Instituto de Desarrollo Psicológico Indepsi  
· Quienes somos · Contacto · Libro de Visitas · Sucripción Newsleter · Portal Principal
-
Menu Indepsi
Presentación
Quienes Somos
Introducción
Marco Teórico
Profesionales
Formación
En Psicoterapia
Cursos
Talleres
Practicas Profesionales
Orientación Vocacional
Publicaciones
Correo de Psicoterapia
Revista de Bioanálisis
Libros y Ediciones
Artículos
Actividades
Atención Clínica
Reuniones Clínicas
Convenios
Red Gratuita
Correo de Psicoterapia
Anteriores
Newsletter
Inscripción
Psicometría
Asesoría On Line
Asesoría Psiquiatras
Asesoría Psicólogos
Novedades
Guía Psicometría
Guía de Psicoterapia
Artículo Destacado
Clásicos Destacados
Libros Destacados
Fichas Clínicas
Artículos Clínicos
Recursos Terapéuticos
Noticias

Estadisticas

 

 
Marco Teórico

El Modelo Bioanalítico corresponde a una particular visión acerca de la conducta humana, surgida de las revisiones del pensamiento de Sigmund Freud elaboradas por Sandor Ferenczi y que han dado origen a las teorías de las Relaciones Objetales, a la Psicología del Yo, al psicoanálisis biológico y psicosomático y a los desarrollos bioenergéticos de Reich, Lowen y los terapeutas corporales en general.

Como marco conceptual el trabajo desarrollado en INDEPSI se sustenta en la continuación del pensamiento Ferencziano, del cual surge el concepto de lo BIOANALÍTICO, a partir del principio Ferencziano del "Utraquismo". Lo Bioanalítico se refiere a "la integración del discurso de lo biológico con el discurso de lo psicológico, uno, el otro o ambos", concepto que permite ligar tres dimensiones básicas del fenómeno de la conducta humana: (1) la Fenomenología, de la cual rescata el modo como el dato observable se presenta a la conciencia, su presencia, los modos de aprehensibilidad posibles y los intentos por situar las cualidades del "hecho" en un orden cognoscitivo, esto es, como son estudiados desde la perspectiva del sujeto de conocimiento; (2) la Bio-Psicología, de donde se recoge el orden de la ciencia natural, los aportes de la medicina psicosomática, neurología, fisiología, y el conjunto de disciplinas que, -a través de una metodología experimental- describen los procesos mecánicos, físicos o químicos que fundan o se correlacionan con determinadas expresiones conductuales (genética, etología, psicofisiología, etc.); y (3) el Modelo Psicoanalítico del cual recoge un conjunto de conceptos fundamentales, tales como: inconsciente dinámico, estructura del aparato psíquico, desarrollo psicosexual, concepto de energía, proceso primario y proceso secundario, relaciones objetales tempranas y en general gran parte del acervo psicoanalítico que conserva sus relaciones con aspectos biológicos y neurológicos, así como con las descripciones clínicas y dinámicas de los seres humanos.

Así, a partir de estos tres pilares fundamentales el MODELO BIOANALÍTICO pretende un desarrollo integrativo de manera tal de abarcar una comprensión holística de la conducta humana.

Esta concepción deriva, en una primera aproximación, en el encuadre eminentemente clínico denominado por Sandor Ferenczi "técnica activa" o "análisis mutual", la que en la actualidad y tal como es entendida en INDEPSI enfatiza la función diagnóstica como variable fundamental para el ejercicio psicoterapéutico, desde la perspectiva de que es el diagnóstico clínico lo que determina la estrategia de enfrentamiento de un caso, y que los distintos enfoques técnicos se acercan con mayor o menor propiedad a una clínica eficiente, debiendo ajustar el parámetro técnico de intervención a las características diagnósticas específicas. En este sentido, el Modelo Bioanalítico se adscribe a una visión paradigmática e integradora del quehacer clínico.

