Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 24 -1998
REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL

TRAUMA, ESCISIÓN Y ADAPTACIÓN DE FERENCZI A WINNICOTT

Ps. Rodrigo Rojas Jerez; Psicólogo Clínico

Enfrentar la temática del trauma en Ferenczi me hace inevitable pensar en la relación entre sujeto y objeto, dentro del ámbito de lo psicológico. En este sentido surge mi interés por demostrar que en la obra de Ferenczi el concepto de introyección, y más precisamente el concepto de fase introyectiva, tiene un carácter metapsicológico que implica una conceptualización de la remisión implícita en la concepción de un sujeto que engloba y trasciende la oposición "yo/no-yo", esto es, donde el objeto existe fusionado al sujeto en una extensión del interés subjetivo (Ferenczi, S. 1912). En este punto me apoyo en lo planteado por André Green en el sentido de que una teoría que le concede importancia al objeto no puede ser sostenida más que en la medida en que sea llevado al "corazón mismo del sujeto". Y quizás, parafraseando a Green, podría plantear que para Ferenczi el objeto es develador del sujeto o del propio-ser.

Coloma (1997), va a plantear que el concepto de introyección en la obra de Ferenczi tiene un carácter paradojal que presupone la internalización en un ámbito de la mente donde no habría diferenciación sujeto-objeto. Esto es, la introyección como un proceso que ocurre en el ámbito de lo originario y de la omnipotencia efectiva, de acuerdo a Winnicott en el espacio del ser femenino. A mi entender, y concordando con Coloma, Ferenczi va a plantear la existencia de un espacio mental originario de indiferenciación "yo/no-yo", cuna de la personalidad corporal emergente, donde el objeto deviene -en fusión- develador del sujeto. Es este el carácter paradójico que pretendo destacar para analizar el trauma, más no por su presentación como figura objetal diferenciada, sino como un objeto que se presta al establecimiento de la identidad sujeto-objeto en el ámbito de la constitución del propio-ser.

En este estadio de fusión, de acuerdo a Ferenczi estaría excluido cualquier acto de autodefensa y protección, y cualquier influencia del mundo externo permanece en estado de impresión "sin contrainvestidura del interior". Es este un punto fundamental que me permitiría plantear que la "actividad personal" del niño se encuentra supeditada en un comienzo a la "actividad personal de la madre" en la adaptación. Adaptación activa de la madre que sostiene la omnipotencia del niño que se daría en el espacio que la madre crea con su beatitud. Actitud materna que nos recuerda a la "madre suficientemente buena" que ampara la ilusión de Winnicott (1960-1971). En cambio cuando la madre fracasa en crear dicho espacio sugiero que el sujeto emerge con su adaptación, y en este caso con la renuncia prematura a la individualidad originaria, y surge la "actividad" esta vez en términos de un sujeto dividido.

Dentro del estudio del trauma en Ferenczi, este aparece como un proceso de disolución de la personalidad emergente, que se orienta en el sentido de una regresión al estadio originario de la fase introyectiva. De manera que los mecanismos defensivos que consiguen el aislamiento de las cosas y de la propia personalidad en el tiempo y en el espacio, están desconectados. Entonces señala que la primera consecuencia del trauma es la fuerte angustia por la pérdida del sentimiento de sí (Ferenczi, S., 1934[1931-1932], 1955[1930-1933], 1985[1932]). Pero tener en cuenta la fase introyectiva implica que la patógeno no es la sola experiencia traumática, ya que dicha regresión a lo introyectivo implica además tener en cuenta la resistencia del ambiente humano a mantener un espacio de amparo al sujeto traumatizado, que en definitiva se instala como el abandono y las desmentidas de las experiencias del sujeto. Siendo éste un carácter central en Ferenczi (1913b, 1982b) lo que él definió como la resistencia activa que impone el entorno humano al sujeto, la mentira. Mentira que en el ámbito de lo introyectivo se instala intrapsíquicamente por la identificación, en palabras de Ferenczi: "la personalidad aún débilmente desarrollada reacciona al desagrado brusco no mediante la defensa, sino que con una identificación ansiosa y con la introyección de lo que lo amenaza o lo agrede" (1933, pp.146).

Además en un intento posterior de rescate de la propia personalidad, se va a instalar la escisión que se corresponde al rechazo del entorno a la experiencia emocional de odio y desprecio del sujeto frente al trauma. Pero esta escisión implica que frente al peligro inminente, una parte de la personalidad agónica se resigna y no opone resistencia alguna a las impresiones del entorno (identificación con el agresor), y el resto de la personalidad se separaría como una instancia autoperceptiva y se establecería como un centinela atendiendo los peligros de los objetos extraños. A partir de esa masa destruida se formaría una personalidad superficial en parte consciente que oculta las capas anteriores (Ferenczi, S., 1931, 1933, 1955 [1930-1933], 1985[1932]).

Ahora bien, este estadio de división psicótica de la personalidad que Ferenczi (1930) llamó rechazo traumático primario, tiene como sentido retornar al estado de beatitud pretraumático y pretende creer que nada ha sucedido. Este concepto de regresión al estado de beatitud pretraumático tiene fundamental importancia, porque finalmente lo que buscaría todo intento de adaptación, no es más que la tentativa de negar la realidad del trauma y reestablecer los modos de satisfacción originarios. Esto es lo que Ferenczi (1931) define como el placer de la adaptación, que implica la pseudomadurez, comprendida como la introyección y la identificación ansiosa con la realidad externa del objeto que amenaza con el abandono en su función, y por lo tanto, de reestablecer dicho estado pretraumático en el propio acto adaptativo. En un intento de asumir el papel activo maternal frente a una madre que retira el amor benevolente al niño. Este intento de restablecer la beatitud materna -esta vez en un espacio que se constituye psíquicamente- es lo que entiendo como un modo de autoprolongar el abrazo psíquico frente a la amenaza del caos, en lo que sugiere la idea de Winnicott (1954, 1962) de un intento de autosostén defensivo y del consecuente congelamiento de la situación del fallo materno, que es sostenido por el falso self defensivo.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Ferenczi, S., (1932) Diario Clínico. Tr., B. Castillo, Conjetural; Buenos Aires;1988.

Ferenczi, S.M (1933b) Confusión de lenguas entre el adulto y el niño. Obras Completas. Vol., IV., Tr., Fco. J. Aguirre. Espasa Calpe; Madrid; 1984. pp. 139-149.

Rachman, A., Sándor Ferenczi: The Psychotherapist of Tenderness and Passion. Jason Aronson, New Jersey, 1997.

Sabourin, P., Ferenczi: Paladin et grand vizir secret. Editions Universitaires; Paris; 1985.

Winnicott, D., El niño y el mundo externo. Ed. Horme, Buenos Aires, 1980.

Winnicott, D., La naturaleza Humana. Ed. Paidos, México, 1996.

Winnicott, D., Exploraciones psicoanalíticas. Ed. Paidos, Buenos Aires, 1993.

Winnicott, D., Sostén e interpretación. Ed. Paidos, Buenos Aires, 1996.

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