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TERAPEUTAS Y PSICOTERAPEUTAS
 

 

Gisela Pankow (1914 – 1998).

 

 

Gisela Pankow, 1914-1998, psiquiatra y psicoanalista francesa de origen alemán, nace en Düsseldorf, Alemania el 25 de febrero de 1914, en el seno de una familia protestante de profesores liberales, y de tradición democrática, que eran miembros activos de la Liga de los Derechos Humanos, y quienes sufrieron duramente su activa oposición al régimen nazi. Gisela pasó parte de su infancia y adolescencia en Berlín, donde terminó sus estudios secundarios -brillantemente- en 1933, e inició sus estudios de Medicina. La ascensión del nazismo, provocó la destitución del cargo de su padre, y dificultades en sus estudios de medicina, los que debió abandonar por ser “políticamente incorrecta”. Luego se orientó a estudiar matemáticas y física, (más geografía y filosofía), y terminó sus estudios en la Universidad de Berlín sin dificultad, empezando rápidamente a ganarse la vida, a pesar de que la vía de la docencia le estaba impedida a causa de sus opiniones y el compromiso político de su familia. En 1939, y con mucho esfuerzo encuentra un puesto de docencia -en el ámbito privado- en Silesia, aunque solo por un año. El período de la guerra es un período de pruebas dolorosas para la familia Pankow.

En 1943, su padre, es hospitalizado por una afección menor, y muere en condiciones extrañas al igual que muchos otros opositores al régimen nazi. Gisela vuelve de nuevo a Berlín, y trabaja como investigadora estadística en una industria. A finales de ese año, se va a Tübingen habiendo obtenido un puesto de ayudante en el Instituto de Física de esta ciudad, y paralelamente, consigue retomar sus estudios médicos. Hacia 1945, al final de la guerra, vuelve a tener dificultades políticas para proseguir sus estudios, pero esta vez Théodore Heuss, el Ministro Regional de Asuntos Culturales bajo la autoridad de las fuerzas de ocupación, quien había sido un gran amigo del padre de Gisela y también opositor al régimen nazi, interviene directamente anulando la mala voluntad administrativa, y Gisela puede proseguir su curso.

Hacia 1946 es contratada para las investigaciones morfo-endocrinológicas bajo la dirección de Ernst Kretschmer, director del hospital universitario neuropsiquiátrico de Tübingen, -dónde este tenía su puesto de profesor- llegando en 1949 a ser una destacada ayudante, a quien Kretschmer reconocería en sus publicaciones (él la cita elogiosamente en su obra fundamental Körperbau und Charakter). De esta experiencia incorporará entre otras cosas, la convicción del origen multifactorial de las psicosis, -del cual Kretschmer fue uno de los primeros partidarios-, y la importancia del rol del “campo”; también conservará la idea de tipología constitucional, aunque ya no entendida solo como un factor puramente somático, sino también como una marca de lo vivido y de la historicidad del sujeto; igualmente conservará para siempre la distinción kretschmeriana entre Kern-Psychose y Rand-Psicosis (psicosis nuclear y psicosis marginal) con lo cual que va a apoyar su teoría de las dos funciones de la imagen del cuerpo.

Durante esta época ella participa de una psiquiatría alemana muy influida sobre todo desde el final de la Primera Guerra Mundial, por los trabajos de Karl Jaspers y la fenomenología de Edmond Husserl, que se ha estado alejando de la nosografía estática y causalista de Émile Kraepelin, y acercando al pensamiento de Ludwig Binswanger y el Daseinanalyse; y también se interesa en el trabajo de Kurt Goldstein quien en 1934 publica Der Aufbau del Organismus (La Estructura del Organismo, trad. Francia. Gallimard 1951), obra básica que Gisela, en 1959, tomará como tema de un artículo para un estudio americano: “Dynamic structurization and Goldstein' s organismic approach”, en The American Diario apagado Psychoanalysis (XIX, 2,1959).

