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La
originalidad del pensamiento de quien condujera la Tavistock de
Londres y fuera presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis
entre 1962-1965 ha sido suficientemente destacada, tanto como la
riqueza de sus proposiciones acerca del psicoanálisis, las
enfermedades mentales y sobre todo el acto de pensar.
No
obstante en el texto que comentamos Bion nos sorprende, pues en él,
y bajo el titulo de "Memorias del Futuro", nos ofrece un
material fascinante, en tanto bajo la forma de un escrito
literario, nos entrega una obra profundamente psicoanalítica, la
que en forma novelada y «tomando prestados» personajes del mundo
de la ficción, términos de las matemáticas y de otras ciencias,
del arte
y de la religión- expone de forma novedosa una obra
que es en sí
psicoanálisis en acción.
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El
texto se divide en tres secciones: Libro I.- El Sueño; Libro II.-
El Amanecer Del Olvido; Libro III.- Pasado Hecho Presente, y una
unidad final llamada Clave. Memorias del Futuro.,
las que en su desarrollo temático van reflejando progresivamente
los distintos "vértices" de la estructura de
personalidad, (en este caso dado el elevado componente autobiográfico,
del propio Bion) primero en tanto presencias nucleares de la función
de identidad, luego en tanto roles, posteriormente a través de la
fragmentación de la misma, para finalmente presentizar
estructuras cada vez más arcaicas: objetos bizarros, fragmentos
atemporales, y unidades conformadoras del aparato mental, y en
cada acto describiendo
muy sugerente sus interacciones, sus conflictos, negociaciones y,
como diríamos en el lenguaje ferencziano
"recalculamientos".
De
esta suerte Bion nos conduce a través de un laberinto, en el cual
en cada recodo del camino nos encontramos con una trama, una
experiencia emocional, una incógnita, un conflicto, despejándose
estos en su dinámica o quedando su deriva al arbitrio de nuestra
intuición.
Leer
este libro es pues no solo una experiencia intelectual, sino
fundamentalmente una experiencia emocional, en la cual bajo el
pretexto de la contemplación del devenir de un psíquico ajeno,
gradualmente el aparato mental del lector va involucrándose y haciéndose
participe, no solo de interpretar el significado del texto, sino
de empezar a atender a la ocurrencia de estructuras similares
operando en el propio psiquismo.
Sin
duda no es un texto fácil, -que además evoca cierta similitud
estructural con el Ulises de James Joyce, o con la literatura de
Marguerite Duras-, su gran extensión (801 paginas), la progresiva
involucración del lector, con su tolerancia o intolerancia al
principio de incertidumbre, la velocidad de las imágenes
explorando tanto las áreas fuera de conflictos con las áreas
psicóticas de la propia personalidad, emergen como una amenaza
cierta al lector rígidamente estructurado que podría no tolerar
tamaña explosión de imaginario.
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