Conocimiento y temporalidad
Una reflexión acerca de ¿que sabremos del ser humano y su naturaleza dentro de mil años?, y sobre -cuando miremos desde ese momento hacia atrás-, ¿que pensaremos de nuestros actuales conocimientos?, nos sensibiliza sobre lo transitorio de nuestro saber, y nos conecta con la temporalidad como una variable a considerar. Y si bien es cierto que sobre lo primero poco podemos imaginarnos, si -al menos- podemos suponer que serán conocimientos muy distintos, extraños e impensables para el momento actual; y del mismo modo también podemos especular que sobre lo segundo, probablemente, pensaremos lo mismo que hoy pensamos de los saberes de nuestros predecesores.
Pensamos resulta útil jugar con la idea de que el conocimiento actual corresponde al orden del 18 % de un universo a conocer, y que un siglo atrás conocíamos alrededor de un 15 %, que un milenio atrás solo un 5 %, y hace 30.000 años, quizás si un 1 %; y junto a ello entender que independiente de ese porcentaje (por lo demás puramente arbitrario), mayoritariamente los humanos hemos tendido a vivir en cada uno de esos momentos ese conocimiento como si fuese el cien por ciento.
Así, se nos abre la interrogante de cuanto del saber que entendemos como Real, (incluyendo la paradoja de la co-construcción de Realidad) constituye Realidad, cuanto Prejuicio, cuanto Ideología y cuanto Delirio; y también nos interrogamos sobre esa extraña cualidad del pars por totto, bajo la cual la subjetividad individual hace de un saber parcial y relativo, totalidad y dogma instaurando la sensorialidad de la certeza propia de la omnipotencia del pensamiento y renunciando al principio de tolerancia de la incertidumbre, mas propia del genuino acto de pensar.
Por esa vía exploramos modelos de Pensar, y nos abrimos a diseños trifactoriales y, tetrafactoriales para reflexionar sobre ciertos aspectos humanos, y en especial de la Salud Mental. Llevados por la brújula del monismo y del “utraquismo ferencziano” que despliega mundos aparentemente disjuntos ofreciendo sus estructuras como puentes intercomunicados; y de los modelos de Bion sobre el aparato mental; avanzamos sin mas norte que la conciencia de ese vasto porcentaje de lo desconocido frente a nosotros, y las máximas “sin pasión y sin deseo” de Bion y “nada mas importante que la verdad” de Ferenczi, junto a una cotidiana conciencia de nuestra propia pequeñez.
Abordamos entonces la Temporalidad como una variable a pensar, a la vez de explorarla como un aspecto del propio acto de pensar; y entendemos que uno de los mayores obstáculos en la generación de conocimiento es la presencia de esa cualidad que hemos llamado omnipotencia, y que lleva al hablante a un lugar donde su decir se satura de una cualidad de certeza, totalidad y completitud. Reflexionando sobre ello, nos apoyamos en el modelo de pensar y la Tabla y la Cesura de Bion y la entrecruzamos con el modelo del Trauma Ferencziano, y nos acercamos a la comprensión de que ciertos temas son más difíciles de pensar, pues ellos se erigen sobre un cúmulo de experiencias no tramitadas y latentes del ser humano, que causan una confusión a la hora de abordar el “asunto” confundiéndolo con aquello no tramitado y aun pendiente de elaboración.
Entendemos la muerte como uno de aquellos temas, donde las reflexiones, en muchas ocasiones refieren mas a experiencias de muerte vividas por el hablante en un tiempo pretérito que a la cualidad ultima del tema en cuestión, y donde la compulsión a la repetición y el retorno de lo reprimido se entrecruzan en una acto que aparentando reflexión, mas bien resultan ser algún tipo de proyección, y…. repetición.
Nuestra reflexión nos sugiere que el acto de pensar está sujeto a las mismas vicisitudes: Que los humanos en general portamos eventos traumaticos relacionados con el acto de pensar y una serie de relacionales intersubjetivos atentatorios a las experiencias emocionales naturales y propias del Pensar: duda, confusión, indagación, intento tentativo de solución, variados grados de incerteza, entre otros; y atisbamos que posiblemente esas experiencias traumáticas se graban en el aparato psíquico, tanto como su mecanismos neutralizador: la omnipotencia del pensamiento, y esto ultimo lo entendemos ya no como un estadio en el desarrollo de la mente, sino ahora como una expresión defensiva, a la vez reflejo de un mecanismo mas primitivo como lo es la identificación con el agresor.
También entendemos que si bien por esta vía, surgen nuevas y distintas aproximaciones al objeto, y en ese sentido igual se genera conocimiento, nos parece que la comprensión de este tipo de subjetividad traumática subyacente a la creación de conocimiento, y en especial en relación a la Salud Mental , clarificaría de entre la miríada de información existente aportando en la construcción de ese conociendo que nos espera un milenio por venir.
INDEPSI