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NOTAS SOBRE LA RELACIÓN ENTRE FREUD Y FERENCZI
(Primera Parte)
Andrea Morgado Gnecco. Psicóloga Clínica.
Instituto de Desarrollo Psicológico
La relación entre Freud y Ferenczi aparece como
un encuentro fascinante, controvertido, complejo y creativo entre
dos figuras fundamentales dentro del desarrollo del psicoanálisis.
Esta relación no sólo da cuenta de la complejidad del vínculo
humano entre estos dos seres, sino también, a través de ella, es
posible conocer y comprender el curso del psicoanálisis durante dos
décadas, y la influencia que en él tuvo la figura de Sándor
Ferenczi.
Desde su primer encuentro, en 1908, -a través de
la mediación de Jung- se volvieron inseparables. Compartieron un
sinnúmero de ideas acerca del comportamiento humano, el desarrollo
de la psicopatología, la técnica terapéutica, la vida de los
psicoanalistas y el desarrollo del movimiento internacional
psicoanalítico. Este encuentro, que cautivó las mentes y las almas
de estos dos pioneros del psicoanálisis, tuvo -tal como lo reportan
Forest (1954), E. Fromm (1659), Thompson (1944) y otros- un
desafortunado desenlace, aunque nunca un quiebre total como en el
caso de la relación Freud/Adler. Sin embargo, muchos de los
aspectos de esta relación nos son todavía desconocidos, pues gran
parte de la correspondencia entre Freud y Ferenczi aun no ha sido
publicada.
El primer encuentro de Ferenczi con los textos de
Freud tuvo lugar en 1900, cuando recibe una copia de la
"Interpretación de los Sueños" que debía revisar y
traducir al húngaro para su publicación en la revista
Gyógyàszat. En esta oportunidad Ferenczi decide que tal texto
"no vale la pena el esfuerzo", comentario del cual
posteriormente se lamentaría profundamente inscribiendo en su copia
personal la frase "Aere Perrenius", que significa
"Más sólido que el bronce".
Poco tiempo después de conocerse, Freud lo
invita a ir juntos a América, donde debería dictar una serie de
conferencias en la Universidad de Clark. Respecto de este evento,
Freud escribe: "Lo invité a ir conmigo a Worcester,
Massachusetts, cuando en 1909, se me solicitó que presentara
ciertas conferencias durante una semana de celebraciones. En la
mañana, tiempo antes de que comenzará mi conferencia, caminábamos
juntos frente al edificio de la universidad, yo le pedía que me
sugiriera sobre qué hablar ese día, él inmediatamente me daba un
bosquejo de lo que, media hora más tarde, yo improvisaba en mi
conferencia. De esta manera él participó en el origen de las
"Cinco Conferencias" (Freud 1933c, p-227).
De esta manera sus vidas y su trabajo se
comenzaron a entrelazar. Durante varios años viajaron y tomaron
vacaciones juntos, discutiendo sobre psicoanálisis y sobre
pacientes. Estos viajes informales inspiraron, muchos de los
artículos posteriores de ambos. No obstante, la estrecha conexión
entre ellos, no sólo estaba acotada al plano del desarrollo
teórico sino que se manifestaba en un plano más personal. Freud
solía llamar a Ferenczi "Mi querido hijo". Incluso con
motivo del matrimonio de su hija Mathilde, el 7 de febrero de 1909,
Freud escribe a Ferenczi agradeciendo las congratulaciones que éste
enviara y manifestándole que habría deseado que Ferenczi fuera el
hombre elegido.
El grado de confianza que testimonia esta
referencia también puede extrapolarse al rol que Freud le otorgaba
a Ferenczi dentro del movimiento psicoanalítico. Prueba de ello es
que en 1910 en el Congreso de Nuremberg, Freud encargó a Ferenczi
la tarea de realizar una propuesta para la fundación de una
Sociedad Psicoanalítica, que finalmente se funda ese año y de la
cual Ferenczi fuera presidente en 1918.
