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CORRIENTES PSICOANALÍTICAS
Ps. Juan V. Gallardo Cuneo. Psicólogo Clínico.
Instituto de Desarrollo Psicológico
Distintas estructuras de pensamiento a través de
la historia han procurado en su momento articular una explicación
para el proceso patógeno y su modificación, aunque desde los
orígenes de la humanidad la "cura" ha estado presente en
las interacciones humanas a través de conductas autocurativas o
curativas instintivas, incluso aun más allá de la comprensión
racional de los mecanismos que la explican y fundan.
Con el desarrollo y surgimiento de plexos de
construcciones conceptuales que han intentado dar cuenta de la
conducta anómala y de los procedimientos necesarios para su cura,
se fue asociando irrevocablemente lo terapéutico al concepto de lo
"enfermo", apareciendo posteriormente en escena, -de modo
casi simultáneo- lo farmacológico y lo quirúrgico por un lado, y
lo verbal por el otro. En este proceso, para simplificar y abordar
parcialmente cierta dimensión del proceso curativo, la medicina
moderna se vio obligada a disociar al objeto organismo en tres
dimensiones: lo somático, (el cuerpo orgánico bio y fisiológico),
lo psíquico y lo social.
La psicoterapia, como tal, necesariamente surgió
de esta primaria disociación del objeto organismo. A partir de la
atribución de un significado a la conducta anómala se
desarrollaron conjuntos de procedimientos que pretendieron dar
cuenta de ella: primero explicándola, luego modificándola. A
partir de ello, es posible encontrar dos aproximaciones
terapéuticas distintas: las verbales centradas en el acontecer de
la palabra y las prácticas corporales.
No obstante en sus orígenes esta disociación no
necesariamente se planteó así. El psicoanálisis se articuló como
un esfuerzo por relegar los dos ámbitos. Freud desde su condición
de neurólogo dio forma a uno de los mayores esfuerzos por generar
un espacio explicativo donde lo somático complejamente imbricado
con lo psicológico formaron una unidad indivisible. Efectuo aportes
significativos al ámbito de la medicina en su búsqueda por
encontrar las relaciones entre la estructura del cerebro y la mente
(psique), inicialmente a través de investigaciones de laboratorio,
luego por medio de la experimentación con drogas y la hipnosis y
finalmente con la palabra.
Psicología freudiana y posteriormente
Psicoanálisis, fueron construyéndose en planos simultáneos merced
al aporte de innumerables científicos: unos más cercanos a lo
clínico, otros a lo teórico; algunos a lo psicopatológico, otros
a lo psicológico y/o a lo metapsicológico, cada uno de ellos
enfatizando distintos aspectos del acontecer humano, dando origen a
las lecturas de lo que hoy constituye la riqueza del cuerpo
conceptual psicoanalítico.
De entre ellos, Sándor Ferenczi (ver Correo de
Psicoterapia y Salud Mental Nº 20) y Wilhelm Reich (ver Correo de
Psicoterapia y Salud Mental Nº 21) destacan como prominentes
teóricos que, avalados por una clínica irrefutable, han aportado
valiosas explicaciones a las complejas relaciones existentes entre
lo somático y lo psíquico.
Sándor Ferenczi, analista de Jones, Rado, Klein,
Alexander y otros, discípulo predilecto de Freud, y clínico a
quien se derivan los pacientes más complejos de su tiempo, mantiene
como centro de la cura el trabajo verbal. Sin embargo, observa que
cuando la palabra se detiene, la emoción se bloquea y la cura se
estanca por lo que le fue necesario introducir al análisis la
dimensión corporal.
En un primer momento se centra fundamentalmente
en el "hacer", induciendo a la acción, intentando que el
paciente se ponga en la escena, y denomina a esta modalidad de
trabajo "Terapia Activa". La experiencia le muestra que el
paciente puede hablar de un recuerdo traumatizante retornando a él
bajo todas sus formas cognitivas, pero que aún así el cambio hacia
la "cura" no ocurre. Ferenczi propone entonces convertir
el evento patológico en acto, de modo tal que la emoción al
irrumpir en la sesión movilice los conflictos y dé una oportunidad
a la interacción curativa entre paciente y terapeuta.
Diez años después de este tipo de terapia
"movilizadora", Ferenczi evoluciona hacia una forma mucho
mas "suave": la neocatarsis. En ella abandona la
imposición de directrices, sustituyéndolas por la sugerencia de
actos, dando origen a la técnica de "indulgencia y
relajación", la que implica condiciones que facilitan una
reacción terapéutica regresiva en el paciente hacia un estado de
conciencia modificado que permite reexperienciar los recuerdos
inscritos en los primeros años de vida.
