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este texto, ya un clásico de la literatura analítica
sobre el tratamiento de las psicosis sin fármacos, resulta
una experiencia singular. Primero porque su presencia, durante
años, aportó una mirada novedosa sobre un dominio
de intervención largamente vedado a lo no farmacológico,
sumándose a los sostenidos esfuerzos por construir una
clínica psicológica de los más graves
trastornos o desordenes psíquicos; segundo, porque la
brutal crítica que Jeffrey M. Masson hiciera de este
autor así como de su propuesta de tratamiento, en su
texto "Juicio a la psicoterapia" enrareció su
presencia como clínico, interfiriendo todo ello en una
adecuada reflexión sobre los problemas asociados a su
propuesta de intervención, tanto como sobre los fundamentos
teóricos de ésta; tercero, porque el tema del
tratamiento de las psicosis por vías verbales se inserta
en un espacio donde se entrecruzan un sin fin de intereses
de las mas variadas índoles, desde aspectos fundamentales
de lo existencial, lo psíquico, lo conductual, hasta
intereses hegemónicos, políticos, económicos
y comerciales, y finalmente porque dicha propuesta clínica
parece continuar llamativamente ciertos lineamientos de los
parámetros técnicos ferenczianos.
El
texto, en su conjunto lo componen nueve artículos publicados
y/o presentados en distintas ponencias entre 1946 hasta 1952,
y versan sobre los principios generales del Análisis
Directo - nombre con el que su autor designa su particular
método de intervención en pacientes psicóticos
- y la presentación de este tratamiento aplicado en
cuadros de excitación catatónica aguda, y en
psicosis esquizofrénicas, además de un articulo
sobre su concepto de la madre perversa, otro sobre la función
de supervivencia de la esquizofrenia, y la presentación
de su técnica de entrevista inicial, y de las técnicas
de tratamiento empleadas por él - incluyendo una discusión
sobre dichas técnicas - para finalizar con algunas observaciones
sobre la concepción de Bleuler sobre la demencia precoz.
Material todo que en su conjunto, permiten conocer el método
que su autor propone, y que podríamos sintetizarlo como "...
el esfuerzo por abordar en el tratamiento de las psicosis,
mediante "comprensión analítica directa" los
acontecimientos traumáticos de la infancia y la niñez,
y afrontarlos como si todavía existiesen en la psiquis,
en tanto el paciente en su estado psicótico reflejaría
una regresión defensiva a sus estados yoicos infantiles". Dicha metodología
involucra: la atención a la función de la transferencia
(muy débil, muy precaria del paciente) y la contratransferencia
(como emulador de los objetos internos del paciente), la involucración
en la realidad psicótica del paciente, y la búsqueda
del sentido-significado de dicha producción en el nivel
de regresión infantil de la lesión original (para
el autor, severos defectos estructurales en el rol de maternaje).
Visto con la perspectiva del tiempo, dicha metodología
además parece demandar una especial concepción
de la naturaleza del encuentro humano - en tanto psicología
de dos personas -, una sensible conjunción de capacidad
de contención (empatía), sólida capacidad
de limite (juicio de realidad), gran capacidad de reverie (intuición,
conceptualización y simbolización) y extrema tolerancia
de la angustia de castración del analista. En síntesis,
este texto, ya sea que lo entendamos como un clásico de
la literatura psiquiátrica, como un precursor de los contemporáneos
esfuerzos por desarrollar un tratamiento de las psicosis sin
fármacos, o como un referente que nos acompañe
en el desarrollo de tratamientos en este dominio, resulta indudablemente
un serio y respetable material para profundizar nuestros análisis,
comprensiones y reflexiones sobre el suceder de las psicosis
y de su tratamiento, y en este sentido nuestra deuda con John
N. Rosen es indiscutible.
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