeck no
tenía que considerarse fuera de la ciencia.
Rycroft
en su libro de 1979 "The innocence of dreams" habla del inconsciente
y el "Ello": "En 1923 Freud rebautizó al inconsciente
con un término que había tomado de Groddeck "el Ello" pero
en Groddeck y en Freud el Ello no es exactamente la misma cosa. En la concepción
de Groddeck el Ello es aquello por lo cual somos soñados, el agente que
nos envía mensajes a los cuales prestamos o no prestamos atención,
que entendemos o que permanecen oscuros para nosotros. En la concepción
de Freud el Ello es la fuente de los deseos que buscan una satisfacción
alucinatoria en los sueños, pero el agente que construye los sueños
no es el Ello sino aquella parte de la mente que viste a los deseos de una forma
simbólica enmascarada al fin de preservar el dormir de la persona. En
otros lugares de este libro explico por qué me parece que debe ponerse
en duda la idea freudiana de que los sueños sirven para preservar el
dormir y que el proceso de formación del sueño comporta de parte
del soñador el trabajo de traducir los deseos inconscientes provenientes
del Ello en una forma incomprensible para el soñador. Asumo una posición
mucho más cercana a la de Groddeck que a la de Freud.-"
Vemos
que el problema entre el inconsciente y el Ello no ha terminado
porque los párrafos citados pertenecen al libro "The innocence of dreams" de
1979.
Una
persona que valoró mucho el aspecto holístico de la forma
de pensar groddeckiana fue, entre nosotros, Raúl Usandivaras. Él
publicó un artículo -coincidiendo con la aparición de "El
significado de la enfermedad" de Hogarth Press- en la revista "Medicina" de
febrero de 1979. Dice en él: "Esta década está por
terminar y el signo de los tiempos en la ciencia parece ser por un lado la revalorización
de lo humanístico, con los consecuentes problemas éticos que plantean
las líneas de investigación de algunos científicos y, por
el otro lado, la necesidad de un enfoque holístico de la realidad para
intentar la síntesis integradora de datos parciales".
Marta
Békeil cita a Groddeck en su libro "Trastornos Psicosomáticos
de la Niñez y la Adolescencia", Nueva Visión, 1984, colocándolo
entre los pioneros de la teoría psicoanalítica. También
Maud Mannoni lo cita a Groddeck en algunos de sus libros, por ejemplo en "Virginia
Woolf y la Femineidad" (Nueva Visión, Buenos Aires, 1998), como
uno de los pioneros de las primeras épocas del psicoanálisis,
junto con Ferenczi, Simmel, Abraham.
Michel
Lalive D Epinay -la psicoanalista ginebrina- dice en un libro
de 1983 que Groddeck y Lacan tenían la misma actitud frente al hecho de trasmitir
los conocimientos cuando se hace escuela. El problema de qué es lo que
se trasmite cuando uno hace escuela preocupó igualmente a Groddeck y
a Lacan. Éste último se preguntó muchas veces si hacer
escuela era la mejor cosa que él podía hacer, Groddeck no quiso
nunca tener discípulos. De modo que la posición de uno y otro
parecen similares. Otro punto en el que Groddeck y Lacan coincidieron, es en
manifestar un profundo interés por el lenguaje aunque desde distintas
posiciones.
Entre nosotros gran parte de los psicoanalistas están alineados con los
que no aceptan las ideas ni la posición groddeckiana. No sabemos cómo
piensan los médicos porque no hay suficiente bibliografía al respecto.
Lo
que probablemente, no hubiera parecido extraño a Usandivaras -que
no puede opinar ya sobre eso- es considerar las primeras Conferencias Psicoanalíticas
para los pacientes dadas en la Marienhöhe, como precursoras de la terapia
grupal. Ese trabajo de Groddeck va desde el año 1916 a 1919.
Groddeck
vivió entre nosotros desde 1866 hasta 1934, es decir 67 años.
Pronto hará 67 años que está muerto.
Nos
parece de importancia conocer su persona y sus ideas para tener
una visión
más completa de los comienzos del psicoanálisis. No nos olvidemos
que en esa etapa se estaba formando lo que hoy vemos como doctrina. Falta todavía
integrar el pensamiento de Groddeck. Tal vez no sea demasiado pronto para empezar
la tarea revisionista.