Esta obra publicada dentro del marco de la Biblioteca del Psicoanálisis editada por Hans-Jürgen Wirth es una traducción y reelaboración basada en la publicación estadounidense del autor: In Defense of Schreber/Soul Murder and Psychiatry, publicada en N.York/Londres por The Analytic Press en 1992. Intervinieron en la misma Tim Farin, Sandra Hoffmann., Uwe H.Peters y en la elaboración: Werner Felber y Hartmut Raguse.
Lothane realiza en esta monumental obra una labor de investigación exhaustiva recorriendo las fuentes primarias y secundarias que se refieren a la historia vital de Schreber, su familia, sus propios escritos que traducen las propias ideas y valoraciones de Schreber y su profunda raigambre en la cultura de su época, indagando en los autores citados en particular en las ciencias ocultas muy en boga; su trayectoria y desempeño profesional en el Poder Judicial. Lo propio y en forma igualmente exhaustiva lo realiza Lothane en cuanto al padre médico el Dr. Moritz Schreber, su vida y su obra y publicaciones.
Enumeraremos los 10 capítulos de la presente obra, precedidos de una Introducción del autor y un prólogo de Werner Felber: el Capítulo 1: La búsqueda de Dios y el alma; Capítulo 2: La historia de Paul Schreber; Capítulo 3: Schreber como pensador e intérprete; Capítulo 4: Vida y legado de Moritz Schreber; Capítulo 5: La filosofía de Moritz Schreber en relación a la medicina y la educación; Capítulo 6: Paul Flechsig, la psiquiatría universitaria y la primera psiquiatría biológica; Capítulo 7: Guido Weber, la psiquiatría asilar y la primera antipsiquiatría; Capítulo 8 : Cómo interpretan otros a Schreber; Capítulo 9: Sueños, Traumas y Dramas del amor; Capítulo 10: La historia clínica de Paul Schreber.
En la introducción en que se explicitan las bases metodológicas y epistemológicas de esta investigación cuya propuesta parte de diferenciar lo real de lo pensado en la vida del Dr. Jur. Daniel Paul Schreber, el entonces presidente de sala del tribunal supremo de Dresden, a partir del propio punto de vista, y previo a las ficciones de otros. Ante todo será esencial interpretar su vida a partir del contexto de sus estadías en los establecimientos para alienados.
Como autor de la inmortal obra de arte literario Sucesos memorables de un enfermo de los nervios, Paul Schreber efectuó una propia interpretación de determinados datos vitales como a su vez acerca de dos episodios depresivos paralizantes; un episodio menos severo de 1884 y un segundo, más severo de 1893, que condujo a Schreber a internarse en la clínica psiquiátrica universitaria dirigida por Paul Flechsig. En 1893 Schreber luchaba como en el primer episodio con problemas matrimoniales, profesionales y la problemática de la falta de hijos. Esta vez con una diferencia cual era que la sobrecarga de su nueva tarea en Dresden y la desesperación por los reiterados fallos de los embarazos y de hijos nacidos muertos de su mujer; esto adquirió expresión a través del deseo de Schreber de traer hijos al mundo como mujer, lo que expresaba su dolor compartido con su esposa por la frustración de ella y la desilusión de él por la falta de un heredero con el apellido Schreber. Por otro lado estaban sus deberes como cónyuge y como juez, las que finalmente condujeron a que fuera atendido de urgencia e internado por la depresión agitada acompañada de riesgo de suicidio. Debido a que no mejorara de su cuadro ya en el transcurso de los meses de marzo y abril de 1894 fue finalmente derivado al asilo de alienados de Sonnenstein. Externado el 14 de junio de 1894 ingresa en la Clínica privada del Dr. Pierson en Lindenhof (Coswig) donde permanece 12 días. Su internación se transformó en compulsiva, es decir con privación legal de libertad por el diagnóstico y pronóstico de Weber y declaración judicial de insania, iniciada por la esposa para disponer del dinero, transitoria primero y luego permanente en base a los certificados de Guido Weber, y consecuente privación de libertad que se prolongó hasta 1902. Schreber finalmente dirige su propia defensa judicial. Schreber se despertó de su psicosis a fines de 1896 y en 1899 comenzó la lucha por su libertad. Basada en las opiniones de Weber la corte de primera instancia (Amtsgericht) de Dresden convirtió la declaración de insania en permanente en el 1900, lo que fue corroborado por el fallo de la corte de segunda instancia (Landsgericht) en la misma Dresden en el año 1901. Por eso Schreber tuvo que dirigirse a la corte de tercera instancia (Oberlandesgericht) para impugnar la declaración permanente de insania obteniendo el veredicto favorable de la corte.
