LA
MUSICA – UN
LENGUAJE UNIVERSAL
Jorge Gilberto Garzarelli
El objeto de la creación comporta dos aspectos dialécticos:
el objeto creado y al sujeto creador, coexistiendo en una relación
iluminada que los contiene con una cierta dosis de eternidad. De
hecho, más allá del narcisismo característico
y necesario para generar una pieza musical, un poema, una escultura,
o un escrito, se requiere un complementario desprendimiento del
sujeto en función de su obra. Desprendimiento manifiesto
en una dialéctica de "creación y caída" que
abarcan el placer y el dolor en una suerte de hermandad gloriosa,
muchas veces obscurecida por el silencio y la humildad de algunos
artistas o la aberración de un crítico envidioso
que, en el mejor de los casos, aumenta nuestro interés por
la obra rechazada.
Me gustaría señalar a Auguste Rodin como un paradigma
del descubrir (se) entre las sombras y, de quien en cierta forma
permanece atrapado por la misma obra que produjo. Como en él,
hay en todo artista un triste desprendimiento cuando éste
se abre hacia un adentro lleno de objetos erráticos que
le imponen salir de su encierro, tanto como cuando estos objetos
en el mundo son recreados, girando libremente.
Por estas vías, el artista quedaría aliviado del
enorme peso de sus propias fantasías ahora hechas realidad.
El sujeto creador necesitaría “despojarse” de
esos objetos fantasmáticos internos que le imponen su condición
de libertad y a los que a veces se somete alegremente.
Al mismo tiempo, por medio del gesto creativo los objetos son
los develadores de esa innata curiosidad que caracteriza a algunos
hombres.
Algunos caminarán hacia la ciencia, otros hacia la religión,
otros al Arte. Pero mientras que en la ciencia y la religión
hay normas suficientemente fijas, en el Arte (salvo la técnica
que lo sustenta), la laxitud, y la plasticidad de las reglas conforman
el marco propio al nuevo orden de las formas, el color, el movimiento,
el contenido, el resplandor, y la textura que podrían devenir
de ese “objeto de arte”. Un artista siempre intentará descubrirse
en sus interrogantes, y es por eso que quizás cuanto mayores
y profundas sean las interrogantes que éste se plantee,
mas importante será su obra. Aquí la calidad de la
obra tendrá poco que ver con la cantidad y si mucho que
ver con la honestidad de sus respuestas.
Por otro lado, es un hecho que todo ser humano es potencialmente
creativo, pero también es un hecho común que éste
no sepa de ello. Varias capas de inhibición, de asfixia,
de presión, tanto como de negación (ya que muchas
personas temen a su propia creatividad por temor a ser diferente
a como se ven a si mismas, o simplemente por temor al cambio),
de coerciones familiares o sociales, de factores económicos,
etc..., pueden actuar desfavorablemente impidiendo que un ser humano
acceda a sus propias fuentes generadoras de placer. Postulo que
en toda creación hay siempre placer.
Sin embargo, pareciera que la creatividad fuese un proceso peligroso
para ciertos ordenes conservadores de la “materia prima” con
la que está formado el ser humano. ¿Será,
que acaso no nos damos cuenta de que, justamente ahí en
la “materia prima” se encuentra el noble germen de
la creatividad?. Nada puede salir de nosotros sin que previamente
existiese un anclaje coherente en nuestro cuerpo, lugar imprescindible
de todo proceso creador. Desde, y en la biología humana
la creatividad preexiste asociada a las infinitas combinaciones
proteicas, que nos sugiere las mil y una formas en que podemos
aparecer en el mundo. El que “adoptemos” una forma
precisa por causa de nuestro ADN no significa que no podamos transformar
nuestras vidas. O, mas aún, ¿no podría postularse
que en nuestro ADN ya estaría la fórmula por ahora
secreta de la creatividad?. Cuando miro todos los objetos creados
por el hombre, me maravillo y no dejo de preguntarme cuando terminaremos
con este proceso creativo. Quizás nunca.
Pero por qué buscar solamente lo creativo en la maravillosa
biología que en cada uno de nosotros es una pieza única,
quizás en todo el universo?.. Pensemos en una simple banalidad
biológica..... como: un pie con un grano de arena en un
zapato muy ajustado -para colmo nuevo y costoso- de una señora
gorda en una fiesta de casamiento, esto es puede ser para esta
pobre mujer una fuertísima experiencia de dolor que le impide
cualquier forma de placer. Pero, entonces....... ¿donde
se rompe la cohesión corporal, en la cabeza o en el pie?
Pensar un lugar preciso para esta escena nos lleva a una integración.
