Contacto - Portal Indepsi  Nº 6 -1991
ENTREVISTA

Dra. Andrea Bahamondes, Médico Psiquiatra

1. ¿Qué opinión le merece el Diagnóstico de Neurosis de Carácter?

Entiendo por Neurosis de Carácter, a aquel tipo de neurosis en la que el conflicto, no se traduce en la formación de síntomas claramente aislables, sino en rasgos de carácter, se trata entonces de modos de comportamiento relacionados con una organización patológica del conjunto de la personalidad. Este término, de uso corriente en el Psicoanálisis, no ha recibido nunca un sentido bien preciso, razón por la que paulatinamente lo he abandonado, prefiero, y me parece más operativo, el concepto de Scheider: personalidad normal.

Es mi opinión el uso del término Neurosis de Carácter tiene dos desventajas en relación a otros que apuntan al mismo problema: -la noción  permanece mal delimitada lo que conlleva a problemas nosológicos. ¿Es posible diferenciar una neurosis de carácter? También se hace evidente un problema psicológico como es definir el origen, fundamento y función de aquello que la psicología llama carácter.

Desde el punto de vista técnico (psicoanalítico) se hace necesario precisar qué lugar debemos darle al análisis de las defensas llamadas “del carácter”.

2. ¿Qué función cumple este diagnóstico?

Varios autores han requerido designar con el término neurosis del carácter a una estructura psicopatológica determinada. Henry Sauguet reserva el término de neurosis del carácter, para los casos en los cuales la infiltración del yo es tan importante que ella determina la organización de una estructura prepsicótica.

Una concepción de este orden proviene de una serie de trabajos psicoanalíticos (Alexander, Ferenczi, Glover) quienes han buscado situar las anomalías caractereológicas entre los síntomas neuróticos y las afecciones psicóticas.

3. ¿Qué incidencia le atribuye y cómo enfrenta estos Cuadros?

Debido a la gran confusión determinada por la ausencia de una adecuada definición y clasificación, es muy difícil cuantificar la incidencia de este cuadro clínico. Además no es claro que esta entidad sea reconocida por todos como enfermedad, o como una desviación de la normalidad, en cuyo caso no sería incluida en los estudios de incidencia de las enfermedades mentales.

La prevalencia en EE.UU. (estudio realizado en 3 ciudades), es de 2,1 a 3,3% de la población general.

En su enfrentamiento, creo, es necesario tener presente que las expectativas acerca de la mejoría debe ser modesta y que probablemente el trabajo tomará un tiempo prolongado.

Las drogas no serán de gran ayuda; sólo en caso de stress inusualmente elevado podrán indicarse, recordando que en estos pacientes la tendencia a desarrollar dependencia, es mayor. La psicoterapia tendrá más posibilidades de ayudar a pacientes jóvenes con deterioro de la autoconfianza, problemas para establecer un contacto social adecuado y desorientador respecto de su futuro. La existencia de conductas antisociales hará aún más reservado el pronóstico. El terapeuta deberá aceptar que algunos pacientes no se beneficiaran del tratamiento a pesar de lo capacitado que el sea.

El tratamiento deberá considerarse exitoso cuando se logre conseguir cambios en las circunstancias del paciente para que reconozcan más fácilmente las situaciones que provocan sus dificultades, y al mismo tiempo aumente aquellas situaciones que fomentan las partes sanas de su personalidad elevándolas a través de la mejoría en la adaptación social.

4. ¿Y, en el ámbito de lo Comunitario?

Este cuadro clínico se expresará de modo diferente y polimorfo para cada grupo social.

Es muy difícil entonces proponer un plan general de Salud Mental. La mejor aproximación intentada de Salud Mental. La mejor aproximación intentada es la comunidad terapéutica de Maxwell Jones que usa los 4 principios establecidos por Rapaport (1960), que se han demostrado beneficiosos para producir cambios y que son:

- El permiso para actuar lo que el paciente siente sin las restricciones sociales.

- Compartir tareas y responsabilidades.

- Tomar decisiones grupales acerca de reglamentos.

- Confrontación de cada persona con los efectos de sus acciones.

Con estos criterios el seguimiento de 1-2 años muestra una tasa de mejoría del 40 al 60%, dependiendo del criterio de mejoría utilizado (funcionamiento social general, tener y mantener un empleo, etc.).

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