Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 20 -1996
BIOANALISIS Y PSICOTERAPIA: PRECURSORES

NOTAS SOBRE SÁNDOR FERENCZI (1873-1933)

Juan V. Gallardo Cuneo. Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta

"Hungría, tan próxima a Austria geográficamente, pero tan alejada en lo científico, solo a proporcionado un colaborador, S. Ferenczi, pero un colaborador que por sí solo vale lo que una Sociedad" Sigmund Freud. Historia del movimiento psicoanalítico, 1914.

Hablar de Sándor Ferenczi, el llamado "enfant terrible" del psicoanálisis, es intentar hacer presente uno de los espíritus más claros y lúcidos de la primera generación de psicoanalistas, y simultáneamente de uno de los más clarificadores ejemplos de cómo variables extra-psicoterapéuticas se hacen presente, interfiriendo y distorsionando el desarrollo de la psicoterapia debido a los inevitables conflictos de poder e intereses de sus actores. Por otro lado, hablar de él, es también referir a como el paso del tiempo invariablemente resitúa los verdaderos aportes teórico-clínicos más allá de las eventuales contingencias coyunturales en que se desarrolla el conocimiento de la teoría psicológica.

Claramente, este fecundo analista, -de quien se ha dicho que era el más clínico de todos los analistas de la Primera Generación- y reconocido como un terapeuta extraordinario, fue además un defensor irrestricto de los derechos de los homosexuales de su tiempo, y uno de los primeros clínicos en ligar la homosexualidad a la patogenia de la paranoia. Fundador y ex presidente de la Asociación Internacional Psicoanalítica, tuvo un rol preponderante en la formulación de Programas de entrenamientos para psicoanalistas proponiendo mayor flexibilidad y una "intervención activa" por parte de los terapeutas (y evitando el uso de la "neutralidad técnica" como un refugio de agresión pasiva tras la cual se manifestaban pulsiones de frialdad y crueldad), a la vez que contribuyó significativamente a la defensa de los psicoanalistas "no-médicos" y al debate del tratamiento de las víctimas infantiles de abuso sexual.

Destacado también por su estrecha cooperación y cercana amistad con muchos de los fundadores del psicoanálisis, especialmente con Jung y Freud. Fue con éste último con quien mantuvo mayor intimidad, siendo analizado por él en Septiembre de 1914, acompañándolo en un viaje a Worcester, Massachusetts, U.S.A. en 1909 y a innumerables vacaciones, y compartiendo con él una extensa e íntima correspondencia. No en vano se ha señalado que fue Ferenczi, con quien Freud habría mantenido una profunda amistad, considerándolo como a un hijo, deseando que él hubiera desposado a una de sus hijas y participando en diferentes eventos de la vida privada de éste.

Sin embargo, a pesar de todo los signos que traslucen claramente la participación e importancia de Ferenczi en el desarrollo del movimiento psicoanalítico tanto como en el desarrollo de los lineamientos teóricos del Psicoanálisis -docente de la primera cátedra de psicoanálisis en el mundo, una producción de más de 100 artículos, innumerables conferencias y exposiciones en Europa y Norteamérica-; y de su participación como terapeuta de Michael Balint, Melanie Klein, Ernest Jones y Clara Thompson, entre otros; ha sido también profundamente ignorado por el ámbito psicoanalítico en general y por los desarrollos teóricos tardíos.

Situación extraña esta última, más aún cuando de sus Escritos, Notas y Diario surgen nítidamente los primeros esbozos de la teoría de las relaciones objetales -desarrollada profusamente en el actual estado teórico psicoanalítico-; aparecen sus significativos aportes a la fase de desarrollo psicosexual uretral o fálico-narcisista con iluminados referentes a la problemática de las locaciones corporales, señalan los primeros signos de la integración mente-cuerpo, a través de su método del "utraquismo" en una aproximación "bioanalítica" (con el significativo impacto en el pensamiento psicosomático y bioenergético, como F. Alexander, W. Reich y A. Lowen lo desarrollarían posteriormente); anticipa la importancia que posteriormente se daría a la psicología del Yo al definir la sucesión de estadios que de una manera progresiva conducen desde la omnipotencia mágico alucinatoria hasta los pensamientos mágicos y las palabras y, finalmente, a la aceptación de la realidad, y propone pioneramente el uso de la relajación y de la llamada "técnica activa" o "análisis mutual" donde elabora los lineamientos del uso de la contratransferencia en el desarrollo de la psicoterapia, y que constituye lo que en las dos últimas décadas ha sido uno de los desarrollos teóricos más relevantes de la técnica psicoanalítica.

Por estas razones no deja de extrañar el franco desconocimiento que de su pensamiento ha resultado -a pesar de que esto sea atribuible al crítico y ácido enfoque que Ernest Jones hubiera desarrollado de su persona, (no exento de una alta dosis de transferencia negativa), al hecho de que la correspondencia Freud/Ferenczi aun se encuentre no publicada, a que muchos de sus textos hayan sido escritos en húngaro, y no se traduzcan aún, y también a las sutiles críticas soslayadas por M. Balint en el Prefacio que este hace en las Obras Completas: Psicoanálisis de Sándor Ferenczi-. (no obstante este ultimo sea uno de los pocos en reconocer la deuda de su teoría de las relaciones objetales con Ferenczi, a diferencia de M. Klein cuya "técnica del juego" en el "análisis de niños" inspirada claramente en la "técnica activa" nunca se haya reconocido)

Por esta vía, la figura de Ferenczi parece haber caído inevitablemente en lo que usualmente se ha dado en llamar "sus errores fecundos" a pesar de que con el paso del tiempo estos se hayan instaurados como propuestas legítimas y lucidas, y hayan dado origen a numerosas teorizaciones actuales que sistematizan en la línea de su pensamiento. No obstante el debido reconocimiento de su pensamiento, permanece invariablemente en un segundo plano.

En este sentido, y contraviniendo todos los aportes contemporáneos que en la actualidad dan a la contratransferencia un lugar preponderante en el trabajo psicoterapéutico de pacientes fronterizos (categoría clínica ya implícita en los textos ferenczianos, y que nuevamente rara vez se le reconoce), pareciera que la presunción de que Freud hubiera condenado la "técnica activa", fuera uno de los pilares en los cuales se ha apoyado la mencionada discriminación. No obstante cabe señalar que este prejuicio suele instaurarse desde el conocimiento comprensivo de los archivos fuentes de dicha controversia y desde la falta de una cuidadosa apreciación crítica de sus trabajos publicados.

Por esto el redescubrimiento de las innovaciones de Ferenczi a las distintas áreas en desarrollo del psicoanálisis actual, sus escritos lucidos en observaciones clínicas, su propuesta de la integración de lo biológico y lo psicológico, su atribución al rol del terapeuta como individuo y de la contratransferencia como parámetro técnico, su noción del "lenguaje de la ternura y de la pasión", solo por citar algunos aspectos de su obra, nos invitan a despertar el interés por conocer su producción intelectual y a esforzarnos por resituar a Sándor Ferenczi en la correcta posición que a él le corresponde en el concierto psicoanalítico.

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