Estos procedimientos son los que lo llevaron a la interpretación -él la llamó una “hipótesis”- a la representación del almicidio o asesinato del alma.
La palabra, continúa al autor, ya había sido empleada en el siglo XIII por un Papa en relación a herejes, en el siglo XIX expertos del derecho sajones la habían aplicado a actos de mala praxis médica. Mientras Schreber escribía en al año 1900 sus Sucesos Memorables, aún en prolegómenos, aplicó la palabra de almicidio a lo sucedido en la primavera de 1894 y a sus dificultades con Flechsig, en las que entretejió narrativamente elementos reales y fantaseados. En su cuño el almicidio señalando a Flechsig contenía a la vez un significado psíquico y uno jurídico del derecho público. Flechsig carecía de representación alguna de un inconsciente dinámico y no podía entender su psiquismo y por tanto ayudarlo como psicoterapeuta en la resolución de sus conflictos. Todo lo que él podía brindarle consistía en un poli pragmatismo medicamentoso. En el plano de la fantasía el almicidio significaba que Flechsig fomentaba la “eviración con metas contrarios al orden natural del mundo”, evitando la “realización del proceso de transformación (en una mujer) en la pureza relativa al orden del mundo, malinterpretando así la fantasía de realización de deseo. En un plano más bien político el almicidio se refería a la “política respecto del alma” de Flechsig quien basándose en las reglas derivadas del estatuto, por él redactado, de la clínica universitaria de alienados de Leipzig (1982), según las cuales un paciente podía permanecer solo seis meses, negándose Flechsig a tratarlo abandonándolo en su tratamiento mediante el envío al asilo de Sonnenstein. Para un juez de la suprema corte esto era degradante y significaba el fin de su carrera judicial.
Algo más pertenece al terreno de lo ficcional: el diagnóstico psiquiátrico. Schreber aceptaba que su comportamiento había sido singular, pero el diagnóstico psiquiátrico de paranoia si bien es la opinión de un experto, no es una realidad. Según su propia opinión él sufría de un trastorno de estado de ánimo. De manera acertada fundamenta esto diciendo que el psiquiatra habría visto tan solo la cáscara patológica externa, no su realidad interior, su verdadera psique, su empleo de metáforas y similares en la descripción poética de sus fantasías.
Siempre habrá que recalcar - continúa el autor – que el almicidio de acuerdo a Schreber no ocurrió en el verano de 1893 por el que enfermaría en el otoño - otras cosas habían sido -, pues Schreber apuntó el comienzo del almicidio la primavera de 1894. En la “carta abierta al Sr. Consejero privado Prof. Dr. Flechsig” escrita en 1903 pero que adjunta al manuscrito que recién inmediatamente antes de la publicación del libro publica define Schreber finalmente el almicidio como una “improcedencia” del psiquiatra efectuada en su contra. Comenzando desde Freud hasta nuestros días todos los intérpretes han introducido una interpretación propia del almicidio en Schreber en vez de descubrirla en Schreber mismo. Si bien en sentido estrictamente técnico y no como artificio técnico fue prácticamente una forma de asesinato judicial: inclusive luego de su reparación en 1897 Schreber fue retenido en el asilo contra su voluntad innecesariamente durante 5 años más, una particular forma de maltrato de la psiquiatría. El trabajo en su libro devino para él en un autotratamiento. Es significativo que no devino ni paranoide ni desarrolló una conducta querulante frente al director del asilo, Weber. Sí devino un testigo de la época del cambio de siglo, de una psiquiatría sin alma: de la primera psiquiatría biológica, representada por el psiquiatra del cerebro Flechsig y del psiquiatra asilar y forense Weber. El hecho de ganarle a Weber el juicio por su declaración de insania significó para él no tan solo una prueba sino a la vez una respuesta a la pregunta del a menudo no tenido en cuenta subtítulo: “junto a apuntes complementarios y un apéndice acerca de la cuestión: ‘¿Bajo qué supuestos es lícito recluir en un establecimiento de salud a una persona considerada mentalmente enferma, en contra de su expresa y declarada voluntad?’”
Mi propósito es presentar - dice el autor – al Schreber viviente y no al teorético, agregando además un par de sus propias teorías.
