Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 21 -1997
BIOANALISIS Y PSICOTERAPIA

NOTAS SOBRE WILHELM REICH (1897- 1957)

Juan V. Gallardo Cuneo. Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta

«El lenguaje verbal, con mucha frecuencia también funciona como una defensa, el lenguaje verbal oscurece el lenguaje expresivo del centro biológico. En muchos casos tanto que las palabras ya no expresan nada y el lenguaje verbal ya no es sino una actividad sin sentido de los respectivos músculos» (Reich, 1949, p. 362)

A partir de las variadas líneas temáticas psicoanalíticas inauguradas por Sándor Ferenczi: la terapia del juego, la teoría de las relaciones objetases, el análisis mutuo, el análisis de la contratransferencia, el bioanálisis y el utraquismo, por citar algunas es posible señalar una serie de destacados continuadores del pensamiento ferencziano. Algunos de ellos ampliamente reconocidos como tales (M. Balint, F. Alexander, S. Rado, C. Thompson, por citar algunos) en tanto que en otros -y a pesar de las obvias influencias- dicha condición de discípulos se encuentran aún generalmente desconocida (M. Mahler, M. Klein, R. Spitz o D. Winnicott). Esta alusión, que ya parece ser un lugar común para quienes en los últimos años se han dedicado al estudio de la influencia de S. Ferenczi en el pensamiento psicoanalítico, desconoce, no obstante, la estrecha relación entre el pensamiento ferencziano y W. Reich.

Sin embargo, pareciera corresponder a Wilhelm Reich, -segundo «enfant terrible» del psicoanálisis el ser considerado como uno de los más directos continuadores de su pensamiento, en especial por la importancia que éste dio en su obra a la integración de lo somático con lo psicológico (y en este sentido la mayor integración "utraquística' sobre lo bioanalítico).

A pesar de no haber sido analizado por Ferenczi, sino más bien por Sándor Rado - paciente y discípulo de Ferenczi - y que los contactos físicos entre ellos fueron escasos, la influencia del pensamiento de Ferenczi se trasunta a lo largo de gran parte de la obra de Wilhelm Reich. En 1924 ambos participaron en el Octavo Congreso de la Asociación Internacional de Psicoanálisis A.I.P., allí Ferenczi defiende su postura de una "técnica más activa", siendo respaldado por los innovadores artículos de Melanie Klein y Wilhelm Reich, quien expuso a favor de los métodos activos para analizar la resistencia. Cuatro años más tarde Ferenczi invita a Reich a Budapest, a dar una serie de Conferencias Públicas en donde éste expone en relación al Análisis del Carácter.

Wilhelm Reich, quien fue miembro del Círculo Interno de Viena, Director durante seis años del Seminario de Viena sobre Terapia Psicoanalítica, fundador de la «psicoterapia de orientación corporal». y teórico indiscutido del análisis del carácter, fue también un destacado psicoterapeuta y formador de terapeutas, -algunos de los cuales desarrollarían sus propios enfoques nutridos con algunas de las más importantes premisas reichnianas: Fritz Perls y la Gestalt, A.S. Neil y Sumerhill, Alexander Lowen y la Bioenergética, entre otros.

No obstante, al igual que en el caso de Ferenczi, la evaluación póstuma de la obra de Reich se ha visto expuesta a una crítica, que trascendiendo el espacio estrictamente profesional se ha impregnado de ideología. Su estilo personal, su peculiar personalidad y el rol que jugó dentro de la jerarquía Psicoanalítica lo indispusieron frente al grupo psicoanalítico, hecho que ha gravitado fuertemente en la mantención de una opinión histórica que a ratos oscurece y confunde la importancia de los aportes por él realizados.

