Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 25 -1998
BIOANALISIS Y PSICOTERAPIA

NOTAS ACERCA DE LA RELACIÓN FERENCZI/GRODDECK

Psa. Andrea Morgado Gnecco, INDEPSI

George Groddeck, padre de la medicina psicosomática y calificado como el "espíritu gemelo" de Sándor Ferenczi (W. Rachman, 1987; J. Dupont 1984) nació en 1866 en Baden Baden, Alemania. Luego de sus estudios en medicina, se desempeñó como Director y dueño de un sanatorio pionero en la utilización de la combinación de técnicas curativas fisioterapéuticas con el tratamiento psicoanalítico.

George Groddeck quien solía llamarse a si mismo "el analista salvaje" ha sido descrito como un sujeto "......asistemático, desorganizado e inspirador" (Roazen 1975, p. 331) pero quien en su veta más positiva se constituyó como el pionero de la medicina psicosomática, término que el mismo consideraba inapropiado y mal entendido (Grotjahn 1945).

Las similitudes entre Groddeck y Ferenczi pueden ser encontradas tanto en el ámbito personal como en el teórico. En primer término, la historia infantil de ambos autores muestra la existencia de madres emocionalmente poco responsivas, quienes determinaron, una marca en el desarrollo posterior así como también la existencia en ambos de una significativa necesidad de responsividad y una especial empatía hacia quienes compartían este conflicto.

En la edad adulta, ambos se relacionaron con mujeres casadas, quizás buscando satisfacer en parte las frustraciones de la infancia. Esto los acercó a la comprensión del rol de los aspectos maternos pre-edípicos en el psicoanálisis, y determinó su comprensión y su interés hacia la psicología de la mujer.

En cuanto a su rol como analistas, la orientación hacia la cura, y la preocupación por el sufrimiento humano, los definió como pioneros en la comprensión del rol activo del analista dentro del psicoanálisis, introducido como parte fundamental de su método clínico. Esta integración de la personalidad del analista en el método terapéutico, se refleja en la particular deriva terapéutica de ambos autores: Groddeck con su método de tratamiento corporal, espiritual y psíquico, y Ferenczi con su método activo y su terapia de relajación.

Tal vez donde aparezca más claramente reflejada la cualidad de la relación entre Ferenczi y Groddeck sea en la correspondencia que ambos sostuvieron desde 1921 a 1933, iniciada de manera muy formal y rápidamente conducida a un vínculo estrecho entre ambos autores.

Sin embargo, tal relación fue precedida por un periodo de intenso criticismo por parte de Ferenczi hacia las ideas de Groddeck. El 3 de junio de 1917, Freud escribe una carta a Ferenczi en la que menciona a un " muy interesante médico alemán cuyas ideas son muy cercanas a las de su concepto de "pato neurosis", y a las ideas que ambos tenían acerca de Lamark" (Dupont 1984, p. 34). La respuesta de Ferenczi, es una actitud negativa hacia su nuevo adherente analítico "... (es) de dudoso valor su método de examen..... el Dr. Groddeck debe vivir en un mundo de fantasía..... obviamente el no trabaja con nuestro psicoanálisis..... (el tiene una tendencia hacia el misticismo y el dogmatismo." (Dupont 1984, p. 35).

Su criticismo hacia Groddeck no desapareció a pesar de que Freud le solicitara hacer un comentario de la publicación de Groddeck "Die Psychische Bedingheit Und Psychoanalytische Behandlung Organischen Leden", ("Psicoanálisis de los estados orgánicos") en octubre de 1917. En esta revisión que Ferenczi realizara como un ejercicio de obediencia a Freud, resaltaba "el pionero intento de Groddeck por aplicar los descubrimientos de Freud a la medicina orgánica, y demostrar que la enfermedad se desarrolla como una defensa frente a las "sensibilidades" inconscientes... " [Ferenczi 1917, pp. 342-343)

En junio de 1918, Ferenczi escribe a Freud diciendo que lo más probable era que Groddeck no curara a través del análisis y que incluso era posible que no realizara análisis alguno..." (el)... a través de la transferencia, utiliza la energía física de la histeria para guiar la tendencia de los órganos hacia la recuperación. Si puede obtener tales resultados se debe precisamente a que no analiza" (Dupont 1984, p. 381).

No fue sino hasta 1921, momento en el que Ferenczi revisa una novela de Groddeck titulada "Der Seelensucher" (buscador de almas) que Ferenczi atempera su criticismo hacia él. Al respecto escribe: " el valor educativo de este libro descansa en el hecho de que su autor, tal como en el pasado lo hicieran Swift, Rabelais, y Balzac, ha quitado la máscara al espíritu hipócrita de esta época, y ha expuesto la crueldad y la codicia escondida detrás de ella, comprendiendo al mismo tiempo su inevitabilidad"

Es en esta época que Ferenczi comienza su amistad con Groddeck, definida en una carta de Navidad a este último como "una petición del corazón". En su texto, Ferenczi clama por comprensión al escribir: "Yo quiero, el "Ello" quiere, no una interpretación analítica sino algo real: una mujer joven y un hijo" (Carta de Ferenczi a Groddeck, Navidad de 1921). Muchos son los temas que Ferenczi plantea en este texto: su complicada relación triangular con su esposa Elma y la hija de ésta, su insatisfacción con el análisis y su relación con Freud, y su necesidad de establecer una relación de análisis mutual.

