|
La Identidad de la Salud
Mental
Sorprende, gratamente, el
contemplar una tendencia en el desarrollo contemporáneo de modelos
teóricos, técnicos o epistemológicos, que comienzan a coincidir
en la necesidad de integrar diversas concepciones NI
conceptualizaciones que, tradicionalmente, han progresado competido
por la comprensión del hombre y, sus vicisitudes. Intentos de
integración, que empieza a dar cuenta de la obligatoriedad por
encontrar la lucidez que nos permita arribar a discurso colectivo,
el que representando la síntesis de opiniones, juicios - y
conocimientos sobre el hombre, vehiculize una metodología i,
epistemología que nos acerque más a la realidad objetiva y con
ello la realidad de la Salud Mental.
Este proceso integrativo que se
perfila a veces explícitamente, ya sea como un intento de abarcar
los conocimientos derivados de distintos modelos teóricos:
fenomenológico, psicoanalítico, comportamental, cibernético,
etc., en nuevos marcos, los que -más que encontrar una nueva
perspectiva del fenómeno de estudio- intenten construir ya no
nuevos modelos, sino metamodelos,- y otras cantas, implícitamente,
citando diversos aspectos del objeto de estudio de un modelo
particular empiezan a ser reconocidos y valorados como contenidos
relevantes para el desarrollo de otros marcos explicativos; tal como
ha ocurrido con lo neurofisiológico o lo etológico en el dominio
de la psicología, con la metodología experimental en lo psicodinámico
lo los procesos encubiertos en el marco de la teoría
cognitiva-conductual.
Vemos en este movimiento
integrativos cómo los diversos paradigmas, obligados inicialmente a
desarrollar su propia "epistemología interna", han ido en
este tiempo dando campo al estudio de las "epistemologías
derivadas", dominio en el cual se posibilita que, de los
variados paradigmas, surge un conocimiento común, integrativo, que
compare otras ciencias, critique los aspectos opositores entre ellas
' Y aporte a la búsqueda de un modo común en la relación
"sujeto-objeto" del Conocimiento.
Conceptos tales como
"paralelismo o isomorfismo" o "complementación"
surgen, entonces, como constructos -claves; el primero, intentando
poner en relación series de hechos o datos de un dominio conceptual
(teorías), con los hechos o datos de otro dominio, buscando va no
un reduccionismo de uno por el otro, sino una integración compleja
que conserve la especificidad propia de cada territorio científico,
a la vez que nos acerque a un paradigma unificador sobre la Salud
Mental; Y el segundo, aludiendo al reconocimiento de la necesidad de
aunar, los aportes respectivos en visiones sintéticas y únicas.
Así, la identidad de la Salud
Mental se nos aparece como un ordenamiento, una organización que
conforme una imagen total Y estable de este objeto, diferenciada en
sus límites, representando las variadas manifestaciones de él ' v
de su relación con otros objetos del universo, v capaz de integrar
los aspectos contradictores de ella. De tal suerte que un tiempo
"esquizofrénico" que denotaba lo escindido, separado de sí,
en definitiva fragmentado, otro "esquizoideo", que ha sido
decir oscilante, brusco, con intentos parciales de integración, de
constituir un objeto, y de otorgarle una valencia "totalmente
buena o totalmente mala", finalmente nos permiten saludar el
advenimiento de la construcción de una "identidad", con
continuidad de sí misma -reconociendo lo de real que hay en cada
fragmento de ella-, global y coherente, y con la posibilidad de su
propio proceso de "confirmación", que se nos autonómico
del deseo y se nos devuelva "material".
Volver al correo Nº
4
|