En Tübingen también se produce su encuentro con grandes pensadores y filósofos católicos como Romano Guardini (teólogo de reputación internacional) quien acababa de reanudar su enseñanza prohibida por los nazis, y Gustav Siewerth, alumno de Heidegger y Husserl. Ambos venían pensado sobre el lugar del simbolismo, y los vínculos entre lengua, cuerpo, espacio, y es posible que estos encuentros hayan tenido gran importancia en la conversión de Gisela al catolicismo en los años 50. Ella guardará siempre contactos con las corrientes filosóficas fenomenológicas, y será miembro de numerosas sociedades, de entre ellas -en Francia, la Asociación de los amigos de Gabriel Marcel-; y establecerá amistad con el Padre Gaston Fessard, y con el Profesor Henri Maldiney.

Su formación psicoanalítica comienza también a Tübingen, en primer lugar con Luise Weizsäcker, miembro del Instituto Alemán para la Investigación Psicológica y Psicoterapéutica (DIPF), luego, tal vez por problemas de orden político, con la cuñada de este analista, Khäte Weisäcker-Hoss, de orientación más liberal. Es también con esta última con quien hará sus primeros tratamientos controlados, los que luego continuará en París con otros supervisores. Pero será en Suiza, en Berna, donde reanuda su análisis con Ernst Blum, alumno directo de Freud, “Aktuar” de la Sociedad Suiza de Psicoanálisis, donde él formó a la mayoría de sus miembros, y quien fue un erudito humanista, especialista de la filosofía existencial husserliana, y que seguirá también en “control” el trabajo clínico de Gisela, y sus elaboraciones.

En 1950 se encuentra con el Profesor Martiny, en el primer Congreso Científico autorizado en la zona ocupada francesa, en Tübingen, quien la invita a Francia para que presente sus trabajos sobre la biología de la constitución en Royaumont (Semana Internacional de Antropología Diferencial), y luego en París en el primer Congreso Mundial de Psiquiatría, organizado por Henry Ey. A pesar de que la Segunda Guerra Mundial no está tan lejos, y no es tan fácil para una joven alemana llegar a trabajar a Francia: nuevamente será Theodor Heuss, ahora primer Presidente de RFA, quien va a apoyar su llegada a Paris, adonde arriba en 1951, como titular de una beca para proseguir sus investigaciones en morfología endocrina en el servicio del Profesor Jacques Decourt, en el Hospital de la Piedad, y como ayudante extranjera a la Facultad de Medicina de París, donde trabajará hasta 1957. En 1953, sostendrá con éxito una tesis de Doctorado en Ciencias en la Universidad de París: Las relaciones métricas entre la base del cráneo y la parte superior de la cara. Posteriormente, cuando Jacques Decourt sepa de su formación psicoanalítica en el servicio de endocrinología, le confiará prioritariamente enfermos que presentan dificultades psicológicas o desordenes mentales. Los resultados son alentadores. Y, en 1953, el mismo pone a Gisela en contacto con la Sociedad Francesa para el Psicoanálisis (SFP).

En 1955, participa en el Congreso internacional de Psicoterapia en Zurich, y durante algún tiempo asistió a los seminarios de Jacques Lacan en el hospital de Sainte-Anne y condujo un número de análisis supervisados con Lacan, Françoise Dolto, y Daniel Lagache. En 1956 aparece su primera obra: “Estructuración dinámica en la Esquizofrenia. Contribución a una psicoterapia analítica de la experiencia psicopática del mundo”, introducido por Juliette Favez-Boutonier (que contiene dos de los seis casos que tendrá, bajo el mismo título, la versión alemana publicada en 1957). Allá, ella establece los fundamentos de su propuesta sobre el acercamiento psicoanalítico a las psicosis. Pankow es alentada a impartir en la SPF, un seminario sobre la psicoterapia de las psicosis, y -por esa época- mantiene una correspondencia durante mas de dos años con John Rosen sobre “el análisis directo” que inspirado en los trabajos del Burghölzli con Eugen Bleuler despertaba fuertemente su curiosidad. Ella estudia cuidadosamente el caso “Renée” de M. Sechehaye, y reflexionando sobre algunos conceptos, hará una crítica pertinente.

