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Difícil
seria negar el aporte de la literatura de Irvin Yalom como
instancia de conocimiento, cultura o solaz, y difícil
sería negar también
su aporte al aprendizaje, reflexión y comprensión del quehacer
de la psicoterapia. Por eso, resulta válido reconocer el beneficio que
muchos terapeutas noveles, y otros no tanto sin duda encuentran en los textos
del citado autor. En este nuevo texto, Yalom, nos presenta otra serie de historias
de psicoterapias, en la forma de fluidos y amenos relatos, abarcando un considerable
espectro de padeceres humanos y su proceso de transformación mediante
la terapia psicológica, la relación paciente-terapeuta y una particular
mirada existencial de dicho proceso.
Sin embargo,
este libro resulta de una rara y profunda inteligencia, pues
en él se trenzan en una danza cautivante, ficción y realidad; trazos
biográficos y novelescos; teorías y praxis, de forma tal que
permiten ir reflejando el universo emocional, ideacional y existencial de
una manera de ejercer el arte de la psicoterapia y del ser del psicoterapeuta.
Dos historia
remarcables, abren y cierran dicho libro, un tanto crípticas,
incluso góticas, arman el paréntesis dentro del cual situar historias
de pacientes: Mama y el sentido de la vida, y la Maldición del gato húngaro,
para leerlas una, dos, varias veces. Luego relatos interesantísimos sobre
el enfrentamiento de la muerte (Paula); sobre la sensaciones de abandono experimentadas
en la niñez (Magnolia); sobre la anorexia (Rosa y Carol); luego un curioso
relato sobre las complejidades del duelo en "Siete lecciones avanzadas
sobre la terapia del dolor", clínica y literariamente notables (Irene);
y finalmente un relato sobre las complejidades del suceder intrapsíquico
de un paciente y su terapeuta en "Doble Exposición" (Linda).
Esta cautivante serie de relatos de terapias, se enriquecen constantemente con
la introspectiva, lucida y crítica mirada de un terapeuta sobre si mismo,
y en donde su autor no escatima la posibilidad de hacer de su escritura una
curiosa experiencia de autoexploración, y de compromiso consigo mismo
en vías a alcanzar nuevos niveles de honestidad, y autenticidad, ofreciéndonos
un relato genuino de este quehacer, y rebelándose a otro quehacer, en
donde la psicoterapia arriesga ser la exaltación de parámetros
técnicos que enmascaran las imperfecciones de sus agentes, y en este
sentido la similitud de la propuesta de Yalom con las premisas ferenczianas
no deja de ser asombrosa.
INDEPSI
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