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Una
metáfora afortunada
Nos interesa, crear conciencia en torno a un discurso colectivo que
enfatice una propuesta, integrativa y holística, encaminada a la búsqueda
de una comprensión ordenada, sintética y jerarquizada del
conocimiento teórico y clínico en el dominio de la Salud Mental.
Planteamos
que al aludir al "hecho psicológico", necesariamente nos
debemos enfrentar al problema de la "validez" de nuestros
distintos conocimientos, metodologías y epistemologías, pues aún
existe el riesgo cierto de que nuestros esfuerzos teóricos y clínicos
naufragan en una multitud de aproximaciones que amenacen con
esconder más que develar este "hecho".
Frente
a esto, proponemos que una de las condiciones esenciales para la
superación de este "impasse", radica en el reconocimiento
de la multiplicidad de acercamientos y de los esfuerzos que se
trasuntan en cada una de estas posiciones.
Estos
desarrollos, -reflejos de la existencia de dos aproximaciones antagónicas
y complementarias: una de síntesis integrativa y generalizadora que
busca la organización del campo fragmentado; y otra singularizadora
y diferenciadora que busca delimitar la especificidad y la validez
singular e irreductible del aporte personal o de la escuela
pertinente-, por lo general han sido criticados por, y entre
nosotros mismos: los primeros como reduccionistas, simplificadores y
esterilizantes; en tanto que los segundos como parciales,
insuficientes e incompletos, en un enfrentamiento no pocas veces
exento de ideología.
Sin embargo, en los últimos tiempos, se observan esfuerzos por construir
un línea de trabajo integrativa en donde se hace cada vez más
patente la imposibilidad de hacer una psicología centrada únicamente
en la Primera persona (fenomenología), Segunda persona (el
sujeto-simbólico), o Tercera persona (el sujeto como objeto), que
nos ha ido permitiendo, pensar en la construcción de un paradigma
unificado en Salud Mental sugiriéndonos la urgencia de encaminar
esfuerzos a buscar en el marco teórico divergente, aquello que de
común y complementario nos ofrece.
En
este sentido hemos querido parafrasear a Miguel Kolteniuk (México,
1989), quien al concebir las múltiples posibilidades de observación
e interpretación, en relación alas casi infinitas posiciones en
que puede ubicarse un investigador para contemplar algunas zonas del
objeto de estudio, recurriendo a la imagen del "microscopio
observacional", nos recuerda que "es posible enfocar el
lente en distintas zonas del hecho psicológico sin variar la
distancia de observación, que es posible también aumentar la
distancia, la profundidad y el poder de aumento de dicho lente sin
variar la posición; y, que finalmente es posible variar tanto el
grado de aumento, la distancia y la profundidad, como la posición,
el alcance y la amplitud de la observación".
De
esta forma, esta afortunada metáfora, que nos señala como el
"microscopio observacional" puede emplear todas sus
posibilidades de variación en el poder resolutivo, la distancia y
el aumento de sus lentes, además de los distintos desplazamientos
del campo óptico, nos sugiere empezar a esforzarnos por ver en cada
investigador y en cada clínico la zona, la profundidad, el aumento
y la distancia con que abordan al hecho psicológico.
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