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Ps.
Angélica Paredes, Psicóloga
Clínica
Jefa
Clínica Psiquiátrica U. De Chile
1
. ¿Qué papel atribuye Ud. a
las Pruebas Psicológicas en la Salud Mental?
Las
Pruebas Psicológicas significan en su fundamento último poder
pronunciar algunas aseveraciones en relación al comportamiento de
las personas. Estas
predicciones constituyen puntos de corte para establecer diagnósticos
ya sea de tendencias, rasgos, dimensiones, factores, etc.
Por ello, al menos teóricamente ofrecen un panorama de la
situación actual de la Salud Mental de una persona o de grupos de
personas. El establecimiento de prioridades en cuanto a los pasos terapéuticos
que determinadas comunidades, grupos o personas deben recibir,
precisa clasificar las fragilidades o falencias que presenten a fin
de ofertar esquemas realísticos que restituyan, si es posible, o
minimicen los riesgos de la Salud Mental alterada.
Las Pruebas Psicológicas se utilizan por tanto en todos los
niveles de atención primaria, secundaria y terciaria.
Los
objetivos son obviamente diferentes pero en general sirven para
definir el problema, señalar su pronóstico y diseñar acciones de
tratamiento.
En
Psicología Clínica y Psiquiatría son ampliamente usadas
disponiendo de cuestionarios de Salud Mental, Escalas de Ansiedad,
de Depresión, etc. , con ellas se busca objetivar los logros de una
determinada acción terapéutica o farmacoterapéutica.
2.
Y ¿Específicamente a las
Pruebas Proyectivas?
Las
Pruebas Proyectivas son instrumentos que dependen bastante más de
lo que quisiéramos del examinador.
Es largo formar a un buen intérprete de pruebas proyectivas
y también es largo el proceso de aplicación e interpretación no
exento de angustia. El
difícil punto de ofrecer un diagnóstico grave que comprometa el
destino y el miedo a errar entorpece muchas veces la acción.
La
medición involucra factores muy complejos en los que la Ética
juega un importante papel. Por
ello pueden y de hecho son pocos los psicólogos que optan por
usarlas. Son difíciles
de aprender: creo que nunca se termina el proceso de aprendizaje,
generan angustia, son costosas, elementos todos que el modernismo
desvalora. Sus ventajas
se apoyan en lo cualitativo; por ello son más utilizadas en
personas puntuales: las que inicien una terapia, o pacientes con
duda diagnóstico, y su uso masivo es menos eficiente no obstante
contar con algunos experimentos controlados acerca de su eficacia.
El H. I.T. y algunas escalas de defensas constituyen intentos
por difundir su uso en investigaciones controladas.
En nuestro medio el Examen de Identidad es un ejemplo de
valorar determinados signos y predecir niveles de alteración.
No puedo menos que declarar que hay desacuerdo en cuanto a su
real eficacia. Sin
embargo creo que cuando lo que se busca precisar no está clínicamente
bien definido, el error o la dispersión de resultados será
proporcional a la confusión con que se parte.
3.
¿Y cómo en relación a las
Psicosis?
En
las Psicosis tienen bastante que aportar específicamente en el
Diagnóstico diferencial, en la evolución y seguimiento del cuadro.
No hay que olvidar que ellas son una vía indirecta de
recoger información por lo que son difíciles de alterar
conscientemente; de esta forma la arquitectura del pensamiento
alterado surge con gran inocencia frente a las manchas o frente a
las láminas del T.A.T. o del Phillipson.
Complementan el estudio clínico y ofrecen información
anticipada que generalmente es ratificada por entrevistas
posteriores. Los psicóticos
además de su psicosis tienen otros problemas: familiares, sociales,
etc. que pueden ser precisados por las pruebas, contribuyendo a
ofrecer una atención más integral.
4.
¿Y
a las Neurosis?
En
las neurosis todo lo dicho anteriormente se amplifica puesto que se
busca precisar el nivel de funcionamiento, las fortalezas y/o
debilidades del aparato psíquico, la estabilidad del juicio y del
sentido de realidad, la cohesión de la identidad, las imágenes
internalizadas de las figuras claves, las interacciones y sus
conflictos, las ansiedades, etc., vale decir todo aquello que incida
en los grados de adaptación, satisfacción y conflicto que
requieran ser modificados. Pueden
sugerir estrategias terapéuticas que consideren no sólo los
factores de la conducta manifiesta sino también los móviles menos
conscientes.
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