Su diferencia con Freud en relación al tema del masoquismo, -no aceptando la existencia de la pulsión de muerte o tanatos- su marcado énfasis en la función sexual, en especial la función del orgasmo, y sus denodados esfuerzos por integrar psicoanálisis y marxismo, fueron aspectos sustantivos en su alejamiento del psicoanálisis, afectando además su actitud vital en la Europa de inicios de siglo. En un período de seis meses fue expulsado del Partido Comunista alemán (1933) y de la Asociación Psicoanalítica Internacional (1934), dos de las principales asociaciones profesionales, políticas y sociales, y luego desterrado de tres países: Alemania, Dinamarca y Suecia, ganándose de esta forma el título de un "gran desadaptado" -enriquecido con el epíteto de personalidad paranoide y de perturbado mental- pero, a otro nivel, posicionándose como un hombre visionario que no claudicaría de los principios que regían su quehacer profesional.

A pesar de ello su primer período hasta 1933, difícilmente puede ser devaluado. Su trabajo sobre el análisis del carácter suscitó gran interés en el mundo psicoanalítico, al punto de ser considerado un aporte sobresaliente dentro de la discursiva analítica. Junto a ello, fue el primero en poner de manifiesto la influencia de los factores sociales y educativos en la génesis de las neurosis, del carácter y del masoquismo, y realizó aportes de primera línea a la técnica analítica: abordaje de las resistencias, disolución del carácter, transferencia negativa latente, entre otros y finalmente fue el primero en desarrollar una crítica seria a la teoría de los impulsos de muerte de Freud.

Sin embargo, y Paradojalmente, sus más innovadores aportes -cuando incluye la corporalidad de los pacientes, y por extensión, también, la de los terapeutas- en relación a la potencia sexual versus la potencia orgástica, el paralelismo psicosomático, su trabajo sobre la coraza muscular y vegetoterapia, y la búsqueda de la descarga emocional a través del trabajo corporal, ha despertado un interés menos amplio. Siendo, en relación a este punto donde Reich lleva la expresión utraquismo bioanalítico al descubrimiento (ya no metafórico sino fáctico) de corporal en términos de rigidez muscular o de una coraza muscular estructurado a partir del modelo de los siete anillos o segmentos corporales. Siendo a partir de entonces que los desarrollos teóricos de Reich se orientan fundamentalmente a enfatizar las relaciones entre los aspectos físicos del carácter de un individuo con el discurso psicológico del mismo.

En su tercer período, a partir de 1939, cuando viaja a los Estados Unidos, a la Nueva Escuela de Investigación Social de Nueva York, para posteriormente fundar el Instituto del Org6n, ya Reich nos acerca a una serie de planteamientos que constituyen la fuente más crítica de los juicios con los que ha sido devaluado su rol como científico de la salud mental. Sus afirmaciones en relación a la Bioenergía y el Orgón (entendido como energía orgánica cósmica), su terapéutica para el tratamiento del cáncer, los artefactos captadores de energía orgónico, son sin lugar a dudas elaboraciones difíciles de asimilar.

Pero lo cierto es que resulta inusual encontrar en nuestro campo especialistas que se muevan con tanta soltura dentro de la psicología, fisiología y la física como Reich lo podía hacer. Debido a esto es difícil y aventurero evaluar este tercer período de Reich; por un lado: no existen antecedentes suficientemente claros para estimar el real impacto de su obra, al igual que con Ferenczi no hay estudios con suficientes referencias contextuales como para analizar críticamente sus posteriores afirmaciones, ni existen estudios comparativos serios, réplicas científicas, o alguna contra evidencia a sus experimentos en ninguna publicación científica; y menos aún existe una refutación sistemática a los volúmenes de su obra. No obstante, innumerables textos repiten reiterativamente su condición de insanidad mental. Su inserción social como clínico y psicoterapeuta está aún excesivamente influida por prejuicios, debido a sus características individuales y lo radical de sus teorizaciones, por lo que el más mínimo sentido común nos invita a suspender todo juicio sobre la obra tardía de Reich en espera de mayor evidencia empírica que soporte o refute la validez de sus aseveraciones. Actitud humilde, pero que al menos nos alentaría a profundizar en la obra de su segundo y tercer período.

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