Esta escena pertenece a toda la persona y no solo a un lugar de
su cuerpo. Además esa persona, es tal, en tanto su pertenencia
a un gran plexo social, conformado por niveles físicos,
químicos, biológicos, psicológicos, sociales, ético
morales y espirituales.
Esto nos abre una nueva interrogante: ¿a que nivel de la
sociedad pertenecen los artistas?, el mismísimo Freud los
ubicaba en un lugar diferente a las estructuras psíquicas
por el estudiadas, y los consideraba con gran respeto y admiración.
Pues bien, es el artista quien se fija en esas "nimiedades" y
puede hacer que desde un pie hinchado se muestre el dolor, o el
sufrimiento del caminar. Esas llamadas "nimiedades" descubiertas
por los artistas, hacen que su discurso descubra sensaciones, sentimientos,
vivencias y las refleje en sus obras en donde un grano de arena
puede llegar a ser un desierto, tal como en el mundo de los sueños.
La creatividad es una resultante en la que intervienen diversas
pulsiones (eróticas, de conocimiento) que desembocan en
un acto final -el acto creativo que súbitamente ilumina
el centro de nuestro Inconsciente, nuestra propia mismidad-.
El acto creativo y la psicología
La psicología frente al creativo se regocija. Cada vez
que un psicoterapeuta observa que el así llamado paciente
ha accedido por medio de sus propias asociaciones y representaciones
creativas un lugar de salud, no puede menos que entristecerse ya
que éste estará pronto a ser dado de alta, pero...
esa relativa tristeza (si es que así la podemos llamar)
es quizás algo similar a lo que le sucede al escritor cuando
se le "escapó” un poema, o el escultor terminó su
obra, o el pintor “acabó” con su cuadro. El
asunto no ha terminado. Y el clínico en este caso, se regocija
por el acceso de ambos a un lugar deseado. Al psicólogo
que no le pase esto, sería mejor que considerara la posibilidad
de dedicarse a la ingeniería mecánica. O quizás
a algo mejor, político.
La Psicología (desde el mismo nacimiento del término
Psique), busca la Belleza que subyace en la Verdad de cada uno.
Desde el mismo momento en que terapia significa un acto de curar,
acaso el Arte no ha servido de íntimo sostén para
que muchos hombres no estuvieran del tomate?. Joyce con su Ulises
es uno de estos paradigmáticos seres, a quien le agradecemos
continuamente su obra.
Cuando la psicología se ocupa del acto creativo pone en
evidencia que toda la estructura psíquica esta al servicio
del mismo. Sería impensable una Psicología del Arte
sin este principio fundamental. Toda nuestra persona se pone en
juego cuando estamos creando algo por minúsculo que ello
sea y en esto repetimos un gesto esencial que en mucho se asemeja
al gesto divino inicial ya que en toda creación siempre
algo del Amor innato en todos los seres humanos se proyecta inevitablemente.
Será en la Música?
La música en cuanto se escucha (a diferencia del oír)
abre las compuertas de un misterio que nos lleva a otro misterio.
El misterio de la evocación. En todo gesto creador hay una
evocación de lo noble y de lo trascendental, un átomo
de la infinitud de Dios. Es el mínimo instante de la Eternidad.
Es la misma gloria de la Humildad encerrada en el corazón
de todos los hombres. Por eso y algunas “cosas” más,
podríamos decir que el Acto creativo es justo y nos conduce
a la Libertad.
Pero ¿qué relación encontramos entre el acto
creador y la música? De entrada y no mas, ambos son simultáneos.
No hay música sin alguien que la produzca, un intérprete
que valientemente acepte el desafío de la sonoridad, y sobretodo
del silencio. Inaugurando el insondable valor que el silencio tiene
por si mismo, naufragando en el silencio como hueco, como
vacío, como agujero anhelante de ser lleno por los sonidos
que armonizarán su falta.
La música al no ser “presente”, tiene en plena
potencia un lugar donde se funden las tres temporalidades posibles
(por ahora) que afectan a nuestra existencia. La música
precisa ser "hermana de..."; de la pintura, de quien
obtiene su color, de la escultura obteniendo su estructura, y del
texto extractando su contenido. De ahí, que pareciera atribuible
al fanatismo humano, la intención de querer separar, individualizando,
como “mejor” a uno u otro aspecto del Arte.
