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ANÁLISIS INFANTIL: MELANIE KLEIN
Marcia Olhaberry H., Psicólogo Clínico
Infanto-Juvenil
Instituto de Desarrollo Psicológico Indepsi
El análisis en niños se inaugura con la
exposición del material clínico y terapéutico que efectúa Freud
en 1909, del caso del pequeño Hans, un niño de cinco años
afectado por una fobia infantil. El éxito de esta experiencia
clínica permitió, por una parte, abrir la aplicación del
psicoanálisis a los niños, y por otra, demostrar a partir de la
observación directa, la existencia de las tendencias instintivas
infantiles descritas por Freud en su análisis con adultos. Si bien,
el caso del pequeño Hans de cierto modo inicia la línea de trabajo
psicoanalítico con niños, en ese tiempo aún se estaba lejos de
establecer técnicas de tratamiento particulares que lo
diferenciaran del trabajo con adultos.
A partir de las contribuciones hechas por el
psicoanálisis, se reformulan los supuestos en torno a la
psicología del niño, aceptándose en ellos la presencia de
impulsos sexuales, ansiedad y experiencias dolorosas, que echan por
tierra la visión idílica de la infancia, que hasta ese momento se
mantenía. En las derivas que posteriormente tuvo el análisis de
niños, destacan dos mujeres: Anna Freud y Melanie Klein, quienes
difieren principalmente en sus opiniones con respecto a la
posibilidad de que el niño desarrolle durante el análisis una
neurosis de transferencia, hecho que de algún modo determina la
técnica a seguir.
Anna Freud plantea que no es posible aplicar
método utilizado con los adultos en el análisis infantil, en la
medida en que los niños, no desarrollan una neurosis de
transferencia. Por su parte, Melanie Klein plantea que los niños si
desarrollan una neurosis transferencial, siempre y cuando el
terapeuta evite ejercer el rol del educador: como dador de normas
morales, e interprete todos los impulsos negativos que el niño
dirige hacia él.
En este sentido, Melanie Klein, pionera destacada
en esta área de psicoanálisis, extendió en su quehacer clínico,
y posteriores desarrollos teóricos, los postulados bajo los cuales
se realizaban los análisis a adultos, enfatizando que la única
diferencia estaba en que las asociaciones verbales debían ser
complementadas con el análisis del juego, constituyéndose esto en
una diferencia técnica, que posteriormente daría origen a sus
escritos sobre Técnicas de análisis en niños.
Melanie Klein nace en Viena en 1882, hija de
padres judíos con poco apego a la religión y parte de una familia
de 4 hijos. La marcan tres muertes, primero la de su hermana más
cercana, luego la de su admirado hermano mayor y posteriormente la
de un hijo adulto, quien muere a causa de un accidente de alpinismo.
Su desarrollo profesional parte con el deseo de estudiar medicina,
frustrado por un compromiso matrimonial que se concreta en 1903.
Durante la Primera Guerra Mundial inicia sus
interrumpidos estudios y se introduce en el psicoanálisis a partir
de un libro de Freud encontrado casualmente. Vivía entonces en
Budapest e inicia un análisis con Sándor Ferenczi, a quien
posteriormente recordara como uno de sus maestros, como alguien que
le enseñó hacer acerca de la comprensión del inconsciente
significado y del rapport con la mente infantil, y como quien la
alentó a especializarse en el análisis de niños.
Terminada la guerra, Melanie Klein se traslada a
Berlín. Allí inicia su análisis con Karl Abraham lamentablemente
deberá suspenderlo en 1925 tras su deceso. Sin embargo, Abraham
será recordado como su segundo maestro y ejercerá, lo mismo que
Ferenczi, una notable influencia en su obra. En este período
Melanie Klein se separa de su esposo y se traslada a Londres
invitada por Ernest Jones. Se radica en esta ciudad y trabaja
atendiendo niños y adultos en análisis didáctico.
A los postulados de Klein subyace la concepción
de que el niño actúa en lugar de hablar, y lo hace a través del
juego, acto incluso más primitivo que la palabra o el pensamiento.