Epistemológicamente este modelo está organizado en relación a dos conceptos centrales: "Principio de Realidad" y "Materialidad", en torno a los cuales se construye un discurso que intenta dar cuenta de una serie de eventos propios del ámbito de la psicología clínica tomando como concepción básica el principio del "Paralelismo Psico-físico" y del "Isomorfismo Funcional".

Usamos el concepto de "Paralelismo Psico-físico" para designar una relación de correspondencia biunívoca entre dominios aparentemente distintos: lo "somático", la materialidad física del cuerpo humano y el conjunto de producciones o representaciones que se engloban bajo el concepto de "psíquico".

El Principio de Realidad es un concepto que apunta a establecer un continuo de desarrollo en las estructuras del pensamiento, que opera desde un tipo de pensamiento llamado "primario" a otro "secundario", que permite hablar del modo específico en que el mencionado organismo aprehende la realidad.

La Materialidad alude a la existencia de los objetos o "entes" de la realidad, cuya existencia en una última instancia guardaría cierta independencia con respecto al ser que los conoce; de este axioma y dentro de un marco de "constructivismo dialéctico", se aspira a la posibilidad de comprender la cualidad y dominio de la existencia de estos objetos, sus propiedades, principios y constantes que los definen, explican y determinan.



DIAGNÓSTICO CORPORAL Y MATRIZ DIAGNÓSTICA

De los distintos pasos o momentos en que se puede descomponer el accionar en clínica, tal vez sea el diagnóstico el pilar indispensable desde el cual poder orientar la acción psicoterapéutica propiamente tal. A pesar de que ha sido criticado -fundamentalmente por el riesgo de "cosificar" aquello que es clasificado-, y de que existen distintas concepciones de éste (reproducir literalmente la queja del cliente, establecer los síntomas, establecer los mecanismos subyacentes a la conducta, etc.), es posible afirmar que todos los enfoques técnicos en psicoterapia contemplan un primer momento en el encuentro con el paciente dedicado a conocer qué es lo que lo lleva a consultar y qué está aquejándole.

Dentro del Modelo Bioanalítico se enfatizan aspectos fundamentales en relación a la acción diagnóstica: el Continuo Normalidad-Anormalidad, la Matriz diagnóstica Bioanalítica y la función de los Parámetros Corporales como elementos coadyudantes al diagnóstico clínico. De este modo se enfatiza la importancia de la acción diagnóstica como antecedente fundamental en la acción de la cura psicológica, puesto que se parte de la base que es desde el conocimiento de la naturaleza de aquello psicopatológico que acontece en el paciente que es posible determinar la estrategia de intervención específica para tal condición particular. Esto quiere decir que los requerimientos de cada caso particular -y su diagnóstico- son los que determinan la técnica de intervención del clínico.


Resumiendo, la perspectiva Bioanalítica sostiene la existencia de distintos niveles de patología psicológica, sintomática y estructural (neurosis de carácter, cuadros limítrofes y psicosis funcionales), postulando que el debate en cuanto a la efectividad de las distintas técnicas psicoterapéuticas existentes se resuelve en el nivel del diagnóstico, existiendo técnicas que se adecuan a los distintos diagnósticos, en su rango de efectividad, lo que permite establecer las indicaciones y contraindicaciones para su implementación.

En el diagnóstico planteado por el modelo Bioanalítico, se busca la integración de distintos elementos. Por un lado existe un plano fenomenológico, en que se busca la descripción acuciosa del acontecer vivencial del paciente en sus distintas áreas vitales, en una mirada etológica, psicológica y socio-cultural del organismo humano. En el plano semiológico se busca identificar distintos signos y síntomas como posibles indicadores de condiciones psicopatológicas ya descritas y estudiadas. Por otro lado existe un plano dinámico-estructural, en el que se significa la conducta descrita, y se determina la estructura psíquica al modo propuesto en la Entrevista Estructural de Otto Kernberg (grado de estructuración del yo y el superyo, los mecanismos de defensa preponderantes, los conflictos esenciales, nivel de desarrollo de las relaciones objetales, etc.) además de otros indicadores dinámicos tales como el nivel de logro y goce creativo, y finalmente un plano corporal que sirve como elemento coadyudante en tanto desde el paralelismo psico-físico se postula que todo fenómeno del orden de lo corporal tiene un correlato unívoco en el de lo psicológico y viceversa.