Quienes consideramos que la Vida es un magnífico escenario
del Hipertexto, no lo podemos visualizar de ese modo y aunque nuestra
visión sea inquietante, no por eso deja de ser más
atrayente por las sensaciones de la incertidumbre y de la misma
búsqueda. Aquí no habría "un mejor que
otro", mi criterio mejor es el Arte con sus magníficas
extensiones trascendiendo nuestros gustos personales. Es claro
que uno selecciona, pero esa selección no debiera sugerir
olvido ni retracción, sino respeto por lo otro. De todos
modos la lucha en el Arte también parece haber sido una
constante en la historia de la humanidad a la que representa.
Y a pesar de que, ya sea por aspectos de nuestro inconsciente
(en tanto Natura), o por nuestros acondicionamientos sociales,
educativos, familiares, del entorno, e incluso geográficos
(en tanto Nurtura), todos nosotros obramos en alguna preferencia
auditiva, visual, táctil, racional. Pero ¿no sucede
acaso que, cuando estamos frente a una obra de arte, todos nuestros
sentidos actúan en forma conjunta? No es acaso una obra
de Arte también aquella hoja del Otoño que cae lentamente
en una nostálgica tarde y que puede ser atrapada en uno
de los infinitos instantes de su caída por algún
artista que la pinta, o le encuentra algún sonido o forma
o le adscribe un poema.
La música genera un universo simbólico formal, radicalmente
diferente al de la pintura, la escritura o la escultura, pero diferente,
no es decir mejor. Esa diferencia radical proviene de la materia
y el lenguaje que son puramente formales. La música es,
en tanto es tocada y escuchada. Se encuentra dormida en su intertextualidad.
No obstante, hay música en todas las otras formas del arte,
así como también hay música en los escritos,
en las esculturas, en las pinturas, y viceversa.
Las Artes se prestan entre sí sus esencias, he ahí la
familiaridad que los griegos ya habían adjudicado a las
Musas inspiradoras: Calíope (la de la bella voz), la elocuencia
y la poesía,
Clio (la que habla de) la Historia, Erato (la forma femenina de
Eros) y la poesía amorosa, Urania (forma femenina de Urano)
y la astronomía, Euterpe (el deleite) y la música
común, Polimnia (la de muchos himnos) y la música
religiosa, Talía (florecer) y la comedia, Melpómene
(cantar) y la tragedia, y Terpsícore (bailar) y la danza.
Fácilmente podríamos suponer que este gran espectro
del Arte se encuentra generalmente sujeccionado al contexto social
y económico de algún tiempo histórico, pero
si observamos, cuidadosamente, muy cuidadosamente, veremos que
el Arte supera temporalmente a la historia y lo hace con la sutileza
que le brinda al hombre la libertad de existir en un mundo continuo
y cambiante. La música conjuga de un modo trascendente la
voz unitaria de la Esperanza en Brahms, de la Evolución
en Hindelmith, del Dolor en Beethoven, del Amor en Chopin, de la
Patria en Verdi, de Dios en Bach, y en todos y cada uno de ellos
compone la voz del espíritu de los hombres.
En su propia estructura la Música nos habla, en la Melodía
de los afectos, en los Ritmos del cuerpo, en la Armonía
de la mente. Y, a través de la experiencia emocional que
nos inspira y embarga, nos sugiere detenernos para reflexionar
sobre ella.
Es en este ámbito, donde a la música se la hace
mas difícil que a sus hermanas descubrir aquel momento de
caída que hace poco designamos con nostalgia. Que música
tiene una hoja de Otoño y además cayendo lentamente.
Difícil de definir, aunque no imposible. ¿Quiénes
nos apoyarán en esta tarea de búsqueda y encuentro?
Beethoven con su sinfonía sexta La Pastoral con sus vientos
y tormentas. Debussy con su poema sinfónico El mar y algunos
preludios para piano. Ravel con sus Juegos de Agua o su famoso
Bolero en el que intenta reflejar, consiguiéndolo el girar
continuo de la Vida. Schumann con sus Escenas del Bosque, sobre
todo en la pieza tercera denominada “Florecillas solitarias”,
en la que el magistral romántico, evoca el humilde y transparente
diálogos de dos florecillas de la misma especie, pero separadas
por una enorme roca.
Separar, intencionalmente en el Arte, forma parte de ese enigmático
y constante esfuerzo de Thanatos al que se le opone Eros, es atentar
hacia la Vida misma con toda esa maravillosa renovación,
que tan profundamente nos ha evocado Stravinsky en La Consagración
de la Primavera.