También en relación al desarrollo teórico del
psicoanálisis Ferenczi aparece como una figura fundamental. En su
último artículo sobre técnica Freud hace una dramática y audaz
declaración acerca del futuro del psicoanálisis: "Los
desarrollos de nuestra terapia, por lo tanto, no dudarán en
proceder hacia otros niveles; primero y sobretodo, hacia lo que
Ferenczi en su artículo "Dificultades técnicas en un
análisis de histeria" (1919) ha llamado "Actividad por
parte del analista" (Freud 1919, pp. 161-162). Con esta
declaración Freud posiciona a Ferenczi como el aparente heredero
del psicoanálisis (tal como Jung lo había sido tiempo atrás),
ayudando a establecer el Análisis Activo como la próxima
evolución del psicoanálisis.
Este hecho produjo una reacción negativa dentro
del círculo de analistas conservadores quienes acusaron a Ferenczi
de ser un disidente. Dentro de estos analistas se cuenta Karl
Abraham, Jones y Glover, quienes poseían especial influencia dentro
del psicoanálisis y con Freud. Particularmente, Jones usó esta
oportunidad para comenzar una campaña de descrédito de Ferenczi.
Las razones de esta actitud negativa de Jones, no
son fáciles de analizar, atribuyéndose en gran medida a la
posibilidad de la existencia de una transferencia negativa no
resuelta de Jones, posterior a su análisis con Ferenczi. Cualquiera
haya sido la razón de esta actitud, sus aseveraciones acerca de que
Ferenczi era psicótico y que poseía rasgos de personalidad
negativos, han contribuido significativamente desde entonces, a
través de los comentarios contenidos en la biografía de Freud
escrita por él en 1953, a la visión negativa sobre Ferenczi dentro
del medio psicoanalítico, intentando remover el nombre de Ferenczi
y su trabajo del centro del pensamiento psicoanalítico y de la
práctica clínica.
Si bien estos comentarios negativos y la cautela
de Freud frente a ciertos desarrollos e innovaciones de Ferenczi,
produjeron una transformación en su relación, la colaboración
entre ellos era permanente. Prueba de ellos es el esfuerzo común
presente en el Thalassa de Ferenczi (1924).
Al respecto Freud escribe "El estaba
conteniendo su más brillante y fértil logro. Yo sabía de el, y en
la sentencia final de mi contribución, lo presioné a que nos lo
entregara. Entonces, en 1924, su Versuch Einer Genital theorie
apareció. Este pequeño libro es un estudio más biológico que
psicoanalítico; es una aplicación de las actitudes y conocimientos
relacionados con el psicoanálisis a la biología de los procesos
sexuales y más allá de ellos, a la vida orgánica en general...
Dejamos a un lado este libro con el sentimiento de que "es
demasiado como para comprenderlo en una primera lectura; lo leeré
de nuevo después de un tiempo". Pero no soy solamente yo quien
siente de esta manera. Es probable que alguna vez en el futuro
existirá realmente el "Bioanálisis" que Ferenczi ha
profetizado" (Freud 1933c, pp. 228-229).
En 1932, y después de un paulatino
distanciamiento entre ambos, producto de las innovaciones técnicas
de Ferenczi a la técnica psicoanalítica, frente a la cuales
aparecía una especie de cautela por parte de Freud, quien tenía
conciencia de lo dañino que para el movimiento analítico - y en
relación a sus particulares características - sería una
desviación tal en ese momento, se produce el último encuentro
entre ambos. Este tuvo lugar durante una reunión, en Semmerring,
donde Freud pasaba sus vacaciones de verano. En esta oportunidad
Ferenczi expuso sus nuevas visiones psicoanalíticas a Freud, quien
le escuchó con irritable impaciencia, haciéndole algunos secos
comentarios. Cuando Ferenczi extendió su mano para despedirse,
Freud le volvió la espalda y precipitadamente abandonó el lugar.
No obstante, Freud retoma sus pensamientos
afectuosos acerca de su pupilo favorito cuando realiza el último
tributo a Ferenczi, en el obituario que escribiera con motivo de su
muerte, en 1933. En una parte del obituario se lee:
".....después de la cúspide de su logro, pareciera ser que
nuestro amigo lentamente dejó de estar entre nosotros"......y
concluye diciendo ".....es imposible creer que la historia de
nuestra ciencia llegue a olvidarlo alguna vez".
Algunos autores contemporáneos comentan que
Freud tuvo razón al declarar esto, pues en efecto ya no estaba con
ellos en 1933, sino que estaba ya 50 años adelantado.
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