Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 21 -1997
REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL

PARALELISMO PSICOFÍSICO Y TERAPIAS CORPORALES

Juan Carlos Roldán. Psicólogo Clínico. Instituto de Desarrollo Psicológico

Un primer alcance importante a realizar con respecto a este tema, guarda relación con el renovado interés por la "corporalidad" surgido en los últimos tiempos en el ojo público y en los diferentes ámbitos del que hacer científico y académico. Por un lado, pareciera que la medicina tradicional estuviera dando paso a una mirada más completa, "holística", que permitiría desprenderse del énfasis puesto en el mero acto intelectual para llegar a comprender entonces la experiencia humana como un fenómeno complejo, en el cual lo corporal adquiere tanta importancia como el acto de pensar o la capacidad abstrayente del lenguaje. Por otra parte, desde los círculos académicos tradicionales emerge la expresión "substrato biológico" como un concepto que insiste en la división mente - cuerpo, estando Heno de prejuicios valoricos y teóricos, al punto de lo ideológico, puesto que no se basa en la experimentación o validación científica, sino más bien en una herencia teórica. Sin duda la herencia de la división de la mente y el cuerpo se aleja en el tiempo hasta la división entre lo humano y lo divino; decir alma, por ejemplo, es decir no-cuerpo, puesto que este último carece de valor divino, espiritual.

Entonces, ¿desde dónde surge el renovado interés por la "corporalidad", expresado en el aumento de la demanda de conocer, experienciar y comunicar?

Con el advenimiento de la ciencia como ente oficial de lo que es cierto y de lo que no lo es, la mirada paulatinamente se ha ido localizando en la corporalidad (en un comienzo principalmente en las enfermedades, y hoy en día además en la prevención y desarrollo físico). Se ha hecho popular la antiquísima frase "cuerpo sano en mente sana", debido a la evidencia científica y médica que le entregan valor de verdad.

En los últimos años enfermedades de nuestra forma de cultura y sociedad han adquirido valor e importancia por su frecuencia y alcances sobre la salud del individuo promedio. Estas enfermedades al ser resistentes a los métodos tradicionales de una cura empujaron el nacimiento de una rama de la medicina que se ha encargado de explicarlas y darles tratamiento.

Es así como la medicina psicosomática ha depositado su interés en problemas a esta altura incluso sociales, como las úlceras, alergias, colon irritable, el famoso estrés y otros males modernos.' Esta medicina pudiera constituirse en un punto de confluencia del caudal de conocimiento e investigación psicológicos, los que principalmente son herencia en este siglo de Freud y el psicoanálisis, y de la medicina tradicional. La mirada que relaciona la mente con el cuerpo no es para nada novedosa en Psicología, sí en cambio en medicina, cuyo modelo teórico se ha visto en la necesidad de acercar la frontera que aún separa en su modo de entender al ser humano la corporalidad de la mente. No es novedosa porque ya a principio de siglo, Wilhelm Reich, desarrollaba conceptos y encausaba su investigación experimental por la línea de comprender la corporalidad y el carácter como expresiones paralelas de un sólo fenómeno. Aún hoy en día sus palabras son revolucionarias puesto que igualan en importancia y jerarquía la "mente" y el cuerpo.

El paralelismo planteado supone una identidad funcional, identidad que apunta a una integridad en el fenómeno: sólo su apariencia es dual, no su naturaleza. Esto quiere decir en palabras simples que lo que pasa en el carácter también pasa en la corporalidad, de modo que ambos se transforman en expresión de un mismo fenómeno: la experiencia humana.

El carácter tiene su contraparte corporal, pero no es su efecto ni su causa.

Desde esta perspectiva, pienso que el interés por lo "corporal" augura el fin de una concepción del organismo como una "máquina" y el inicio de un proceso de concebir lo organísmico desde su propia naturaleza y no desde nuestro deseo o concepción.

