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NOTAS ACERCA DE LA RELACIÓN KLEIN/FERENCZI
Psa. Andrea Morgado Gnecco; Psicólogo Clínico
Instituto de Desarrollo Psicológico
Melanie Klein, nacida Melanie Reizes Deutsch, el
30 de marzo de 1882 en Viena, es una de las figuras prominentes del
psicoanálisis, que aparece vinculada, tanto en su vida como en su
obra, a la figura de Sándor Ferenczi. En el plano personal, en
tanto fuera analizada por él en Budapest entre 1914 y 1919, y el
plano teórico, en tanto este primer encuentro como paciente de
Ferenczi, fundará el interés que derivará en la construcción de
su teoría y en la adscripción a la clínica que mantuviera hasta
el día de su muerte en Septiembre de 1960. Tal como lo señala
Pérez de Plá (1992) "esta primera experiencia analítica
personal con Ferenczi cambió radicalmente su vida y determinó un
interés y un compromiso con la disciplina freudiana que nunca
declinó. Esta forma de inicio la convenció de las bondades
terapéuticas del psicoanálisis..."
El encuentro entre Melanie Klein y Ferenczi, al
parecer fue mediado por el hermano favorito de Ferenczi, Sigmund,
quien viviendo en Viena y como colega de Arthur Klein, esposo en ese
entonces de Melanie, habría intercedido para que se conocieran.
Este encuentro según Stanton (1990), se habría producido al
regreso de un viaje de vacaciones que Ferenczi hiciera con Freud a
Dalmacia (actualmente Yugoslavia) en 1912. En ese momento Melanie
Klein tenía 30 años de edad y llevaba "9 años infelizmente
casada, madre de dos hijos (que pronto serán tres) y con la
necesidad de atenderse con "el mejor especialista de trastornos
nerviosos de Budapest" (Stanton, 1990). Según Grosskurth
(1986) en 1914 Melanie se sentía deprimida, tras la muerte de su
madre y durante el puerperio de su tercer hijo.
A pesar de que no contamos hoy por hoy, con
registros que pudieran dar cuenta del trabajo que Ferenczi realizara
en su análisis con Klein, es una hipótesis razonable el pensar que
éste análisis pudiera haberse centrado en el tratamiento de la
depresión que la aquejaba. Más sugestiva aún es la hipótesis de
que para Klein, el análisis con Ferenczi, su experiencia personal
como paciente, los parámetros técnicos surgidos en su propio
análisis y el conocimiento adquirido acerca de sus desarrollos
teóricos, pudieran haber sido determinantes de mucho de lo que
fueron sus elaboraciones teóricos posteriores.
En términos generales, se reconoce que
"como analista de Balint, Jones, Klein, y Rickman, Ferenczi
tuvo un poderoso impacto en el desarrollo del psicoanálisis en
Inglaterra" (Avila, 1994), lugar donde finalmente Klein
desarrolló sus principales aportes. En este contexto, el mismo
autor señala que "Ferenczi marcaría la producción kleiniana
de forma indiscutible... a través de sus investigaciones sobre la
transferencia" (op.cit.). Su opinión es que "...las
observaciones hechas en los últimos años por Ferenczi, y las
propuestas técnicas derivadas de ellas, aportaron el ímpetu para
los movimientos heterodoxos que siguieron dentro de la disciplina,
incluyendo aquellos iniciados por Klein, y otros partidarios de la
teoría de las relaciones de objeto".
Si bien, otros autores, tales como Aaron y Harris
plantean que Ferenczi mostró las semillas a otros teóricos, entre
ellos a Melanie Klein, quien profundizó y repensó sus ideas
originales acerca de la primacía del complejo de Edipo y sus
conceptos acerca del desarrollo (Aaron & Harris, 1993), otros
sostienen que esta influencia, no ha sido reconocida Klein ni por
sus seguidores (Jinkis, 1988). A juicio de Rachman (1995), Klein no
admite su deuda a Ferenczi en el desarrollo de la teoría de las
Relaciones de Objeto.
La depresión de Melanie Klein, fue según
algunos autores, una dificultad que dominó su vida por más de diez
años. Este hecho queda claramente tipificado en una carta que su
madre Libussa le enviara en 1906 "lo que me preocupa querida
Melanie, es que incluso tus expresiones de alegría están siempre
marcadas en el fondo, por un inevitable toque de pensar. Es tu
destino o tu naturaleza desgraciadamente, el estar siempre torturada
por algo" (Pérez de Plá, 1992).
Sándor Ferenczi, el terapeuta que "trataba
a sus pacientes con amabilidad y ternura, como a niños privados de
afecto que se encontraban intensa y agudamente desatendidos"
(Grosskurth), inició el análisis de Klein en 1914. Pérez de Plá,
señala que tal vez "Ferenczi y no otro, podía ser el más
indicado para una persona que como Melanie Klein, había esperado
tanto la oportunidad que le permitiera abrir su corazón. El más
que ningún otro pudo inclinarla con la convicción a jugar, a
pesar, y sobre todo a crear un espacio para la reflexión
psicoanalítica de la infancia" (op.cit.).
