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ANSELMO
I. DOMINGO AZUN SALAZAR
Psicólogo
Social
Durante
casi 20 años he tenido el privilegio de dedicarme al estudio de la
Psicología en el mundo académico, pero al iniciar esta reflexión
me llega más directamente la vivencia de todos esos días en que
tengo oportunidad de entrar en relación con los seres humanos
(adolescentes, en su mayoría) que acceden al Servicio de Salud
Mental de la Zona Sur en que participo o con aquellos pobladores,
dirigentes jóvenes que se acercan a los diferentes programas
comunitarios que se desarrollan en los sectores de menores recursos
de esa zona y otras. No cabe duda que existe un enorme contraste
entre el mundo académico y la vida cotidiana de estos otros
procesos. He leído en estas páginas diversos alcances, muy
interesantes sobre Psicoterapia y Salud Mental planteando que existe
una crisis o encrucijada en la Psicoterapia Contemporánea, la que
se ha constituido en un fenómeno ambiguo con miles de estrategias
clínicas de eficacia no demostrada.
Al
mismo tiempo existe la urgente necesidad de dar máxima prioridad a
la Salud Mental, ella parece ser algo central en la calidad de vida
e incluso es necesario sobrepasar los límites clásicos que
establece el orden establecido por algunos modelos de base médica.
También
se ha planteado que es preciso considerar que en su esencia la noción
de Salud Mental es instrumentalizable y ambivalente y que es
necesario replantearla en términos del desarrollo personal integral
e integrarla en ese ámbito. Como vemos, son desafíos decisivos,
los que en estas páginas se han planteado. Tengo el propósito de
compartir algunas reflexiones en tomo al desarrollo de la psicología
en general y de la aplicación de la psicología en el ámbito de la
Salud en particular. Fundamentalmente su aplicación a la población
de menores recursos y sectores populares a través de la
Psicoterapia.
Al
evaluar globalmente las condiciones actuales de Salud Mental en
Chile y los modelos psicológicos y psicoterapéuticos utilizados,
con una mirada retrospectiva, de trayectoria histórica, se hacen
evidente elementos predominantes que han marcado su camino y le
imprimen su carácter esencial.
Puede
resultar prematuro mencionar la historia de la Psicoterapia y sobre
todo intentar identificar momentos o etapas, pero es posible
reconocer el énfasis que tienen y han tenido determinados aspectos
ideológicos, dentro de ellos son notables los procesos de llegada,
acceso importación o como desee llamarse de corrientes
norteamericanas, que se hacen notar incluso en las pruebas psicométricas
de uso en este país.
Una
segunda observación posible de hacer en la actualidad es la vía
llegada por el lado de la Educación, hoy día esto es
particularmente relevante para el caso de corrientes de Europa y
fundamentalmente de España.
La
relación con la salud nace con la influencia institucional de la
Psicología que se articula con una creciente demanda de necesidades
de prestación de servicios y lleva a desarrollar una Psicología Clínica,
adosada a Servicios de Psiquiatría y donde la Psicoterapia
evoluciona dinámicamente, hasta alcanzar una autonomía clara y aun
más, ventajas evidentes de modernización de enfoques y técnicas,
al compararla con la Psiquiatría clásica de aquellos servicios.
Pero,
la síntesis, lleva a considerar la Tesis de que esta Psicológica,
más que otras en Latinoamérica, ha estado dominada por la
influencia predominantemente norteamericana.
Reconocer
currículos, observar bibliotecas, revisar las ponencias en
Congresos Internacionales es tomar conciencia de la hegemonía de
EE.UU., en América Latina y su correlato con nuestras concepciones
y teorías en psicología.
Han
habido intentos para permitir el crecimiento y desarrollo de la
disciplina en el contexto y reconocimiento de la realidad nacional,
pero ello sólo ha permitido un incipiente desarrollo de marcos teóricos
psicológicos y procedimientos psicoterapéuticos que reflejan la
realidad del ser humano en Chile y que se adecuan a sus necesidades
particulares.
En
la práctica de programas poblacionales, al realizar un análisis de
las variables asociadas a la Psicoterapia (Considerar variables
sociales o microsociales como causases o relacionadas a la conducta
enferma, anormal o desajustada, lo que da lugar a lo que se esta
dando en llamar el modelo psicosocial) se puede notar que en la
categorización de problemas principales que afectan a las personas
están: insuficiencia en el ingreso, desempleo, insatisfacción con
la vivienda, problemas de salud física, problemas sexuales,
matrimoniales, insatisfacción con la educación y problemas
familiares, timidez, depresión, inseguridad, culpabilidad, alto
nivel de ansiedad, baja autoestima, falta de objetivos para vivir,
ideas suicidas.
