Este es un libro donde la autora a partir de sus experiencias con niños con graves trastornos físicos se plantea el desafío de llevar adelante una reflexión teórica que le permita dar cuenta de su práctica conducente a elaborar dichas afecciones, tomando como referencia la concepción de Realidad de Winnicott -introducida bajo las nociones de espacio potencial y transicionalidad-, y en base a ellos proponer una posibilidad de elaboración creativa del duelo en la experiencia terapéutica.
En este texto Karina C. Barone nos aproxima a la obra de Winnicott y al desarrollo del concepto de transicionalidad aplicado a problemas de la clínica psicoanalítica actual, proponiendo una original lectura del concepto de dicho concepto, y en base a ello abordar la comprensión del duelo y otros procesos que implican situaciones vitales límites, que enfrentan al sujeto a una reformulación de su relación con la Realidad.
Considerando cuatro ejes que organizan su propuesta la autora formula su concepción. En el primer de ellos, elabora una analisis del concepto de realidad en Freud y Ferenczi, reconociendo la importante influencia del pensamiento de Ferenczi en la formulación del vínculo entre individuo y realidad de Winnicott. Ella, explora exhaustivamente la propuesta de Ferenczi en relación a la noción del Trauma, y a su crítica de la técnica psicoanalítica clásica, proponiendo que este cuestionamiento es lo que guió a Winnicott a la consideración de las diferencias entre deseo y necesidad, y a la consideración de las necesidades del self no satisfechas en su desarrollo temprano. -esas mismas que luego se presentarían en la regresión analítica, y que en caso de no ser atendidas en el proceso reproducirían la privación ambiental original-. Considera, además, como la reformulación de la “regla fundamental de la asociación libre”, que permitió una mirada más compleja sobre los fenómenos de la transferencia y la Contratransferencia, realizada por Ferenczi, propuso una reconsideración de los “objetivos” de la técnica psicoanalítica señalando la importancia de devolver en el proceso la subjetividad al paciente.
La autora parte del estudio de la relación implícita en la obra de ambos autores, para desarrollar una revisión de aquellos aspectos de la teoría freudiana que se fundan en un modelo dualista del ambiente (realidad exterior- cultura) y el individuo...
Posteriormente, como base nuclear de este trabajo se consideran como segundo eje un Análisis de la teoría del desarrollo emocional primario en Winnicott, tomada como antecedente la teoría de los objetos y fenómenos transicionales, sus antecedentes en Winnicott y sus implicancias teórico–técnicas vigentes, y como tercer eje una discusión de la teoría de los fenómenos y objetos transicionales de Winnicott en referencia a las dimensiones fenomenológicas de espacio y tiempo, para finalizar con una serie de viñetas clínicas.
Mediante el concepto de transicionalidad, la autora propone una nueva aproximación al concepto de Realidad, considerándola bajo dos dimensiones fenomenológica clásicas: espacio y tiempo, y a partir de ello explorar un tercer espacio, al que se denomina siguiendo a Winnicott: Espacio Potencial. Sus elaboraciones la conducen a una de las ideas más profundas del estudio al afirmar el carácter ontológico del fenómeno transicional, su relación con la creatividad, con la experiencia de la ilusión, y con la comprensión de la creatividad no solo como una acción fundacional del self o una condición del proceso madurativo, sino también implicando una perspectiva específica de la subjetividad.
La dimensión fenomenológica de la transicionalidad en su consideración espacial y temporal es ejemplificada eficazmente por las situaciones de migración y exilio, a través de las cuales Barone logra establece una sólida conexión entre el análisis del duelo a la transicionalidad, al definir al duelo como una fractura en la experiencia de continuidad temporal o espacial. Entendiendo la experiencia de pérdida como una “violencia silenciosa” propone una articulación teórica entre el fenómeno transicional y el duelo, postulando que dentro del marco de la teoría del trabajo de duelo este debe ser entendido como un proceso de elaboración psíquica que permite el recuerdo de quién no está -presencia de una ausencia- sin negar la muerte -ni caer en un estado patológico de desamparo como es la melancolía-. La creatividad como potencia, y más propiamente el acto creativo como acción concreta, son los factores que permiten la reparación del mundo intra e inter subjetivo. La reparación es algo cualitativamente distinguible de la sustitución, ya que al reparar la pérdida la persona efectúa un reconocimiento que permite la capacidad creativa.
Sin duda, la lectura de este libro ofrecerá al lector -junto a una aguda comprensión del pensamiento de Winnicott-, el contacto con una autora inteligente y apasionada, que lo cercará a una estimulante mirada sobre la clínica en general y el duelo en particular.
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