Hasta Encontrarnos
Nos encontramos ad portas del cumplimiento de la fecha en que muchos nos encontraremos en la Conferencia Internacional Sandor Ferenczi 2009 "Introyección, Transferencia y el Analista en el Mundo de Hoy" que se realizará en Buenos Aires del 21 al 24 de Octubre de este año, y nos preguntamos sobre lo conocido y lo por conocer.
Transcurridos ya dos años del anterior Congreso realizado en Baden Baden, -la celebre localidad donde Groddeck tenia su famoso Satanarium-, y al que tan pocos latinoamericanos pudieron asistir, dada la lejanía, el momento económico y la fecha de ese entonces, contemplamos como dos años con ser poco, también son muchos. Constatamos el despliegue, avance y proyección del pensamiento de Ferenczi, y logramos disfrutar de la conciencia de que dicho reconocimiento sea cada vez mayor: aumentan los escritos sobre su obra, se profundizan sus ideas, se organizan eventos en torno a su figura, pensamientos y aportes; y lo que nos parece mas radical, la clínica psicológica en general, cada vez se encuadra más y más dentro de los parámetros delineados por él hasta 1933, fecha de su muerte.
Empatía, Tacto, Intersubjetividad, Relacionalidad, son conceptos que empiezan a hacerse presente transversalmente en las decenas de corrientes psicoterapéuticas vigentes; el psicoanálisis mismo se abre dentro de su abanico escolástico a la consideración –por lo demás, ni los mas cruciales, dado que algunos ya formaban parte- de los conceptos ferenczianos; y las corrientes Comunitarias y Psicosociales empiezan a incorporar –aunque muy tímidamente- modelos como el Abuso y Riesgo Social, la teoría del Trauma, la Resiliencia, la Re-educación por el Amor, y otros, los que si bien operan en dominios mas bien fenomenológicos, puedan integrar este nuevo saber que intentando llegar a lo colectivo, neutralice esa perversión que termina siendo el discurso del sentido común, cuando es usado para fines ideológicos y hegemónicos.
También este resurgir, conlleva tópicas y dinámicas, curiosas: A un Ferenczi denostado, omitido, silenciado, por lo tanto fácilmente imputable como insano, loco o delirante; tímidamente le acompañó un Ferenczi etéreamente presente, generalmente, en sus escritos mas psicoanalíticos y menos controversiales, en torno al periodo previo a los Desarrollos en Psicoanálisis, -escrito en colaboración con Rank, y originalmente a instancias de Freud-; aunque también por ahí empezaba a filtrarse un Ferenczi subrepticio, él que ha sido presentizado a ratos pudorosamente -aunque otras veces impúdicamente-, en muchos escritos que parecieron ser los aportes más revolucionarios de las décadas pasadas, y que se fueron construyendo en las hormas mismas de sus intelecciones, entremezclándose originalidad, escolasticismo, continuismo y a ratos –por que no decirlo- un halito de usurpación; y finalmente, nos sorprendemos con un Ferenczi intangible, revolucionario, casi inalcanzable, uno casi podría decir: órfico.
Es este ultimo Ferenczi: el par de Groddeck; el hijo padre de ese hombre que fue Freud; el que por Amor-(Eurídice), baja a los confines de lo inconciente (Hades), sin mas recurso que su pensamiento y lenguaje, (música-poesía) para restaurar una condición humana original: “el ser con”, la relacionalidad, y la realización en el Amor. Es este el Ferenczi, del “utraquismo”, del “orpha”, del Bioanálisis; y el de su Thalassa, ese gran poema épico, que nos supera, -que al igual como Orfeo mismo con su música, hace llorar por primera y única vez a los tormentos-, y que a pesar de lo incomprensible nos sugiere lo indecodificable, mas que la quijotada; y es este Ferenczi -y no es en vano que venga unido a Groddeck-, el que nos esboza una tercera forma de aprehensión de la realidad, forma que junto a la razón y la intuición, nos permitan alcanzar planos de conocimientos que si bien siempre han estado presentes, a pesar de que aun no contemos con el lenguaje necesario para su real entendimiento, para identificar su particular reversibilidad de perspectiva, sus instrumentos intrínsecos, y sus posibilidad de instrumentalización o de patologías.
Sabemos por Bion de las diferentes relaciones entre el establishmnet, encarnado en aquellas personas que ejercen el poder y la responsabilidad, y el místico (concepto con el cual éste definía a un individuo excepcional en cualquier campo), y del modo en que las fuerzas disruptivas de este ultimo pueden quedar limitadas por dicha relación, sea ella parasitaria, comensal o simbiótica.
Reconocemos el tiempo de la relación parasitaria, mediada por la envidia como factor organizante, y que conllevó a que el resultado de dichas asociaciones fuese la destrucción y el despojo de ambos, y que en ese contexto adoptó varias expresiones todas bajo la forma de la negación; y también como ello ha dado paso a una relación comensal: donde místico y grupo empezaron a coexistir sin afectarse mutuamente, aunque sin confrontación y sin intercambio, y a riesgo cierto de despotenciar su cualidad subversiva y de cambio catastrófico, como a ratos aun se observa en la forma de la desatención, del dejar pasar o del ignorar; pero también, y lo más notable de todo, estamos asistiendo a como lentamente ha ido surgiendo un nuevo modo de relación, esta vez simbiótica –en el decir de Bion- que acepta la confrontación, y donde las ideas son tenidas en cuenta y analizadas –e independientemente de que generen hostilidad o benevolencia- inauguran una relación que produce ese crecimiento que conlleva una fuerza explosiva pero ligada al marco de contención, expresión e institucionalización, que permite la asimilación de su potencial de cambio pero protegiendo al grupo de su poder disruptivo.
Es en este transito, que nos sorprende el próximo Congreso, y al que cada uno llega con su propia cuota de humanidad, humildes y orgullosos, serenos y expectantes, entendiendo la oportunidad que todos hemos construido de continuar construyendo este sendero hasta encontrarnos.
INDEPSI