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Una Propuesta en
Salud Mental
Hablar
de Salud Mental se ha ido complejizando; relativizada como concepto
dependiente de los paradigmas teóricos, supeditada a distintas
ideologías, o constantemente esquiva en sus intentos de definición,
la Salud Mental se nos ha "materializado" algunas veces
ligeramente bosquejable y otras irremediablemente inaprehensible.
Este
hecho, como ningún otro, constituye el reflejo fiel de nuestra
historia: Historia de esfuerzo a sistemáticos y titanescos por
reconocer, identificar y operar con una de las dimensiones más
trascendentes de' lo humano; constitutiva y constituyente de
cualquier producción a la que hayamos arribado, y eje en torno al
cual nos desarrollamos y evolucionamos en tanto organismos vivos.
Historia de reflejos parciales y fugaces, testimoniado en
innumerables intentos por constituirnos, primero desde la leyenda y
el mito, luego la religión la filosofía, y más cercanamente desde
la ciencia.
Y
si bien en la actualidad nos encontramos con un sobre exceso de
información, de discursos polisémicos, metodologías dispares y
otros aspectos que amenazan permanentemente con confundir oscurecer
los conocimientos válidos a que hemos arribado, es exactamente en
este tiempo, también, donde el imperativo de articular un,
"discurso" homogéneo, con definiciones consensuales y
metodologías operativas –y funcionales, se nos hace más patente
y urgente, y es que conjuntamente se nos posibilita el acercarnos a
una conceptualización clara e integrativa de la Salud Mental. Así,
una propuesta en este sentido empieza a gestarse lentamente, y ella
surge en relación a dos rasgos a los cuales permanentemente
propendemos: lucidez e integridad. Lucidez al ir reconociendo de la
"materialidad" de las cosas aquello que le es propio al
objeto, y ajeno a nosotros mismos, e integridad en tanto buscamos
aprender cada vez más la identidad y organización del objeto más
allá de nuestros limitantes.
Lucidez,
que es decir "juicio de realidad" en tanto la capacidad de
ir apreciando la "materialidad" de la Salud Mental, los
fenómenos que la rodean, evaluándolos, distinguiéndolos, prediciéndolos
y controlándolos. Lucidez de describir, de identificar, de
reconocer y de distinguir z aquello que la constituye como un objeto
real, más allá del deseo y de la representación que de ella
hacemos; e, integridad", que es referirse a la 'función de
identidad", el ser del modo que ella es. No parcial ni
fragmentada, sino el modo estable, integrado, amplio en sus
manifestaciones y parte de un cúmulo de acciones que llevan
permanentemente el sello de su misma unidad.
Es
que este tiempo nos invita a un cambio de actitud, de esforzarnos
por alejarnos de la cultura del "pars pro toto", de
inferir el todo a partir de una parte -la propia-, y nos enfrenta al
desafío que es encontrar en todas las manifestaciones teóricas y
prácticas que dan cuenta de un quehacer en Salud Mental, aquello
que ellas intentan reflejar. De la "materialidad", de la
Salud Mental en cada una de las expresiones que a ella han aludido.
De esto modo, reconociendo primero lo "ajeno", podemos
empezar a caminar en vías de construir -en el tránsito del
pensamiento primario al secundario- ya no un retiro del fenómeno,
sino aquello que de la Salud Mental podemos aprehender y en este
sentido creemos que estos dos conceptos, "lucidez e
integridad" pueden constituir dos pilares básicos en torno al
cual continuar nuestro quehacer.
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