Es este un breve librito, de lectura fácil, amena y fluida en el cual Yalom, nos regala con una bella historia autobiográfica, en la que condensa gran parte de su madurez como terapeuta primero, como escritor después, y como ser humano, finalmente. El recorrido de su autor como terapeuta existencial, enriquecido con una rica visión psicoanalítica lo acerca de un modo notable a la clinica ferencziana, y este libro es en ese sentido -si bien nunca se aluda a ello- un remarcable testimonio de la mutualidad terapéutica -la que no tiene por que ser necesariamente en suceder clínico- y una sobresaliente ejemplificación de la teoría del trauma de Ferenczi en toda su extensión.
En lo medular el texto trata de un encuentro entre dos amigos de toda la vida, uno Yalom, quien como diría Alice Miller, oficia de “testigo cómplice” y otro, Bob, el cual abre una dimensión de intimidad inédita hasta ese momento entre ambos. Un evento circunstancial, -la cuasi posibilidad de un secuestro-, reactiva una serie de memorias y una particular actividad onirica, tras la cual se reedita un material inconsciente reprimido relacionado con experiencias traumáticas de su adolescencia. Vivencias durante la ocupación nazi en Hungría en la segunda guerra mundial, de los miembros de la comunidad judía-húngara, en condiciones de extrema sobrevivencia, son el telón de fondo donde se despliega la crudeza de un trauma que impacta profundamente la estructura de un ser humano, su estar en el mundo y su vinculación con los otros.
El encuentro intersubjetivo, la relacionalidad, descrita desde el doble acontecer de dos seres distintos, capaces de reconocer y reconocerse, sirve como testimonio no solo de la cura en tanto retorno de lo reprimido y compulsión a la repetición, si no también como regresión y metabolización de la experiencia traumática al amparo de un ambiente suficientemente bueno en términos de Winnicot.
La extensión del concepto de Trauma, no solo al abuso en todos sus formas vinculares: sexual, de poder, de explotación, de terrorismo del sufrimiento, y otras; sino también a las condiciones existenciales, culturales y sociales, grafica en este relato de manera testimonial cada una de los momentos descrito hábilmente por Ferenczi sobre el Trauma: el abuso mismo, la desmentida, la atomización de la mente, la introyección de la culpa del abusador, la maduración precoz de los talentos, la paralización de la mente y la producción de pensamientos, así como la dinámica subsiguiente tanto del “bebe sabio” como de “la identificación con el agresor”; el relato de Yalom por su lado grafica experiencialmente la terapéutica psicológica propuesta por Ferenczi, y que tan hábilmente Rachmann ha llamado el psicoanálisis humanista de Sandor Ferenczi.
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