Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 20 -1996
REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL

PARALELISMO PSICO-FÍSICO Y ENFOQUE PSICOSOMÁTICO

Andrea Morgado Gnecco. Psicóloga Clínica. Instituto de Desarrollo Psicológico

Si pensamos en el modo en que se ha desarrollado el conocimiento en las distintas disciplinas afines al campo de la Salud Mental (Psiquiatría, Farmacología y Psicología, entre otras), encontramos que éste se ha caracterizado por la búsqueda de distintas formas para conceptualizar lo psicopatológico, es decir, se ha orientado a la búsqueda de modelos explicativos que permitan la intervención eficaz en el plano del quehacer terapéutico. Este esfuerzo, realizado en forma paralela, ha generado en alguna medida, un espacio de conocimiento común donde las principales similitudes pueden ser observadas en el campo del fenómeno mismo donde se encuentran nuestros mayores acuerdos.

Sin embargo este desarrollo, al surgir de forma paralela y no sintética, ha dificultado la existencia de un paradigma integrador que proponga un modelo explicativo de amplia validez inclusiva, utilidad predictiva y posibilidad de contrastación en los distintos planos en que el fenómeno psicopatológico puede ser entendido (fisiológico, psicológico, social). Esta ausencia de un principio ordenador de los fenómenos psicopatológicos, que no sólo ilumine su descripción y su clasificación, sino también su etiología, ha tenido consecuencias particulares tanto para el desarrollo de la Psiquiatría como de la Psicología.

La primera de ellas es la dificultad con la que ha topado la Psiquiatría al aplicar el modelo médico tradicional al campo de la Salud Mental. El intento de buscar la existencia de trastornos específicos a nivel fisiológico o anatómico, ha terminado por reducir el fenómeno inicial a otro, de orden fenoménico distinto (biológico), perdiendo así la posibilidad de discriminar la propiamente psicopatológico de lo puramente médico. La segunda por otro lado, es la dificultad de validación de los criterios psicológicos -en su función explicativa y diagnóstica- en un campo donde la consideración de lo orgánico ha generado un amplio conocimiento.

Esta dualidad mente-cuerpo en la consideración de los factores etiológicos en los trastornos psicológicos, ha determinado al parecer que nuestra comprensión de este campo se organice en espacios discretos. Así es como existen clasificaciones dentro del orden neuropsiquiátrico de impecable descripción semiología y etiología, pero con fallas en la descripción de otro gran número de cuadros caracterizados por la ausencia de etiología fisiológica demostrada. Del mismo modo, las descripciones dentro del modelo explicativo psicológico (funcional y estructural) han pretendido dar cuenta de la etiología de algunos cuadros, pero al costo de un alejamiento de los criterios nosológicos clásicos de descripción y clasificación de signos clínicos y síntomas.

En este contexto, aparece la necesidad de buscar algún criterio ordenador que intente establecer los nexos que podrían existir entre las distintas descripciones psicológicas y el sustrato anatomofisiológico presente en los fenómenos psicopatológicos. Un intento por crear un puente entre los procesos psíquicos y los fisiológicos puede ser observado en muchos trabajos de Freud, quién inicia así la investigación del significado patologías fisiológicas y de su posible interrelación con determinadas representaciones psíquicas.

Este intento de integración, presente en los trabajos de S. Ferenczi, W. Reich, F. Alexander, y H. Dunbar entre otros, abre el campo del enfoque psicosomático como una perspectiva que intenta enfatizar la interrelación entre los aspectos somáticos, psicológicos y etológicos en la génesis y evolución de los procesos psicopatológicos.

Este enfoque se funda en la premisa de que es imposible disociar los fenómenos psicológicos de los fenómenos biológicos, lo que implica abordar las diferentes manifestaciones desde la unidad del organismo.

El objetivo que desde sus inicios ha tenido la medicina psicosomática, es demostrar la coincidencia entre los factores psicológicos y las perturbaciones somáticas, y se ha dedicado por lo tanto a la búsqueda de las conexiones entre la aparición de los síntomas y la presencia de mecanismos psicológicos, estados psíquicos y conductas. Sin embargo, desde este enfoque no ha sido posible al parecer, proveer una base estable que permita concluir algo acerca del tipo de relación entre las características psicológicas y los síntomas somáticos.

Esto no lleva a concluir que al parecer no sólo sería necesario reconocer la existencia de una relación concurrente y funcional entre estos dos factores, sino que también sería necesario orientarse a la búsqueda de un sustrato estructural en el que estas asociaciones cobraran sentido y se volvieran objetivables.

Los desarrollos teóricos de S. Ferenczi con el desarrollo del modelo Bioanalítico y los trabajos posteriores de W. Reich, apuntan en esa dirección al establecer un paralelismo entre la función somática y la psicología. W. Reich propone la existencia de este paralelismo entre determinadas funciones y características físicas y psíquicas, y la determinación de ciertas constelaciones caractereológicas (psicofísicas) susceptibles de ser observadas a través del análisis de la corporalidad.

El concepto de "paralelismo psico-físico" intenta designar una relación de correspondencia biunívoca entre dominios aparentemente distintos: lo "somático", la materialidad física del cuerpo humano, y el conjunto de producciones o representaciones que se engloban bajo el concepto de "psíquico". Un segundo concepto, el "isomorfismo funcional" distingue la coraza caractereológica (constelación psíquica) y la coraza muscular (constelación somática) como aspectos idénticamente funcionales de un mismo fenómeno.

La correspondencia entre los dominios biológico y psicológico, derivaría entonces en la noción de la existencia de una indivisible ligazón entre la manifestación en un dominio somático se correspondería en el psíquico, de este modo la observación rigurosa de uno permitiría acceder al otro.

La posibilidad de distinguir, descifrar y organizar claves y parámetros corporales específicos, equivalentes para todos los sujetos, permitiría inferir la estructura mental de cada sujeto. Del mismo modo, una cierta constelación psicológica podría permitir inferir la cualidad de los fenómenos somáticos de posible ocurrencia en ese sujeto.

En términos clínicos, la aceptación de este paralelismo y el abandono de la concepción dual del fenómeno psicopatológico, permite acceder a una lectura diagnóstica, no sólo basada en la presencia de los signos y síntomas físicos y/o psicológicos, sino a su particular interrelación y significado. En este sentido, la observación de la presencia de trastornos psicosomáticos en los pacientes nos permite acceder claramente a la lectura del plano psicológico y somático en relación. Cobran sentido, en este contexto, las manifestaciones somáticas presentes en la demanda de atención así como aquellas que surgen a lo largo del proceso terapéutico, en tanto nos informan acerca de la particular cualidad de los procesos afectivos del paciente y de su evolución.

La adscripción a un enfoque de esta naturaleza permite entonces al parecer estrechar la brecha entre nuestros espacios discretos de comprensión, augurando la posibilidad de desarrollar en el futuro clasificaciones de los fenómenos psicopatológicos que tomen en consideración la relación entre el factor biológico, el psicológico y el sustrato en el cual éstos se manifiestan, es decir el cuerpo y sus variadas manifestaciones.

Resulta entonces que dos vertientes se abren desde esta perspectiva: una que alude a lo psicopatológico y que nos refiere a entender los mecanismos subyacentes a la patología psicosomática y las imbricaciones mente-cuerpo; en tanto la otra vertiente dentro de la psicología normal nos enfrenta a entender como el paralelismo psico-físico se hace presente en el acto de la adaptación aloplástica (modificación del entorno como estrategia adaptativa) y, en especial la adaptación autoplástica (o modificación de la propia estructura como mecanismos de adaptación).

 

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