A juicio de Melanie Klein, quien en sus escritos
teóricos menciona más a Abraham, su segundo analista, recuerda su
análisis con Ferenczi en sus notas autobiográficas: "Le debo
mucho a Ferenczi. Lo que me hizo comprender y que desarrolló en
mí, es la convicción en la existencia de inconsciente y de su
importancia en la vida psíquica. Tuve también el placer de estar
en contacto con alguien excepcionalmente dotado. Tenía algo
genial.... durante mi análisis Ferenczi apoyó sin reserva mi
propósito de consagrarme al análisis y en especial al
psicoanálisis de niños" (ibid).
Sin embargo, y a pesar de reconocer el estímulo
que para su carrera tuvo la figura de Ferenczi, no existe un
reconocimiento cabal de los aportes teóricos que originalmente
descritos y descubiertos por Ferenczi, sustentaron la teoría
Kleiniana. Los planteamientos ferenczianos pueden ser, de hecho,
extraídos de los postulados de Klein, fundamentalmente en dos
vertientes, a saber, el plano de lo teórico y el plano de la
técnica.
En relación a los desarrollos teóricos, y
estrechamente ligado -podría hipotetizar- al propio analista de
Klein, está el concepto de introyección. Según Freud, "en el
depresivo tanto como en el neurótico, existirían fuertes actitudes
ambivalentes hacia las personas cercanas, que provocarían que la
parte hostil de la ambivalencia la dirijan ahora hacia el interior,
hacia si mismos... para con ello atacar allí al objeto externo
desaparecido, que ahora es interno, por un mecanismo fundamental en
toda depresión: la introyección tal y como la definió Ferenczi
por primera vez" (Avila, 1994). Así, el concepto de
introyección adoptado por Melanie Klein había sido formulado
anteriormente por Ferenzci (ibid.) unos 10 años antes que ella
(Stanton, 1990, p.113).
En 1946, Klein desarrolla el concepto de
identificación proyectiva, para representar el prototipo de una
relación objetal agresiva en la que se fuerzan partes del self
dentro de un objeto con la finalidad de controlarlo y apoderarse de
sus contenidos. Es llamativo que ésta idea, no sea explícitamente
ligada con las teorizaciones de Ferenczi a partir de su trabajo con
pacientes víctimas de traumatismos graves, y su concepto de
"yo heterogéneo" que ya en 1932 (14 años que Klein)
describe como: "El agresor, por así decir, aspira dentro de
él una parte de la víctima, a saber, la parte que ha sido
expulsada... una parte del veneno será implantada en la otra
persona... (y) al mismo tiempo el agresor anexa el estado de
felicidad ingenua en que vivía la víctima".(Diario Clínico,
3 de Abril).
Por otra parte se sugiere (Stanton, 1990) que el
concepto de Ferenczi de "órgano teleplástico"
considerado como una estructura crucial de la fantasía que puede
articular los fragmentos infantiles escindidos(pre-verbales,
pre-edípicos y corporales) pudo haber sido el sustento de la
noción de Klein de identificación proyectiva.
Por último los conceptos de transferencia y
contratransferencia, también originales en el trabajo de Ferenczi,
fueron traspasados a las elaboraciones de Klein. Así el concepto de
transferencia, tal como es descrito por él, en su artículo
"Transferencia e Introyección" (1990) representa el
germen de la concepción que más adelante Klein establecería
definitivamente. El concepto de contratransferencia, por su parte,
en especial, el análisis de la contratransferencia, ha resultado
uno de los tópicos más desarrollados en los tiempos modernos por
los adeptos a la teoría kleiniana (Rachman, 1995).
En cuanto a los aportes técnicos, se ha sugerido
(Stanton, 1990) que la llamada técnica del juego, fue descrita por
Ferenczi en 1913, cuando elaboró por primera vez un trabajo pionero
en un campo desconocido, el cual resultó inspirador del análisis
de niños a través de Melanie Klein y Margaret Mahler. En este
mismo sentido, Rachman (1995) señala que la técnica del juego
kleiniana obtuvo su mayor inspiración a partir de las
modificaciones de la técnica activa y que su formulación del
desarrollo infantil derivó de las enseñanzas de Ferenczi.
Sin embargo, a pesar de este fragmento de
evidencia presentado aquí, aun queda pendiente el estudio de la
profundidad y el alcance que los aportes -tanto teóricos como
técnicos- de Ferenczi, tuvieron en la génesis de teorías como la
desarrollada por Klein, y otros autores posteriores, dentro del
marco de la Teoría de las Relaciones de Objeto.
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