Finalmente, quisiera recordar, que Arte proviene de una antigua
palabra helénica “artao”, que refiere al significado
de “juntar partes”, palabra muy cercana a ”símbolo”,
y permitirme explorar una ultima reflexión: ¿Por
qué aparecerá el impulso tanático, destructivo
en muchas obras de arte? Será, quizás, por que en
ellas el ser humano hace una catarsis profunda de la Muerte, ya
sea como un juego gozante o como un desafío al futuro. ¿Será,
ese Thanatos, lo que subyace tras la dificultad de muchas personas
para acceder a su propia creatividad?. Desde un cierto punto de
vista, podríamos hablar de neurosis, en la que los impulsos
creativos parecen estar asfixiados, reprimidos o cristalizados.
Propugno que es aquí desde donde un psicólogo clínico,
amplio de criterios, puede intervenir usando el arte de las construcciones
mentales novedosas, y en conjunción con su llamado paciente,
convocar aquello que impacientemente tiende a salir en ambos, liberando
puertas y ventanas clausuradas, para dejar en libertad lo nunca
dicho, lo nunca hablado, lo siempre pensado y siempre sentido.
Lo emanado de este encuentro sonara, sin duda, como música.
Volviendo y terminando por ahora con nuestro tema, quisiera comentar
que aún ante la música conocida siempre hay algo
de nuevo, algo de cambio que no es operado desde la estructura
musical, sino desde nuestra interioridad en constante búsqueda.
El hecho de que la música permanezca igualada a su origen
podría estar significando esa microeternidad de nuestras
emociones y sentimientos convocados por esos sonidos que provienen
de otro ser humano que ha podido desplegar su potencial y colocarlo
en notas, claves y silencios que superaron su propia existencia.
Es pues la comunión de esa microeternidad, lo que respetamos
y agradecemos en cada instante cuando la escuchamos o bien solitariamente
o bien con amigos, o bien con otros oyentes en una sala de teatro
o auditorio; y espontáneamente agradecemos en el caluroso
aplauso que brindamos al director, a la orquesta, al solista y
al compositor escondido, y que en última instancia alcanza
ese magnífico y esplendoroso fenómeno que es la misma
Vida y que contiene la Música de todos los tiempos.
De ahí que podamos decir...... Música es un lenguaje,
pero es un lenguaje universal y que nacida en cualquier continente
apela a la unión, a la solidaridad, a la fe, a la Paz que
tanto buscamos por aquí y por allá.
JORGE GILBERTO GARZARELLI
-. Doctor en Psicología (Diploma de Honor) egresado de
la Facultad de Psicología, Universidad del Salvador –1982– Matricula
Nacional l05l2
-. Profesor titular Seminario de Integración I –Facultad
de Psicología, Universidad del Salvador
-. Profesor Titular Seminario de Integración Laboral Inst.Juan
XXIII B..Blanca. USAL
-. Profesor titular Psicosociología del Turismo –Escuela
de Turismo- Universidad del Salvador
-. Profesor Titular como Evaluador en Investigaciones Especiales
de la Facultad de Psicología de la Universidad J.F. Kennedy
-. Miembro del Jurado Evaluador para Tesis Doctorales en ambas
Universidades.
-. Miembro de comisiones “ad–hoc” para el Master
en Psicoanalisis –Universidad J.F. Kennedy
-. Director del C.E.C.Y.S. – Centro de Estudios Científicos
y Sociales.
-. Ex–Asesor para Comisiones de Educación –Prevención
en S.I.D.A, Salud, Ecología en Cámara de Diputados
y Concejo Deliberante.
-. Miembro de la Comisión para la conformación del
Proyecto de Prevención de S.I.D.A., del Honorable Concejo
Deliberante.
-. Becario de la Embajada del Canadá en la República
Argentina
-. Miembro investigador del Equipo Internacional del SaD –Argentina,
U.S.A. (Rol desempeñando: coordinador trabajo de campo)
-. Miembro de la Asociación Latinoamericana de Neurociencias
Publicaciones realizadas:
-. Diario La Nación –al Sur– Revistas Especializadas
nacionales e internacionales, cooperación en tres libros
sobre Psicología Aplicada.
-. Asistencia a más de 90 Congresos Nacionales e Internacionales
sobre temas vinculadas a Psicoanálisis –S.I.D.A.–,
La Paz, Prejuicio y Marginación, Ecología, Psicología
Aplicada.
-. Conocimiento profundos de 5 idiomas (inglés con título
canadiense; portugués; italiano; Alemán y francés)
- D.N.I. 4.395.740
- Monotributo: 20-4395740-7
- Dom.Particular: Montevideo 68-2do.piso-Capital
- Tel. 4382-6841
- Consultorio:Callao 1441-6to.piso-”E”-Capital
- Telefax 4-825-2207
- E-mail: george@sinectis.com.ar
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