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César
Ojeda Figueroa, Médico
Psiquiatra
Clínica
Psiquiátrica Universitaria
Respondiendo
a las demandas de nuestros lectores en relación a contar con un
espacio en el cual dar cabida a comentarios, críticas, sugerencias
y opiniones en relación a los temas tratados en este "Correo
en relación de Psicoterapia y Salud Mental", inauguramos esta
sección.
ACERCA
DEL CONCEPTO DE "PROFESIÓN"
(réplica
al Dr. Fernando Lolas)
En
el No 7 de 1991 de] "Correo de Psicoterapia y Salud
Mental", el Dr. Fernando Lolas, bajo el epígrafe
"Reflexiones sobre Salud Mental", se refiere -entre otras
cosas- al concepto de Profesión.
Debido
a que el Dr. Lolas es actualmente Presidente de la Sociedad de
Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, entidad netamente
profesional y a la cual pertenezco, me ha parecido oportuno
referirme a sus puntos de vista.
Dice:
"...una profesión se configura cuando un grupo de
personas "cosifica" un proceso, una relación, un método
y lo convierte en propiedad más o menos exclusiva.
A partir de esta "invención cosificadora" puede
distinguirse entre los que son "de dentro" y los que son
"de fuera" y proponer criterios para ello: a menudo
educación formal, requisitos éticos ("ética" y
"etiqueta"), pertenencia a grupos, rituales iniciáticos".
Agrega
más adelante: "mas lo paradógico persiste cuando comprobamos
que esas "cosas" inventadas para poder "operar"
con ellas se revelan huidizas y de ambigua contextura..."
Con
el fin de no citar el texto completo, sugiero se lo
tenga a la vista.
1.
Es obvio que, desde la perspectiva de la totalidad de lo existente, el
universo no se deja dividir nada más que de modo figurado o convencional:
¿Qué
realidad sustancial encierra estrictamente cualquier disciplina de
hecho? ¿Pueden la neurofisiología, la bioquímica, la física, la
neuroquímica, la psicología, la sociología -por citar sólo
algunas existir en relación a entes substanciales independientes?
Nada
hay que no mantenga infinitas relaciones con "todo" lo que
haya, de forma que preguntar por ejemplo, por el "ente
substancial" psicofisiológico, es absurdo. ¿Cómo separarlo
del "ente" neuroquímico o neuroendocrino? y ¿Cómo
separar todo aquello de leptones, electrones, quásares, etc., o de
las pocas formas de energía que forman la trama básica del
universo?
A
este nivel de generalidad y radicalidad, todo predicado, toda enunciación sobre el mundo es una
"cosificación", puesto que éste no es un agregado de
"cosas", sino un conjunto de propiedades, relaciones y
apariciones. Esto
quiere decir que a ese nivel de realismo seco, nada es propiamente
substantivo, y por ende, susceptible de adjetivación.
Definir
a través de este concepto a las profesiones es, además de
desproporcionado, inespecífico: cualquier delimitación de lo real
o del conocimiento opera del mismo modo.
No hay en esto diferencia entre ciencia, oficio, disciplina,
rubro, actividad o categoría alguna.
2.
No puede pasar desapercibido que el Dr. Lolas da a las profesiones
un carácter arbitrario y gratuito:
a)
Un grupo de personas (¿cualesquiera?)
b)
Proceden a "cosificar" un proceso, método o relación (¿cualesquiera?)
c)
Lo convierten en propiedad más o menos exclusiva (¿Cómo?)
d)
Usando requisitos: a "menudo" educación formal, ética y
"rituales iniciáticos", y luego,
e)
Distinguen los que son "de dentro" y los que son "de
fuera".
Esto
es a lo menos una caricatura cuyas motivaciones ignoro.
3.
Finalmente, también ignoro las razones por las que el Dr. Lolas
omite decir que Profesión es la acción de profesar, es decir, de
ejercer o enseñar (de allí el término profesor) una ciencia, arte
u oficio. Esta acción
es trascendente al cuerpo de doctrina del conocimiento puro (como el
de la investigación básica, por ejemplo) pues se dirige a una
alteridad (quienes reciben directa o indirectamente la enseñanza o
el ejercicio). Una
ciencia pura no es una profesión, a menos que se profese, es decir,
que se enseñe o ejerza de modo trascendente (a esto último se
suele llamar ciencia aplicada).
La Medicina no es una ciencia, sino una profesión, porque se
ejerce y se enseña, en ambos casos en relación a
"otros".
Es
este carácter de acción trascendente en el ejercer o enseñar, el
que pone a las profesiones en una dimensión inescapablemente ética,
en la medida en que de allí se derivan consecuencias reales sobre
otras personas. Por
eso, se exige la educación formal (siempre y no "a
menudo") y los requisitos de pertenencia (no sé a qué se
refiere el Dr. Lolas con lo de "ritos iniciáticos" en
este caso).
Si
esto se cumple o no en diversas actividades que se dicen
profesionales es otro asunto y no afecta los conceptos aquí
discutidos.
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