Este ultimo plano, refiere a que en el modelo Bioanalítico se plantea un diagnóstico basado en la lectura del cuerpo, en que se observan y registran elementos tanto de gestualidad y morfología superficial como elementos del desarrollo y funcionamiento a nivel muscular, articulatorio, óseo, neurovegetativo, etc... los que - en el entendido de que el ser psicológico se funda en una materialidad biológica- nos permiten tener un referente más fidedigno (observable y contrastable) del funcionamiento del sujeto. Este postulado -la correspondencia biunívoca entre los substratos psíquico y biológico- es planteado por el modelo Bioanalítico como eje cardinal en los intentos por develar la naturaleza del objeto de estudio en psicología.

La perspectiva Bioanalítica sostiene una particular postura en cuanto a la definición del objeto de estudio en psicología clínica. Siguiendo los esfuerzos pioneros (Kretchmer, Sheldon, Freud, Reich, Abraham) por establecer correlaciones psicosomáticas, se sostiene que la dificultad de definición del objeto de estudio en psicología se debe al mantenimiento de una disociación básica mente-cuerpo, donde los fenómenos psicológicos han sido referidos sin consideración de la materialidad neurofisiológica que los funda.

Esta disociación no permitiría establecer claramente el dominio en que se da lo psicológico, postulando la necesidad de contemplar la indisolubilidad del nivel psicológico, biológico y el etológico como forma de conocer el organismo humano. El concepto de "paralelismo psicofísico" es de singular importancia en tanto de él se desprende la noción de diagnóstico estructural, basado -dentro del Modelo Bioanalítico- en la utilización de parámetros corporales.

El Modelo Bioanalítico pretende establecer los fundamentos de la correspondencia biunívoca entre dos dominios aparentemente disímiles: lo "somático" y lo "psíquico". De esta correspondencia se deriva la noción de la existencia de una indivisible ligazón entre la manifestación de un dominio y su sistemática representación en el otro, de tal modo que la manifestación en el dominio somático se corresponde en el psíquico. De tal forma es posible acceder a un dominio mediante la observación rigurosa del otro, es decir, que si fuera posible distinguir, descifrar y organizar claves y parámetros corporales específicos, equivalentes para todos los sujetos, se estaría en pie para poder inferir en base a ellos la estructura mental de cada sujeto.

Un organismo puede presentar distintos grados o niveles de patología caracterológica, según el estado de desarrollo en que la resolución de las tareas propias de tal etapa hayan marcado al organismo por haber implicado conflicto o montantes de angustia severos en tal proceso.

Así también se contempla la posibilidad de procesos óptimos o normales de desarrollo, que implican la resolución exitosa de las tareas de desarrollo planteadas por cada etapa, resultando en el devenir de la siguiente etapa sin que se hayan establecido marcas o troquelaciones orgánicas. Es así que las categorías diagnósticas planteadas conforman un continuo, donde el lugar en que un organismo puede ser ubicado depende de las condiciones de su desarrollo, en tanto existe una secuencia de desarrollo y maduración bio-psíquica determinada filogenéticamente, cuya realización está ontológicamente determinada.

La Matriz Diagnóstica Bioanalítica es el intento de dar cuenta del paralelismo psicosomático a través de un instrumento diagnóstico de uso clínico que utilizando parámetros corporales como unidad básica contrastable, permite establecer el tipo de organización caracterológica de determinado sujeto, accediendo de esta manera a su dinámica y funcionamiento psíquico.

La matriz diagnóstica intenta ser un aporte que recoge elementos estructurales, semiológico, conductuales y biológicos, de tal forma de apuntar al objeto de estudio desde distintos ángulos, pretendiendo así acotarlo cabalmente. Se pretende incorporar, en un intento de síntesis, elementos rescatados desde los distintos sistemas diagnósticos de la psiquiatría tradicional, comprensiva y fenomenológica; elementos de diagnóstico psicoanalítico clásico y elementos del diagnóstico estructural de Otto Kernberg; elementos de la Bioenergética de A. Lowen; como también elementos de la caracterología constitucional y de la psicosomática.