Al
relacionar el nivel socioeconómico de los atendidos en Servicios
(adolescentes), el 75% de ellos proviene de familias de nivel de
pobreza, en la mitad de los casos existe desempleo y viven de
subsidios o trabajo esporádico. Desde un punto de vista clínico
específico la sintomatología dominante se encuentra en depresión,
niveles altos e. incontables de ansiedad, baja autoestima,
desesperanza frente a metas, trastornos conductuales. La percepción
social causal que ellos tienen se refiere a desempleo e insatisfacción
laboral, condiciones precarias de vida, falta de recreación, no
acceso a servicios sociales. La aparición de mecanismos adaptativos
de enajenación de la realidad, pretendiendo satisfacer necesidades
a través de un mundo irreal de fantasías, "voladas" y
alucinaciones, pasa a ser efecto y causa de otros problemas en
grupos específicos de estos sectores.
La
inefectividad psicoterapéutica en estos sectores hace evidente
considerar que cambios en los índices se producirán, en la medida
que exista satisfacción a necesidades de empleo, vivienda,
alimentación, salud, etc. Pero, precisamente, hoy día, ello puede
constituir una mera excusa para continuar "modernizando" y
polemizando la acción benéfica de la psicología, de espalda a la
realidad popular y con el enfoque puesto en el alto nivel académico
de discusión o el acceso a la expresión de vanguardia de
estrategias terapéuticas, que están sólo al alcance de sectores
de altos recursos.
Hay
un desafío que, al menos hoy se hace evidente y con la necesidad de
plantearlo como alternativa a la situación de cambios y crisis
institucional al interior de la Psicología y sus múltiples Centros
Académicos de formación. Este desafío es volver la mirada a este
mundo popular, otras disciplinas ya lo han hecho, tenemos frente a
ellas, un retraso relativo y en algunos casos absoluto. Desafío que
implica investigar, a fondo, científicamente, estos problemas, para
desarrollar modelos terapéuticos de carácter psicosocial para la
mujer, el trabajador, los jóvenes, los niños, las familias de
estos sectores mayoritarios de nuestro país y que son, hoy la base
de la pirámide que en condiciones de extrema desigualdad sostiene
sobre sus hombros y sus proyectos de desarrollo vital y el actual
proceso de cambios económicos y sociales estructurales de Chile.
La
Psicología y la Psicoterapia pueden tener un espacio en la solución
de los grandes problemas nacionales si se compromete con el análisis
de los problemas que engendran precisamente algunas características
de esta sociedad y trabaja con sus efectos indeseables para
transformarla.
ANSELMO
I. DOMINGO ASUN SALAZAR
Psicólogo
Social
Realizó
sus estudios secundarios en el Instituto Nacional y universitarios
en la U. De Chile, titulado en 1969, realizó estudios de Postítulo
por tres años en la Facultad de Medicina de la Panamericana de la
Salud con especialización en Ciencias Sociales en Salud Mental bajo
la dirección del profesor Juan Marconi, realizó estudios de
Sociología en la misma Universidad hasta 1973. Es académico, ha
ejercido funciones en investigación y dirección de Programas en la
U. De Santiago, U. De Chile, U. Diego Portales, U. De Valparaíso.
Se encuentra integrado a la Unidad de Salud Mental Infantil del
Hospital Exequiel González Cortés del Área Sur de Santiago donde
coordina la Unidad de Adolescencia y el Programa de Formación de
Especialistas en Psiquiatría Infantil. Ha desarrollado Programas de
Intervención Comunitaria en diversas regiones. Ha desempeñado
diversos cargos gremiales directivos en el Colegio de la Orden.
Miembro fundador de la Comisión de Derechos Humanos de la Federación
de Colegios Profesionales y del Colegio de Psicólogos. Ha sido
Tesorero de la misma Federación se ha especializado en Psicología
Social. Ha publicado numerosos artículos en esta área, jóvenes,
consumo de drogas, formación profesional y Derechos Humanos. Recibió
el premio Nacional del Colegio de
Psicólogos y el Premio Anual “Sergio Yulis” de la
Sociedad Chilena de Psicología Clínica.
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