|
Tras
un paradigma unificado
Cuando
hablamos de la demanda de un cambio profundo y revolucionario en el
panorama de la Salud Mental, pretendemos referirnos a la labor de
desarrollar un conjunto de esfuerzos integrativos, dirigidos a
reconocer los múltiples aspectos válidos de los distintos modelos
teóricos imperantes en la actualidad, tras los cuales se intente
aunar en un discurso único “paradigmático” el saber psicológico,
médico, antropológico y sociológico con que contamos a la fecha y
que, integrado al desarrollo tecnológico contemporáneo, responda a
la urgencia de arribar al “dato
aportado con categoría de real”, que nos permita
aproximarnos a una concepción científica de la psiquiatría, la
psicología, la psicopatología y la práctica clínica.
Esto
porque ahí donde la construcción de múltiples psicologías de carácter
escolástico, cuya
función primordial constituyó una novedosa y original
aproximación al objeto de estudios de la Salud Mental,
posteriormente ha propendido a
convertir cualesquiera de estas manifestaciones en teorías
totalitarias con la pretensión de constituirse como explicaciones
autosuficientes de la globalidad de los hechos psíquicos.
Tras este hecho, nos parece encontrar uno de los mayores
fundamentos de la atomización del pensamiento psicológico psiquiátrico
que, involucrado en visiones totalistas con praxis de igual tono,
han terminado compitiendo entre si
excluyéndose como saberes complementarios, y en definitiva
subordinando el dato real a una determinada adecuación o inadecuación
de éste a un sistema determinado.
En
este contexto, abogamos por una toma de conciencia de los
fundamentos de nuestro saber en Salud Mental que involucro una
consideración de los variados aportes de dichos modelos, lo que
unido a una crítica epistemológica -imprescindible en el actual
estado de la Teoría de la Ciencia- nos permita construir una Teoría
con criterios únicos y estrictos de cientificidad que aluda
forzosamente a las relaciones entre los diversos elementos de la
Realidad, que vemos subyacen en todos y cada uno de los distintos
modelos existentes en Salud Mental, v que signifique la unidad
radical del objeto al que ellos aluden.
Por
esto partiendo del supuesto de que la conjunción de la dinámica
psicológica y somática resulta ser quizás si una de las mejores
aventuras que nos podría acontecer, es que entendemos que los dos
caracteres fundamentales de la Psicología e vías a un sistema
integrado podrían perfilarse desde los esfuerzos de la
complementación de:
a)
La investigación somática, entendida como un único camino
para la edificación de una psicología de base científico-natural,
que nos ofrezca un vínculo con la física, lo material Y nos sujete
a las leves de la causalidad.
b)
La investigación psicológica, entendida en un amplio o
sentido como un modo capaz de descubrir las dimensiones intrínsecas
de lo psíquico, esto es, su conexión de sentido, tanto como sus
dinámicas superficiales Y profundas, y que abarque lo fenoménicamente
psíquico, sujeto a las leyes del "sentido", al principio
de continuidad, intencionalidad y motivación.
De
ésta suerte, tal vez si de la integración de estos dos niveles lógicos:
el del organismo humano y el del sujeto, pueda surgir la perspectiva
que nos permita encontrar una senda hacia un conocer que nos
posibilite poder proyectar cuál ha de ser el mañana de la
investigación psicológica.
Volver al correo Nº
9 |