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Este
nuevo texto de Groddeck, escrito en 1932, es uno de sus últimos
escritos y por tanto, un reflejo no solo de sus saberes respecto al ojo y la
visión, sino que un testimonio de los alcances que había alcanzado
la profundidad de su pensamiento. No es un texto simple de leer, y se equivocaría
quien solo viera especulaciones intelectuales cual sortilegios salidos de una
mente culta. Por el contrario, leer este texto demanda un permanente alerta
a la cantidad y calidad de la información existente en la época
en que fue escrito, a la naturaleza de las hipótesis que el texto va
generando, y a la originalidad del método empleado, probablemente una
aplicación del "utraquismo ferencziano" a la filología
y lo orgánico.
Prologado
por una introducción de Angel Cagigas, "Ver o no
ver",
nos ofrece una interesante contextualización de la importancia del tema
de la vista para Groddeck y de la dedicación que éste dedico a
su comprensión en vías de encontrar una terapéutica mas
eficaz, y de explicar la participación del Ello, de lo inconsciente y
lo simbólico, en dichas perturbaciones.
El
cuerpo central del artículo homónimo del texto,
corresponde al tema de la última conferencia que pronunció en
Zürich
poco antes de morir, conferencia que puede ser considerada un extracto del presente
escrito. La tesis fundamental es que la vista es un proceso que no sólo
depende del ojo sino de todo el ser humano, en particular de su inconsciente.
Para Groddeck es tan importante lo que vemos como lo que no vemos, lo que reprimimos,
y la represión es la causa fundamental de las enfermedades oculares,
y para él la preeminencia de lo inconsciente no sólo se da en
la enfermedad sino también en la visión llamada normal donde sólo
vemos una parte de la totalidad porque así lo establece el Ello; postulando,
además como en los objetos que contemplamos pero no percibimos se ocultan
peligros para nuestro bienestar.
Mención
especial, cabe a los intentos de vincular lo simbólico
con el acontecer de la visión, desde una primera perspectiva como esfuerzos
por interpretar el síntoma como un lenguaje, expresión de conflictos
del ser y su contacto con la realidad, y en una segunda instancia como una correlación
entre los fenómenos del lenguajes y la realidad como se desprenderá de
los posteriores desarrollos lacanianos, o de una dinámica del mundo representacional
donde la función simbólica sirve como un puente entre la introyección,
la proyección y la reintroyección en tanto transito del principio
primario al secundario.
Finalmente
es digno de destacar los esfuerzos de traducción subyacente
a este texto, que traspone de un modo remarcable expresiones lingüísticas
del alemán al castellano, manteniendo el espíritu original de
las reflexiones groddeckianas.
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