Resumidamente, la matriz Bioanalítica es concebida como una herramienta diagnóstica de triple entrada, compuesta por tres ejes, los que se han denominado "X", "Y" y "Z".

En el eje "X" y en el "Y" se describen determinadas fijaciones a las etapas del desarrollo psicosexual del organismo: una primaria que corresponde a la estructura caracterológica general y una secundaria que corresponde al principal rasgo adjetivante de dicha estructura.

Las estructuras de carácter que forman estos ejes son diez:

1) estructura esquizoide
2) estructura oral
3) estructura oral psicopática
4) estructura masoquista
5) estructura obsesiva
6) estructura narcisista-uretral
7) estructura histérica-fálica
8) estructura histérica-gonadal
9) estructura pasivo-femenina
10) estructura genital

El tercer eje, llamado eje "Z", corresponde a la determinación de la organización de signos y síntomas, la estructura y características corporales, relacionados con cada organización caracterológica. En este eje se distingue el nivel de patología (neurótica, limítrofe o psicótica) y los síntomas y signos, tanto a nivel psicológico como somático. Se organizan distintos indicadores semiológicos, conductuales y corporales, definidos nominal y operacionalmente, de modo tal que faciliten la utilidad práctica y la clara contrastabilidad del diagnóstico psicopatológico.



LA PSICOTERAPIA DESDE EL MODELO BIOANALÍTICO

Tal como se menciona anteriormente, la psicoterapia desde el modelo bioanalítico pone especial énfasis en la función diagnóstica ya que de ella depende la elección de herramientas terapéuticas en cada caso. En este sentido, los distintos cuadros psicopatológicos dictan requerimientos técnicos distintos, existiendo un espectro que transcurre desde los trastornos sintomáticos, neurosis de carácter, neurosis de carácter crónico, y trastornos limítrofes hasta las psicosis funcionales. Las características del cuadro clínico indicarán qué técnica será la más adecuada siendo, por ejemplo, lo indicado tratar un disfunción sexual secundaria a un mal aprendizaje -en ausencia de indicadores de otra patología mayor- con un tratamiento conductual o cognitivo conductual, mientras que en el caso de una disfunción sexual en un cuadro limítrofe, la eficacia de la misma técnica disminuiría notablemente o podría tener inclusive efectos adversos, siendo lo indicado para tal caso un tratamiento orientado a la estructuración del aparato psíquico del paciente. Desde esta particular visión, se propone que un posible eje integrador de la amplia y diversa batería de herramientas técnicas que se han desarrollado y conceptuado desde distintos paradigmas teóricos sea justamente el diagnóstico, en términos de que una posible solución a la controversia en torno a la eficacia de las distintas técnicas psicoterapéuticas pueda resolverse en el espacio de determinar qué técnicas son mejores para qué cuadros clínicos, en un cuerpo teórico que pueda explicar porqué es que es mejor determinada técnica para determinado problema (explicación con capacidad predictiva).

Es distintivo además en la aplicación clínica del Modelo Bioanalítico la recurrencia permanente a la lectura de parámetros corporales. En este sentido se apoya teóricamente en el Psicoanálisis Biológico en tanto ser la corriente dentro del psicoanálisis que intenta sistematizar los principios estructural, dinámico y económico, en relación con los fenómenos biológicos y de orden psicosomático, enfatizando la aplicación de los conceptos psicoanalíticos al acontecer del cuerpo, y la consideración de las relaciones anatómicas, neurológicas y funcionales del organismo y el aparato mental". Esta corriente concibe los procesos mentales como manifestación de la liberación y transformación de energía psicofísica.

