|

Si
ciertos autores nos sorprendieron, por allá por la década
del sesenta, al presentarnos un personaje desconocido para
gran parte del mundo psicológico y psicoanalítico,
señalando una presencia ignorada ominosamente, y sin
embargo fundamental para la comprensión de la historia
del psicoanálisis y del desarrollo de la psicoterapia;
y sobre todo, en sus esfuerzos por rescatar a quien está llamado
a ser un pilar angular de los nuevos enfoques de la clínica
contemporánea. Y, si esa presencia no solo inauguraba
el resurgimiento del rol de Sandor Ferenczi, en el desarrollo
del pensamiento psicológico, sino que además
por decirlo en el lenguaje de Bion, representaba como nunca, "la
fuerza disruptiva de un místico y una posibilidad de
subvertir un sistema", no era difícil suponer que
se estaba a las puertas de un "cambio catastrófico" para
el mundo psicoanalítico.
De
ahí, que no ha de sorprender, que por segunda vez, el "establishment",
neutralizara ya no por vía del destierro simbólico,
sino ahora por el de la ignorancia e indiferencia esta presencia
amenazante, cambiando su cualidad vincular con Ferenczi y su
obra de lo parasitario a lo comensal. Sin embargo, y a pesar
de ello, la figura de Ferenczi y su saber, como todo saber
ajustado a reconocimiento de nuevas e ignotas reglas de realidad,
y más allá de la confrontación sempiterna
de este saber con el saber ideológico, ya había
retornado, y ahora para permanecer para siempre entre nosotros.
Y
así como en ese entonces, les correspondió a
Dupont, Bokanowsky; Lorin, Sabourin, de Forest por citar algunos,
la misión de reposicionar a Sandor Ferenczi en el centro
del conocimiento psicoanalítico, ha sido en torno al
nuevo milenio a Stanton, Rachmann, Granoff, Borgongo, Avello,
y otros, a quienes les ha correspondido continuar, ya no este
renacer sino el inicio de la profundización de la obra
ferencziana, a partir de sus particulares miradas.
En
este contexto destacamos el texto de Antoni Talarn: "Sandor
Ferenczi: El mejor discípulo de Freud", reconociendo
como en él, el autor conjuga, una particular y no fácil
tarea, cual es la de presentarnos de un modo exhaustivo, fidedigno
y documentado la presencia de Ferenczi en los avatares y vicisitudes
del desarrollo del movimiento psicoanalítico, así como
su aporte y participación en dicha historia; y al mismo
tiempo revelarnos la historia, desarrollo y evolución
de un hombre genial que trascendiendo lo estrictamente psicoanalítico
alcanzó dimensiones de conocimientos y comprensiones
mas allá de cualquier saber articulado a la fecha.
Talarn,
inicialmente nos recrea con fundados elementos acerca de la
biografía de Sandor Ferenczi y de la llamada etapa preanalítica
de éste, hasta representarnos su encuentro con el psicoanálisis,
su relación con Freud y su participación en la
historia del psicoanálisis. Posteriormente, y en un
acierto magnífico, cual laborioso artesano, el autor
va entretejiendo algunas tópicas fundamentales del sabio
húngaro, dejándole hablar y articulando de una
manera notable ciertas líneas de pensamiento propiamente
ferenczianas: aspectos de educación y sociología
psicoanalítica, otros de sexualidad y psicología
infantil, y finalmente de clínica psicopatológica
y técnica psicoanalítica.
Celebramos
la aparición de este libro de Antoni Talarn, pues en
el actual estado de la literatura sobre Ferenczi, nos parece
cumple con dos características relevantes: ser una mirada
original a la que se encuentra en otros textos sobre Ferenczi,
y el que dicha mirada construye una plataforma sólida
desde la cual se puedan realizar futuras exploraciones de los
alcances y saberes desarrollados por Ferenczi. Ambos logros
notablemente alcanzados por él, en este texto.
INDEPSI
|