Esta característica plantea mayor dificultad para penetrar en los
estratos más profundos de la mente infantil. Sin embargo, Klein
supera esta dificultad considerando las diferencias entre la
psicología infantil y la psicología adulta, plantea que en los
niños el inconsciente estaría en un contacto más cercano con el
consciente, por lo que el analista debería buscar modos de
pensamiento y expresión característicos del niño para conducir el
análisis. En este sentido, el proceso analítico infantil podría
llegar a ser aún más profundo que el de un adulto, en la medida en
que el niño puede recobrar y mostrar experiencias y fijaciones
originales, las que el adulto sólo puede reconstruir. Klein
consideraba que de la misma forma en que interpreta un sueño, a
partir de las asociaciones realizadas de los elementos manifiestos,
los elementos de un juego son el material que debe utilizar el
analista para descubrir los contenidos latentes.
Dentro de su encuadre técnico, trabajaba con una
mesa baja sobre la cual colocaba juguetes pequeños de tipo
primitivo, muñecas y muñecos de madera, de diferentes tamaños,
carros, autos, trenes, animales, cubos, casas, árboles, rejas,
bolitas, tiestos, papel, tijera, pegamento, lápices, cuerdas y
plasticina. Incluía además un lavatorio con agua corriente, vasos,
barcos, cucharas, algunas sillas, un sofá y almohadones, dispuesto
de tal modo de brindar la mayor libertad para su uso. Para cada
niño en análisis, existía un cajón donde guardar todos esto
objetos, ya que para ella el juego y el uso de los juguetes eran
equivalentes a las asociaciones hechas por un adulto, por que
debían ser tratadas con privacidad. Lo pequeño, simple y variado
del material estaba destinado a favorecer los usos múltiples y la
mayor posibilidad de juegos representativos.
En términos de sus desarrollos teóricos,
amplió el concepto de fantasía inconsciente desarrollado por
Freud, dándole una mauro relevancia, al considerar que están
siempre presentes y activas en todo individuo, y por tanto, su
presencia no era indicador de enfermedad ni de falta de sentido de
realidad. Plantea que lo que determinará la patología es la
naturaleza de las fantasías inconscientes y el cómo se relacionan
con la realidad externa, definiendo la fantasía inconsciente como
la expresión mental de los instintos que está presente desde
comienzo de la vida. Desde este punto de vista, un niño neurótico
no podría tolerar bien la realidad y aceptar las frustraciones que
implica, protegiéndose de lo que realmente ocurre mediante la
negación. Para ella las fantasías podían conocerse a través del
juego, ya que detrás de toda actividad lúdica existiría un
proceso de descarga de éstas, siendo la inhibición al jugar
producto de la represión excesiva. Dentro de los análisis
practicados constituía un indicador de progreso la adquisición de
mayor soltura y variedad de intereses demostrado en el juego
realizado por un niño.
Dentro de sus desarrollos teóricos más
difundidos y discutidos se encuentran los planteamientos en torno a
la existencia de relaciones de objeto tempranas. Klein define dos
etapas fundamentales de la evolución mental y emocional del niño,
la posición esquizo-paranoide y la depresiva. La primera se
caracteriza por el uso de mecanismos de defensa basados en la
escisión, él se vivió de mantener separados un pecho ideal y uno
persecutorio definidos a partir del encuentro con la madre. En la
posición depresiva el niño logra la integración del objeto, lo
que le permite ver a la madre como fuente de frustración y placer
al mismo tiempo. Utilizó el término posición para destacar que no
se trata sólo de una etapa transitoria sino de una configuración
específica de relaciones de objeto, ansiedades y defensas, que se
mantienen a lo largo de la vida, ya que la posición depresiva nunca
reemplaza por completo a la esquizoparanoide, dada la imposibilidad
de lograr una integración total.
En relación a las "posiciones"
definidas anteriormente, desarrolla importantes reflexiones en torno
al amor, la envidia que provoca la percepción de un objeto que
tiene lo deseado y las movilizaciones de agresión que hacia él se
generan, la culpa experimentada por la conciencia de agredir lo
amado que nutre y la necesidad de reparación que con ella surge.
Melanie Klein, al igual que Freud, llevó a cabo
un autoanálisis, lo que permitiría hipotetizar que parte de sus
conclusiones teóricas, las que estuvieron en constante revisión
hasta la fecha de su muerte en 1960, surgieron no sólo de la
observación de pacientes sino de sí misma y sus propios procesos.
Si bien sus postulados teóricos han sido reformulados y
cuestionados por muchos autores, gran parte de sus ideas aún
continúan teniendo vigencia, en la medida en que constituyen
importantes un importante aporte al trabajo analítico con niños en
particular, y al conocimiento psicoanalítico en general.
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