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La
conducta de lo humano
Nuestro
discurso ha girado, permanentemente, en relación a la necesidad de
crear conciencia por integrar el acervo psicológico en torno a un
paradigma unificado en Psicología NI Psicopatología y, dentro de
ello, al esfuerzo por rescatar de los distintos paradigmas teóricos
aquel conocimiento que refleja con mayor propiedad la
"materialidad" del hecho psicológico y, por tanto, de la
Salud Mental.
Por esta razón hemos propuesto una atención
especial a los aspectos epistemológicos, metodológicos, teóricos
Y prácticos de los distintos modelos existentes hoy, por hoy, con
el fin de empezar a considerar lo- de común, tanto como lo de
complementario, que en ellos se manifiestan con miras a integrarlos
a este conocimiento unitivo.
Sin
embargo, proyectados en esta dirección, surge la constatación de
que uno de los aspectos más críticos en el dominio de la Salud
Mental resulta ser la ausencia de un "hecho contrastable"
-que nos permita abordar el reto de crear un paradigma unificado,
apoyado en un referente claro, unívoco y monovalente-, desde el
cual avanzar en una dirección continua, estrictamente científica e
ideológicamente neutra.
Pues,
sea que se opere con un modelo biológico, lingüístico, dinámico,
sistémico o comportamental, lo cierto es que, si bien resulta común
observar cierto consenso en relación a la necesidad de utilizar la
metodología científico-experimental como herramienta de
investigación, tal consenso no ocurre cuando, en relación a cuál
pueda ser tal "hecho contrastable" -a partir del cual la
observación, la teorización y la experimentación se organicen
coherentemente- se intenta un acuerdo. En este sentido nos parece que la afirmación de Tizón García,
en su "Introducción a la Epistemología de la Psicopatología
Y la Psiquiatría", de resituar estas disciplinas como conjunto
a un "estado de transición entre el status de disciplina
protocientífica y el de disciplina científica" adquiere un
carácter heurístico.
Lo
cierto es que, si bien la proposición "estudio de la conducta
humana" -criterio consensualmente aceptado- alude implícitamente
a la problemática del "hecho contrastable", no lo es
menos que la conducta aislada de su contexto, de sus antecedentes y
consecuentes, ha resultado en un dato esquivo y parcial, Y que en
este sentido los esfuerzos por suplir esta condición con
aproximaciones diacrónicas, históricas y/o sistémicas aunque
complementarias, no han logrado resolverse en un edificio conceptual
de consenso.
En
este sentido pareciera ser que al proponer sustituir "la
conducta humana" por "la conducta de lo humano" se
podría desplazar el énfasis de lo "conductual" hacia lo
"humano" -sin que por ello la conducta deje de ser el
referente directo- sólo que en este caso nos veremos obligados a
interrogarnos por lo que entenderemos por lo "Humano": su
condición, sus límites, sus clases, sus propiedades, etc.; y a
partir de ello sistematizar de un modo más coherente y específico,
la diversidad de sentidos que presenta la conducta humana,
posibilitando tras este cambio de perspectiva, el encuentro con un
nuevo "hecho" que, surgiendo desde el estudio y
conocimiento de lo que constituye lo típicamente humano y sus
derivaciones, posibilite el discurso por el que en estas líneas
abogamos.
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