De
tiempo en tiempo experimentamos el placer de leer algún
escrito o novela del Dr. Irving Yalom, y de disfrutar su profunda
visión humanística, tanto psicológica como
existencial. En el texto "Terapia a dos voces", nuevamente
nos encontramos con esta característica de su literatura,
y muy especialmente con un interesante escrito que aborda de
una manera particular el suceder del encuentro paciente-psicoterapeuta.
Yalom, en este libro nos ofrece una perspectiva sobre el acontecer
de la psicoterapia, a modo de un contrapunto entre un paciente
y su terapeuta que se imbrican de manera notable en una secuencia
de ideas, impresiones, asociaciones y sentimientos.
Desde
los inicios, emerge un relato que representa la disparidad de
la naturaleza de los encuentros humanos reflejadas por un lado,
en el desigual encuentro entre un sujeto poseedor de un cierto
saber con un incrementado juicio de realidad, y un otro en la
búsqueda de ese supuesto saber que le permita acertar
en su relación con la realidad; y por otro lado, en la
particular dinámica de dos lenguajes que a veces se encuentran,
ocasionalemnete se tocan solo de un modo tangencial, y en muchas
otras marchan por vías divergentes.
La
trama del texto, corresponde a dos relatos paralelos: la versión
del terapeuta y la de una paciente con cierto funcionamiento "esquizoide
o fronterizo", que van dando cuenta del desarrollo del proceso
psicoterapéutico: inicio, elaboración de áreas,
elaboración de defensas, trabajo sobre rasgos de carácter,
transferencia y contratransferencia, hasta el cierre del proceso,
mediado por el compromiso de llevar registros de las sesiones,
las que cada seis meses se intercambiaran.
Este
material articulado en estos términos, permite al lector
contemplar de una manera privilegiada la verdadera cualidad de
una relación terapéutica. Observar por un lado
no solo los recursos teóricos y técnicos de un
terapeuta diestro, sino además la experiencia emocional
y los aspectos vinculares de éste con su paciente; y al
mismo tiempo contemplar el modo en que un paciente va procesando,
integrando y elaborando la experiencia terapéutica, y
a partir de ello la naturaleza del cambio terapéutico
y el rol que el terapeuta cumple como agente de cura.
Mas
profundamente, impacta de manera significativa, la semejanza
de la propuesta clínica de Yalom, con los principios de
psicoterapia ferencziano, pues en este sentido "Terapia
a dos voces" encarna magistralmente tanto los periodos de
terapia activa como de relajación de Ferenczi, hasta terminar
en la propuesta final de "análisis mutuo", y
es tanto que a ratos pareciera que el lector estuviera observando
a Sandor Ferenczi, en aquellas interacciones clínicas
de la cuales extraía sus vanguardistas conclusiones.
Quizás
si la debilidad argumentativa del sentido de su técnica
desarrollada hacia el final del texto, no hace justicia a la
humanidad desplegada por el autor, quien más allá de
sus muchos recursos, habilidades y talentos es capaz de abrir
el mundo del ser del terapeuta hasta límites donde esta
profesión rara vez se lo permite, tal como Ferenczi
lo promulgara a partir de su propio ejemplo.
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