Hacia 1959, sus diferentes conceptualizaciones, tanto como su fuerte personalidad tensionan sus relaciones con el SPF, y ella decide dimitir, dedicándose a impartir lo que con el tiempo llegarían a ser sus prestigiosos seminarios privados, en la Rue Madame, al que asistían numerosos intelectuales de la época, tales como; Jacques Sedat, Christiane Lacoute, Michel de Certeau, Claude Rabant y otros; paralelamente desarrolla sus enseñanzas en el marco hospitalario en la Universidad Santo-Antoine (Universidad de París VI)., en el servicio del Pr. Alby (1957-1971), luego en el del Pr. Borgoñín (1971-1981), y a Santa-Anne (Henri-Rousselle) en el servicio de Dr. Jean Ayme (1981-1992), y luego en colaboración con Jean Oury, con quien establecerá una sólida relación laboral por muchos años. Ella continuará su vida fuera de toda obediencia institucional psicoanalítica, pero siguiendo al mismo tiempo afiliada al IPA a causa de su inscripción al DPV (Deutsche Psychoanalytische Vereinigung).

Como el inglés le era tan familiar como el francés, y estaba al corriente de los trabajos angloamericanos mucho antes que estos fueran traducidos al francés, viaja: en 1956 a Australia, a das conferencias en Melbourne; y luego a los EE.UU. donde se encontrará con el Dr. Martín Grotjahn - invitado por el SFP en 1954 – quien trabajaba en Baltimore como ayudante de investigación. Ella invitada por Frieda Fromm-Reichmann, a Chesnut Lodge quien la alienta calurosamente a continuar sus investigaciones, y llega a Filadelfia con una calurosa carta de recomendación para John Rosen, firmada por Jacques Lacan; lo que le garantiza un seminario de tres meses a la Universidad de Temple.

Con motivo del Congreso Anual de los Psicoanalistas Americanos, tiene la oportunidad de entrevistarse con Gregory Bateson. Participa y asiste a numerosos congresos en toda Europa, en México, en Israel (invitada por Ruben Gilead), e incluso a la URSS donde se interesa en los trabajos de Alexandre Luria. Debido a su formación, Gisela mantendrá permanentemente un vivo interés tanto por los ámbitos científicos y filosóficos, cuyas elaboraciones alimentan su propia teórica en el campo de su práctica psicoanalítica. Ella volverá nuevamente a Alemania, específicamente a Bonn, donde empieza a enseñar en la escuela de Medicina de la Universidad de Bonn e impartirá regularmente -de 1960 a 1970- un seminario. Entremedio en 1966, adopta la nacionalidad francesa.

Gisela era una apasionada lectora, y, a menudo, indicaba a sus alumnos obras literarias (e incluso de películas) que era necesario conocer. Leía preferiblemente en la lengua del autor, de los que da prueba su biblioteca personal. Y se interesó por publicar artículos de análisis literarios (o filmografías), la mayoría en la revista Esprit, donde presentaba su particular punto de vista, a partir de la imagen del cuerpo, el espacio, y el tiempo, en lo que para ella era “teoría psicoanalítica aplicada”, es decir la interpretación de lo que puede revelar un texto, considerado como dato clínico, en tanto reflejo de la naturaleza del funcionamiento psíquico humano.

En esta época realiza un análisis de la novela de Solzhenitzyn “La Casa de Matryona” (Pankow, 1972), y también el estudio del caso del poeta Belga, Rodenbach, quien murió psicótico. En la novela de Solzhenitzyn ella muestra como lo central del tema es la 'desarticulación de la casa` un concepto que ella concibe originado en un importante 'hiato' de la juventud de la heroína.

Ella es condecorada con el titulo de la Gran Cruz de la Legión de Honor, la más alta distinción de Francia,  y muere en Berlín el 14 de Agosto de 1998, dejando tras de si un cuerpo substancial de escritos: libros y artículos, en francés, inglés, y alemán. Su trabajo se ha traducido al español, italiano, y japonés.

 

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