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Sobre lo absurdo de la "psicogénesis"
George Groddeck, 1926
Una joven viene a verme; tiene irritada
la comisura derecha de su boca, le ha salido una grieta justo en
la unión de la boca. "Esto dura ya desde hace varios días",
me dice. "Por la mañana, al despertar, parece curada, pero
en el transcurso del día se vuelve a abrir". Cuando le pregunto
si ha dado un beso de judas o si ha abierto la boca de más, me responde
que no. Pero en cambio sonríe ligeramente cuando le pregunto si
ha hablado de alguien como para que le partan la boca y me dice
que muy bien podría haber acertado. Al hacerle notar que la grieta
está a la derecha y que por lo tanto el calumniado ha debido ser
alguien de su familia, reconoce: "Sí, se trata de mi hermana".
Al día siguiente la llaga estaba curada.
Mejor que cualquier manual, de forma
más clara e intensa, este -pequeño incidente muestra que el mundo
mental del hombre puede hacer aparecer enfermedades orgánicas e
influir en ellas favorable o desfavorablemente. En un lenguaje fácilmente
comprensible nos enseña cómo nacen las enfermedades y cómo se pueden
tratar. Y lo que aquí se ha contado sobre la pequeña llaga cutánea
vale también para heridas mayores y para las enfermedades orgánicas
más graves. Sólo el organismo vivo puede enfermar; el organismo
muerto se transforma pero no enferma. Y ya que seguimos concibiendo
la vida: al igual que en épocas antiguas como la enigmática coexistencia
de lo que llamamos cuerpo y lo que llamamos alma, como unidad
de cuerpo y alma, resulta que no puede haber ni enfermedades
físicas ni enfermedades psíquicas, sino que siempre y en cualquier
circunstancia enfermamos a la vez corporal y anímicamente. El cuerpo
es algo muerto, no puede enfermar; simplemente hemos olvidado que
nuestros ancestros en lugar de la palabra "cuerpo" utilizaban
la palabra "cadáver", como hacen hoy en día los holandeses
así como los ingleses que utilizan '"corpse" sólo para
los muertos2. No sé si existe un alma, una psique
independiente, incorpórea; nunca he conocido un ser así. De todas
formas, ni mucho menos tienen que estar locos quienes creen en un
mundo de los espíritus. Quizás exista algo semejante. Pero si existieran
esos espíritus no podrían enfermar en el sentido humano del término,
pues para esto hace falta un cuerpo.
Actualmente está de moda hablar
y escribir3 de la psicogénesis de algunas
enfermedades. Sin embargo las personas que utilizan esta expresión
deberían decir claramente de una vez qué entienden por psique. Siempre
me parece que hablan de los pensamientos conscientes del hombre.
¿Pero entonces qué pasa con los animales? ¿Piensan o no piensan?
¿Qué pasa con las bacterias? ¿Tienen una psique o no? ¿Y si no la
tienen, donde sitúan los sabios el comienzo de la psique?
Si no se quiere incluir en el concepto
'"psique'" la vida, el pensamiento y el sentimiento inconscientes,
entonces hay que decirlo. Así sabremos a qué atenernos; y podremos
dejar a un lado todo el asunto de la psicogénesis como algo sin
importancia. Si por el contrario se incluye lo inconsciente como
una de las formas de expresión de la psique es superfluo hablar
de psicogénesis pues entonces todas las enfermedades son a la vez
psicogenéticas y fisiogenéticas.
Para mí, la cuestión de la psicogénesis
no existe. Las enfermedades son manifestaciones de vida y ni siquiera
el sabio más celebrado sabe lo más mínimo sobre la forma en que
nacen y desaparecen. A este respecto no puede más que fantasear.
Como en medicina los conceptos '"psique" y "physis"
se utilizan sin la debida reflexión, porque es imposible sacar a
las rutinas intelectuales humanas de los cauces que se han labrado,
me he forjado la palabra "Ello", cuya imprecisión me ha
seducido; una X hubiese sido demasiado matemática, y además X requiere
una solución mientras que mi Ello indica justamente que sólo un
loco se ocuparía en querer comprenderlo. Ahí no hay nada que comprender.
Pero como el Ello es lo esencial en el hombre, quienes se valen
de él nos dicen: no comprendemos para nada la vida, sólo podemos
vivirla. Así pierden valor todas las definiciones, sólo tienen un
sentido momentáneo, sólo son legítimas mientras se adapten a nuestros
fines. No se puede construir sobre las definiciones como sobre piedras,
y tampoco corresponde a la ciencia construir ya que el edificio
de la vida está ahí y es inquebrantable, inmutable a menos que él
mismo se transforme. Todo cambia, también los conceptos, y tanto
más fundamentalmente cuanto más totalizadores sean. Es hora de eliminar
las palabras "cuerpo" y "alma'" y definirlas
de nuevo.
De momento no puedo pensar ningún
contenido para psicogénesis
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