Tanto desde un punto de vista de la teoría del conocimiento como del punto de vista ético tomo la posición en cuanto a la rehabilitación de Schreber de considerarlo a él mismo el mejor intérprete de su propia vida y que sus interpretaciones son las más acertadas y que la mayoría de las interpretaciones de otros tan sólo son en parte correctas y en parte falsas, verbigracia la de Freud : el almicidio de Schreber sería una demanda homosexual frente a Flechsig, o la de Morton Schatzmann basada en la de William G. Niederland en el sentido de que almicidio se retrotrae al sadismo de Moritz Schreber. También busco rehabilitar, dice el autor, el buen nombre de Moritz Schreber en tanto devino víctima de un asesinato póstumo de su renombre (Rufmord): de qué otra manera se pueden calificar los conceptos atrozmente difamatorios de que sus métodos educativos habrían allanado el camino hacia Hitler y el nazismo.
Lothane no descarta que algunos psicoanalistas considerarán su libro como un libro anti-Freud, o anti-Niederland y algunos psiquiatras como antipsiquiátrico; semejantes malentendidos serán inevitables, declarándose expresamente no ser “anti” nada, sino expresamente “pro” Schreber. El primer paso hacia la rehabililitación de Schreber lo realizó la suprema corte de Dresden levantando su declaración de insania protegiéndolo de una reclusión perpetua en el hospicio de Sonnenstein. También habría de cumplirse la esperanza con la que Schreber concluye los Sucesos Memorables de un Enfermo de los Nervios: “Y así concluyo expresando mi esperanza de que, en este sentido, estrellas favorables velarán propicias por el éxito de mi trabajo.” Sus convincentes descripciones acerca de sí proporcionaron un aporte a la psiquiatría descriptiva de Jaspers. Sus teorías acerca de la sexualidad inspiraron a Freud en su formulación del Narcisismo e influyeron más tarde en la Psicología del Yo, sus experiencias femeninas las hallaremos desarrolladas en los conceptos de C. G. Jung de Anima-Animus, sus visiones hallaron eco en la concepción jungniana de Inconsciente, de modo que tan solo se han de nombrar a los dos titanes del Psicoanálisis. Schreber inspira cada vez de nuevo a una nueva interpretación, lo cual es siempre algo bueno.
Lothane indaga hasta el detalle más exhaustivo las diversas formulaciones y revisiones psicoanalíticas desde los analistas pioneros alemanes como Otto Gross, quien habría interesado a Jung en los Sucesos Memorables de Schreber y quien particularmente le transmite a Freud su pasión por la obra siendo el propio Freud en la correspondencia con Jung quien expresa su vivo interés y hasta su deseo de escribirle a Schreber. En 1911, año de la muerte de Schreber Freud publica sus famosas “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia” que será el primer historial de Freud basado en los Sucesos Memorables y no en el tratamiento psicoanalítico de un caso clínico de Freud. La indagación de Lothane recorre los aportes de la escuela inglesa de relaciones objetales, de Ida Macalpine y su hijo Richard Hunter, ambos discípulos de Edward Glober, la francesa con la interpretación de Jacques Lacan en el marco de su seminario sobre las psicosis, de acuerdo a Elisabeth Roudinesco y Michel Plon, seguida por una vasta literatura mundial. El Diccionario de Psicoanálisis dedica a su vez un comentario resumiendo el aporte del psicoanalista norteamericano Zvi Lothane de 1992, arriba mencionada, siendo esta obra, publicada en el 2004 en alemán una reelaboración y traducción de la misma.
Seguir el detalle es recomendar este libro sobretodo por la seriedad y la publicación de las fuentes primarias y bibliográficas secundarias contenidas en las notas al pie de página que suman un total de 378 referencias y comentarios aparte de la bibliografía general y una sección final de fotografías, que completan las últimas 64 páginas del libro, de 665 páginas, y una pequeña reseña sobre el autor.
Dr. Curt Hacker
Anterior, “Psicogénesis de la mecánica” (1920), en el cual comenta la teoría psicológica que construye el autor del libro Kultur und Mechanik (Ernest Nach) para explicar el surgimiento de la tecnología. En este último articulo comenta Ferenczi que Nach habría estado al tanto de las ideas de Freud al escribir su obra, pero que el impacto de la teoría psicosexual habría activado la represión como defensa contra el recuerdo de experiencias sexuales infantiles del autor. El resultado de este mecanismo psíquico habría sido una obra escrita en la cual se consideran algunos elementos surgidos a partir de los descubrimientos del psicoanálisis, como la noción de inconsciente y de trabajo de rememoración, pero omitiendo la psicosexualidad como factor explicativo de la conducta humana y de sus realizaciones materiales, como lo es la tecnología. Por lo tanto el proceso de defensa llevaría a Nach a considerar el desarrollo de la tecnología solo como progreso intelectual omitiendo inconscientemente toda mención a factores causales de tipo psicosexual.
Palabras clave: psicosexual, psicogénesis, represión, inconsciente.
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