Groddeck de hecho, inició una relación de análisis mutual con Ferenczi, transformándose en el partner que Freud nunca pudo ser. Al respecto Ferenczi escribe: "..... nunca antes le había hablado tan abiertamente a un hombre, ni siquiera a "Sigmund"...... en muchas ocasiones fui analizado por él, pero nunca sentí la libertad como para abrirme completamente con él. Tenía por él demasiado "respeto", era demasiado importante para mi, tanto como un padre....."

Este tipo de diálogo era el que Ferenczi habría deseado tener con Freud. Para Ferenczi, Groddeck no evocaba una actitud superior o autoritaria, sino que constituía una relación paritaria, a pesar de que éste fuera su médico. Probablemente esta actitud aceptadora y no enjuiciadora de Groddeck permitió a Ferenczi abrir el espacio de sus emociones más profundas, constituyéndose así en un "hermano confesor" en vez de un "padre confesor".

A través de su correspondencia, resulta claro que Groddeck se transformó en su mentor a quien Ferenczi ayudó a construir y mantener un puente con la comunidad psicoanalítica. Ferenczi reconocía como cualidades en Groddeck su intuición, su espontaneidad y su emotividad, así como su comprensión de lo orgánico. Ferenczi en aprecio a esta capacidad intelectual de Groddeck, le invitó a dar una conferencia en Budapest el año 1920, justo en el tiempo en que publicara junto a Rank su "Desarrollo del Psicoanálisis" y cuando comenzaba a sustentar un punto de vista disidente en relación al psicoanálisis.

El grado de confianza que Ferenczi tenía en Groddeck resulta claramente indicado en su anuncio a Freud del inicio de su auto-análisis bajo la asistencia de Groddeck. Este auto-análisis parece haber sido motivado por la percepción de Ferenczi de las deficiencias de su experiencia analítica formal con Freud, relatadas en su Diario Clínico. Este auto-análisis conducido en presencia de un otro, esta condición diádica, permitió a Ferenczi el desarrollo de su técnica de análisis mutual, que mas tarde aplicara en el tratamiento de su paciente Elizabeth Severn.

Ferenczi y Groddeck eran hermanos de espíritu en sus temperamentos, intelecto, su actitud independiente y su relación con la autoridad. Sin embargo también se encontraban ligados por su identidad de médicos dedicados al tratamiento de casos difíciles y por su creencia de que podían ser los agentes de la cura. Groddeck era ingenioso y audaz, e intentó cualquier método en tanto éste prometiera curar al paciente. No se encontraba atado a ningún marco teórico, y no le interesaba tanto entender el fenómeno de la cura como la cura en si misma. Ferenczi por su parte también era audaz, experimental, e interesado en la comprensión. De hecho, se podría decir que sus experimentos clínicos eran un intento por comprender más acabadamente tanto los casos difíciles como el proceso de la cura analítica en casos pre-edípicos.

Ambos sostenían que los analistas no debían tratar de "encajar" a sus pacientes en una teoría que no satisfacía sus necesidades. Al respecto, Ferenczi sostenía que los analizandos no debían ser aceptados sobre la base de su analizabilidad, en el sentido tradicional del término, sino que más bien, los analistas debían adaptar sus procedimientos y su funcionamiento, con el objeto de satisfacer las necesidades de los individuos.

La importancia del factor personal en la cura analítica resultaba también un factor de coincidencia entre ambos autores. En este sentido, eran tan acuciosos en la búsqueda de si mismos como en la búsqueda de significados en la vida del paciente. En una carta a Groddeck fechada el 11 de Octubre de 1922, Ferenczi menciona la flexibilidad y la audacia en el proceso de evaluar las contribuciones del analista al proceso de tratamiento. En esta carta Ferenczi alude por primera vez al concepto de análisis mutual. Aparentemente, el origen de la idea fue de Groddeck, quien habría llevado a cabo una especie de experimento de tratamiento mutual. En las "Conferencias a los pacientes" Groddeck hablaba ampliamente sobre si mismo, y creía que esto era un componente vital del tratamiento aplicado al paciente.

Su correspondencia con Ferenczi puede ser entendida como una especie de análisis mutual, en tanto ambos se revelaban el uno al otro e intentaban ofrecer respuestas significativas que reforzaran la búsqueda.

Resulta claro que una de las funciones que Groddeck tuvo en la vida de Ferenczi fue ser un par analítico de auto-ayuda, en los términos de Ferenczi, un "analizando mutual". Groddeck fue el colega, par, y clínico analítico más cercano emocionalmente a Ferenczi en el periodo en que éste se separaba de Freud, dejaba la presidencia de la IPA, escribía su "Confusión de lenguas" y su Diario Clínico.

No hay duda de que Ferenczi fue capaz de vencer su reacción negativa inicial hacia Groddeck y finalmente abrazarlo como un espíritu gemelo, amigo, curador y partner en el análisis mutual. El trabajo de Groddeck como el de Ferenczi merecen ser reexaminados y reevaluados a la luz de las contribuciones de ambos al psicoanálisis contemporáneo.

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