En medio de este cambio está ocurriendo una reivindicación necesaria: el reconocimiento de las emociones en el interés popular. Si bien a nivel de sentido común e incluso a nivel de desarrollos científicos y teóricos, las emociones han tenido un lugar preponderante en el discurso, es sólo a través de la vivencia a fondo que lograremos una comprensión global de su real valor. Las emociones son la principal fuente de cambio en este paradigma que ha disociado casi irremediablemente la psique del cuerpo. Sin duda que al experimentar una intensa rabia, pena, miedo, alegría o amor, se nos hace evidente lo poco cierto de afirmar nuestra existencia consciente como algo independiente de nuestro cuerpo. Esta ilusión y la forma en que la he expresado es precisamente producto del vicio disociativo del lenguaje, solemos afirmar que "tenemos un cuerpo", de modo tal que implícitamente separamos por completo la unidad organísmica, dejando a un lado de la división al cuerpo y al otro a la voz que dialoga consigo misma. Producto de esto es que la alexitimia o incapacidad de reconocer la emoción y afecto presente, es una patología bastante más frecuente de lo que se cree. Es un trastorno que vivimos todos en mayor o menor grado, puesto que hemos tenido que aprender especialmente los hombres que las emociones no son buenas y que se deben evitar. Paradojalmente resulta imposible evitarlas ya que son inherentes a nosotros mismos, lo que nos lleva a realizar un falseamiento de ellas, reprimirlas o a disociarlas por completo de nuestra experiencia consciente. Esto ha acarreado inevitablemente uno de las mayores problemáticas modernas: la incapacidad para vincularse de una forma verdadera y profunda y, por suerte, también la consiguiente búsqueda de alternativas que propongan un estilo de vida diferente que tienen la vivencia de vacío.

Frente a esta demanda surgen centros e instituciones que se han especializado en ofrecer alternativas de vida, cada cual usando de bandera Y de imagen promocionar palabras como "natural", "sano", "interior", "realización", "autodesarrollo", intentando en su mayoría expresar el cambio hacia una forma de comprender nuestro papel como seres vivos desde la naturaleza organísmica, pero que también pueden ser empleadas en discursos seductores y vaciadas de su real contenido.

Aquí surge una nueva reflexión: cómo diferenciar una propuesta verdadera de cambio de una propuesta basada en la seducción. Lamentablemente, nos resultan familiar los casos de "empresas" que ofrecen el cambio a través del mercado de lo natural y espiritual, utilizando el discurso de la "ciencia" para embaucar a personas deseosas de encontrar respuestas especiales a sus preguntas, y que más tarde o más temprano resultan ser una mala experiencia para los alumnos, desalentando e imposibilitando la búsqueda y el encuentro de reales alternativas.

A pesar de lo anterior, muchos otros trabajan de forma seria y responsable, entregando conocimientos de forma tal que no prometen más de lo que efectivamente pueden cumplir. Evidentemente esta diferencia entre unos y otros inclina la balanza en términos de mercado hacia quienes prometen el oro y el cielo terapéutico, puesto que mucha gente ansía soluciones rápidas y mágicas, ojalá sin mayores esfuerzos. También es cierto que no todo el público o alumnos de cursos y talleres pertenecen a aquellos quienes desean soluciones mágicas y descomprometidas, pero no son los más según mi propia experiencia. Entonces, ¿cómo diferenciar un bando del otro?

No hay una respuesta fácil a esa pregunta por cierto. Tal vez sea posible saberlo a través del curriculum del que imparte el curso o taller, de la experiencia en definitiva. Pero, sin embargo, creo que una forma acertada de elección debe necesariamente partir de la claridad con respecto a lo que se busca. ¿Busco una respuesta externa, una especie de sabio que será capaz de ahorrarme el largo camino del conocimiento personal, al decirme una frase tan justa e iluminadora que cambiará el resto de mi vida a partir de entonces., o ¿busco una especie de tratamiento kinesiol6gico que desde fuera, a través de manipulaciones de mi cuerpo, masajes y calores, me quiten la cruz que cargo?

Sólo el trabajo personal sistemático y serio, el buscar en uno mismo las respuestas posibilita el cambio. A mi parecer, no hay nada que un otro desde fuera pueda hacer verdaderamente, sino solamente guiamos, darnos las herramientas creando las mejores condiciones, sugiriéndonos cómo y cuándo nos desviamos. Este camino es sin duda más largo y costoso personalmente, pero es un camino seguro, puesto que lo que plantea es una meta virtual, porque terminamos por descubrir que lo más importante no es el logro del desarrollo personal, sino todo lo aprendido en el camino hacia su consecución, lo que es, a mi juicio, la verdadera meta a alcanzar.

   Volver al correo Nº 21            

Instituto de Desarrollo Psicológico Indepsi Ltda.
Avda. Los Leones 1701, Providencia, Santiago, Chile.    Fonos (56-2) 2047080     (56-2) 223-4970.