Por otra parte, el Modelo Bioanalítico, propende en su aplicación clínica psicoterapéutica, hacia las llamadas "psicoterapias de orientación dinámica o psicoanalítica", pero con énfasis en los principios de la "Técnica Activa" y "Análisis Mutuo" de Sandor Ferenczi. Este tipo de Psicoterapia deriva de lo "psicoanalítico" puesto que posee como marco teórico principal la teoría psicoanalítica, y se le denomina "de orientación" principalmente porque difiere en forma substancial con el psicoanálisis clásico u ortodoxo, en su técnica psicoterapéutica, objetivos y énfasis curativo.

La Psicoterapia Bioanalítica permite mayor flexibilidad, puesto que una vez hecho el diagnóstico, el quehacer psicoterapéutico queda subordinado a la solución del motivo de consulta del paciente por una parte y a los objetivos planteados en conjunto entre el paciente y el terapeuta, por otra. Es así como se utilizan según la necesidad técnicas desarrolladas en otros marcos teóricos, como por ejemplo, el conductismo, el modelo cognitivo-conductual, el humanismo, la gestalt y ejercicios bioenergéticos.

En tanto el diagnóstico, como primera fase dentro de este modelo, adquiere especial importancia, se realiza siguiendo una serie de pasos preestablecidos, abarcando un lapso de tiempo de alrededor de cuatro sesiones de 50 minutos.

En términos generales los pasos que sigue la evaluación de un paciente dentro del marco Bioanalítico son:
1. Establecimiento del motivo de consulta, el que se realiza dentro de la primera sesión
2. Realización de una completa anamnesis y biografía de la persona
3. Revisión detallada y evaluación de las áreas vitales del paciente (laboral, familiar, social, pareja y sexual, mental y corporal) en función de la presencia o ausencia de logro y goce creativo en cada una de ellas
4. Identificación de la organización caracteriológica en la matriz diagnóstica Bioanalítica, en conjunto con el diagnóstico de la estructura corporal
5. Evaluación de la función de identidad y los mecanismos de defensa preponderantes, según los lineamientos de la entrevista estructural de O. Kernberg
6. Evaluación psicométrica a cargo de un especialista en esa área (Rorschach, Phillipson, WISC, Bender, etc.).
7. Devolución y establecimiento del contrato terapéutico
8. Tratamiento propiamente tal según cuadro clínico
Este procedimiento diagnóstico general puede ser readecuado, en caso de ser necesario, según criterios de edad, condiciones de examinación, etc.

Image13.gif (980 bytes) Estrategias de Abordamiento Clínico:

En el caso de las Neurosis Sintomáticas, es decir, la Neurosis de Angustia, de Histeria, las Fóbicas, las Obsesivo-Compulsivas, la Neurosis Depresiva y la Psicosomática, el espectro de técnicas a utilizar incluye el análisis de los factores inconscientes determinantes de los síntomas, así como también la batería de técnicas provenientes del modelo conductual, desde el ortodoxo hasta el modelo cognitivo - conductual.

En el caso de las Neurosis de Carácter y las neurosis de Carácter Crónicas, el modelo Bioanalítico contempla como herramienta fundamental psicoterapéutica para la disolución de la estructura de carácter y/o los rasgos adjetivantes de ésta, el Análisis del Carácter de Wilhem Reich, en primer lugar, siendo complementado de manera más activa con la batería de ejercicios bioenergéticos de Alexander Lowen, según sea el caso. En el Análisis del Carácter se utiliza un enfoque psicoanalítico en el que el rasgo debe hacerse para el paciente, primero, egosintónico, para luego proceder a su disolución a través de su análisis, del mismo modo se enfrentan las resistencias y mecanismos de defensa. Además, en torno a este objetivo central y los ejercicios bioenergéticos, es posible establecer la misma gama de herramientas psicoterapéuticas que en el caso de las neurosis sintomáticas, pero en forma supeditada al proceso de análisis y según sea necesario en su evolución. Como criterio principal de avance terapéutico está la evaluación y consiguientes reevaluaciones del proceso terapéutico llevado a cabo, según los objetivos propuestos en un inicio, esto permite además de un seguimiento al proceso, redireccionar la terapia en la medida que se presenta nuevo material en la sesión y las vicisitudes de la vida del paciente así lo requiera. Por ejemplo, en el caso de una neurosis de carácter crónica masoquista, el objetivo central es la disolución de la estructura anal retentiva del paciente, objetivo que se enfrenta con su análisis en términos dinámicos, y en forma subsidiaria a él, mediante la realización de ejercicios bioenergéticos de descarga corporal de la emoción de la rabia y de el uso de la sugerencia de la práctica de deportes de roce físico moderado; sin embargo, pudiera suceder en este proceso terapéutico que al paciente le ocurriera la muerte de un familiar cercano que obviamente impactará en su persona de forma profunda, la terapia podría tomar un giro hacia formas de Psicoterapia más por la línea del acompañamiento, la empatía y contención, hasta que el duelo fuere realizado por el paciente, para posteriormente retomar la línea original. Esto por supuesto no significa necesariamente un giro de 180 grados, pero sí el abandono transitorio de la línea y objetivos originales, aún cuando pudiera seguir siendo trabajado el rasgo retentivo (por ejemplo el no poder expresar la amargura que el hecho le produce), el énfasis general debe variar necesariamente.