Finalmente, la firme convicción de que si bien,
por un lado el terapeuta cura al paciente, el terapeuta se cura
también con el paciente -a partir de las profundas lecturas,
correctas o distorsionadas ,pero en algún lugar lúcidas de estos
últimos-, lleva a Ferenczi a plantear su "Análisis
Mutual", como encuadre definitivo del acontecer de lo
psicoterapéutico. Ferenczi permaneció relativamente fiel a las
condiciones del método analítico freudiano, en tanto sólo propone
un escenario distinto: la puesta en acto y el contacto pero al
servicio del análisis de la transferencia y la contratransferencia.
La resolución de la transferencia, al representar las principales
experiencias relacionales pasadas, siguió siendo para Ferenczi el
eje del proceso curativo. Este hecho hace posible afirmar que
Ferenczi fue por definición el psicoterapeuta de lo fronterizo.
Wilhelm Reich, relacionado indirectamente con
Ferenczi a través de Rado, se orienta hacia el cuerpo más
técnicamente. El cuerpo ocupa en su técnica un lugar
preponderante, focalizando la atención en aquellas rigideces
estructurales que impiden a las sensaciones energéticas circular y
que invariablemente determinan el discurso psicológico. Reich
trabaja directamente sobre la masa muscular a través de la
manipulación directa o de la proposición de ejercicios a realizar,
constatando de este modo el paralelismo preciso entre la
inscripción corporal, los trastornos psíquicos y la forma del
carácter. En este sentido denomina a su terapéutica como
Vegetoterapia Caráctero -Analítica. Si bien su noción de
análisis aparece más estrecha que en Freud y concierne más bien
al estado de la estructura muscular que a una actitud mas global no
directiva, que toma en consideración la transferencia de los
pacientes, Reich permanece analista como Freud y Ferenczi en tanto
trabaja con el carácter.
Sin desconocer la gran diferencia entre Ferenczi
y Reich, en relación a lo "analítico" versus lo
"directivo" respectivamente, ambos comparten la cualidad
de haber intentado cerrar la brecha entre lo psicológico y lo
somático. No es extraño entonces que esta característica se
reencuentre en los discípulos de uno y otro reagrupados en las
llamadas corrientes neo-ferenczianas y neo-reichnianas.
Los enfoques neo-reichnianos son los más
conocidos y organizados. Su maestro, Reich, les legó métodos muy
precisos, un marco teórico relativamente bien acabado y una especie
de compromiso político que culminó en Mayo de 1968. Ellos de un
modo u otro a partir de la práctica de la Vegetoterapia y la
Organoterapia desarrolladas por Reich, han dado forma a diversas
modalidades terapéuticas: la Bioenergética de Alexander Lowen, la
Biodinámica de Gerda Boyesen, la Biosíntesis de David Boadella, la
Psicoterapia Funcional Corporal de Luciano Rispoli, entre otros.
Como es posible notar, en la denominación de esos métodos el
"cuerpo" está siempre presente, constituyendo el eje del
trabajo, la enfermedad y el tratamiento.
Por su parte, los neo-ferenczianos provienen de
horizontes diferentes siendo frecuentemente psicoanalistas que
reencuentran el cuerpo y lo integran al cuadro analítico (no
directivo, finalizado, centrado en la relación
transferencia-contratransferencia), recreando a veces sin saberlo,
las practicas de Ferenczi. Surgidos en los últimos tiempos, ofrecen
una visión que pretende sistematizar los aportes de Ferenczi
enriquecidos con sus propios aportes. Más allá de Michael Balint
-el más importante discípulo de Ferenczi- y Franz Alexander ambos
teórico ya clásicos, podemos citar: el Psicoanálisis Dinámico de
Jean Sar Kissoff, la Psicoterapia Analítica de mediación corporal
de Sander Kirsch, la Psicoterapia Centrada en el Cuerpo de Ivonne
Mauer, y el Somatoanálisis que en forma grupal da origen al
Socio-somatoanálisis y en forma individual, al
Psico-somatoanálisis de Richard Meyer.
Los dos grandes tipos de métodos neo-reichnianos
y neo-ferenczianos constituyen métodos completos y profundos que
permiten realizar tratamientos prolongados en la línea del
psicoanálisis. Pueden responder a todo el abanico de patología:
neurosis, psicosis, psicopatías, trastornos más actuales como
toxicomanías, anorexia y bulimia, problemas sexuales y
psicosomáticos entre otros, ampliándose, por tanto, a trastornos
mucho mas diversos que los tratados por el psicoanálisis clásico.
El futuro de la psicoterapia está aun por
construirse, no obstante es posible postular que si la búsqueda de
un Paradigma Universal orienta el quehacer y la teorización de
muchos clínicos, entonces no cabe duda que cerrar la brecha de la
disociación de lo psíquico, lo biológico y lo social del
organismo humano será una de las más importantes tareas a cumplir.
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