En el caso de los diagnósticos de Estructura Fronteriza de Personalidad, el Bioanálisis contempla un enfoque técnico que básicamente es el propuesto en la Psicoterapia de expresión, variando sensiblemente en el entendido de la contratransferencia como un fenómeno aún más interaccional que el considerado por el autor, en la línea de las propuestas en este sentido por Sandor Ferenczi como es el "análisis mutuo" y la "terapia activa". El objetivo central de la terapia Bioanalítica para este rango diagnóstico es la reestructuración del aparato psíquico, sirviendo el terapeuta a su paciente ya no como un superyó auxiliar -como en el caso de las neurosis- sino como un yo auxiliar. De modo que la patología de las relaciones objetales de estos pacientes se revierta, trabajando las defensas primitivas en torno a la escisión para impedir su devastadora influencia en el anormal establecimiento del yo y superyó del paciente, además de las consiguientes tendencias al acting out, que en ocasiones pueden ser de riesgo mortal, y la distorsión de la realidad objetiva (episodios micropsicóticos por una parte y alteraciones en la relación con la realidad y su experiencia subjetiva por otra).

En este sentido la contratransferencia, es decir, su diagnóstico y uso como técnica psicoterapéutica, cobra especial importancia. El modelo Bioanalítico la conceptualiza como una experiencia en que el terapeuta forma parte de la misma, no en el sentido clásico, sino en el sentido relacional humano básico, concepto que proviene de la idea de S. Ferenczi de que la terapia es una experiencia afectiva intensa que implica el contacto del terapeuta con su paciente en forma global y no parcial, sólo como terapeuta, en que es el contacto humano el que finalmente se constituye en la experiencia afectiva correctiva, sanadora.

El énfasis técnico no es rígido en el diagnóstico fronterizo por cuanto el modelo Bioanalítico contempla dentro de este tipo de estructuras la clasificación creada por Grinker, quien distingue cuatro subtipos fronterizos: el borde psicótico; el borderline propiamente tal; el fronterizo "como si" ; y finalmente el fronterizo en borde neurótico. En este continuo psicopatológico las diferencias son cuantitativas, por tanto un paciente fronterizo clásico tenderá inevitablemente al uso preponderante de mecanismos en torno a la escisión y muy raramente utilizará alguno en torno a la represión, en cambio esta proporción no aparecerá igual en el caso de un fronterizo borde neurótico, en el que se apreciarán la existencia de mecanismos en torno a la represión, que se equilibrarán con el uso de la escisión como esquema defensivo del paciente.

Debido a este hecho la implementación de la Psicoterapia incluye en el caso precedente además de la disolución de la patología de las relaciones objetales, en forma secundaria y según los objetivos propuestos, el análisis de los rasgos caracterológicos y la batería de técnicas posibles de utilizar en las neurosis.

 

 

 

 

 
Buscar en toda la red

(c)Indepsi Homepage es propiedad del Instituto de Desarrollo Psicológico Indepsi 1998-2012