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NOTAS SOBRE SÁNDOR FERENCZI (1873-1933)
Juan V. Gallardo Cuneo. Psicólogo Clínico y
Psicoterapeuta
"Hungría, tan próxima a Austria
geográficamente, pero tan alejada en lo científico, solo a
proporcionado un colaborador, S. Ferenczi, pero un colaborador que
por sí solo vale lo que una Sociedad" Sigmund Freud. Historia
del movimiento psicoanalítico, 1914.
Hablar de Sándor Ferenczi, el llamado
"enfant terrible" del psicoanálisis, es intentar hacer
presente uno de los espíritus más claros y lúcidos de la primera
generación de psicoanalistas, y simultáneamente de uno de los más
clarificadores ejemplos de cómo variables extra-psicoterapéuticas
se hacen presente, interfiriendo y distorsionando el desarrollo de
la psicoterapia debido a los inevitables conflictos de poder e
intereses de sus actores. Por otro lado, hablar de él, es también
referir a como el paso del tiempo invariablemente resitúa los
verdaderos aportes teórico-clínicos más allá de las eventuales
contingencias coyunturales en que se desarrolla el conocimiento de
la teoría psicológica.
Claramente, este fecundo analista, -de quien se
ha dicho que era el más clínico de todos los analistas de la
Primera Generación- y reconocido como un terapeuta extraordinario,
fue además un defensor irrestricto de los derechos de los
homosexuales de su tiempo, y uno de los primeros clínicos en ligar
la homosexualidad a la patogenia de la paranoia. Fundador y ex
presidente de la Asociación Internacional Psicoanalítica, tuvo un
rol preponderante en la formulación de Programas de entrenamientos
para psicoanalistas proponiendo mayor flexibilidad y una
"intervención activa" por parte de los terapeutas (y
evitando el uso de la "neutralidad técnica" como un
refugio de agresión pasiva tras la cual se manifestaban pulsiones
de frialdad y crueldad), a la vez que contribuyó significativamente
a la defensa de los psicoanalistas "no-médicos" y al
debate del tratamiento de las víctimas infantiles de abuso sexual.
Destacado también por su estrecha cooperación y
cercana amistad con muchos de los fundadores del psicoanálisis,
especialmente con Jung y Freud. Fue con éste último con quien
mantuvo mayor intimidad, siendo analizado por él en Septiembre de
1914, acompañándolo en un viaje a Worcester, Massachusetts, U.S.A.
en 1909 y a innumerables vacaciones, y compartiendo con él una
extensa e íntima correspondencia. No en vano se ha señalado que
fue Ferenczi, con quien Freud habría mantenido una profunda
amistad, considerándolo como a un hijo, deseando que él hubiera
desposado a una de sus hijas y participando en diferentes eventos de
la vida privada de éste.
Sin embargo, a pesar de todo los signos que
traslucen claramente la participación e importancia de Ferenczi en
el desarrollo del movimiento psicoanalítico tanto como en el
desarrollo de los lineamientos teóricos del Psicoanálisis -docente
de la primera cátedra de psicoanálisis en el mundo, una
producción de más de 100 artículos, innumerables conferencias y
exposiciones en Europa y Norteamérica-; y de su participación como
terapeuta de Michael Balint, Melanie Klein, Ernest Jones y Clara
Thompson, entre otros; ha sido también profundamente ignorado por
el ámbito psicoanalítico en general y por los desarrollos
teóricos tardíos.
Situación extraña esta última, más aún
cuando de sus Escritos, Notas y Diario surgen nítidamente los
primeros esbozos de la teoría de las relaciones objetales
-desarrollada profusamente en el actual estado teórico
psicoanalítico-; aparecen sus significativos aportes a la fase de
desarrollo psicosexual uretral o fálico-narcisista con iluminados
referentes a la problemática de las locaciones corporales, señalan
los primeros signos de la integración mente-cuerpo, a través de su
método del "utraquismo" en una aproximación
"bioanalítica" (con el significativo impacto en el
pensamiento psicosomático y bioenergético, como F. Alexander, W.
Reich y A. Lowen lo desarrollarían posteriormente); anticipa la
importancia que posteriormente se daría a la psicología del Yo al
definir la sucesión de estadios que de una manera progresiva
conducen desde la omnipotencia mágico alucinatoria hasta los
pensamientos mágicos y las palabras y, finalmente, a la aceptación
de la realidad, y propone pioneramente el uso de la relajación y de
la llamada "técnica activa" o "análisis
mutual" donde elabora los lineamientos del uso de la
contratransferencia en el desarrollo de la psicoterapia, y que
constituye lo que en las dos últimas décadas ha sido uno de los
desarrollos teóricos más relevantes de la técnica
psicoanalítica.
Por estas razones no deja de extrañar el franco
desconocimiento que de su pensamiento ha resultado -a pesar de que
esto sea atribuible al crítico y ácido enfoque que Ernest Jones
hubiera desarrollado de su persona, (no exento de una alta dosis de
transferencia negativa), al hecho de que la correspondencia
Freud/Ferenczi aun se encuentre no publicada, a que muchos de sus
textos hayan sido escritos en húngaro, y no se traduzcan aún, y
también a las sutiles críticas soslayadas por M. Balint en el
Prefacio que este hace en las Obras Completas: Psicoanálisis de
Sándor Ferenczi-. (no obstante este ultimo sea uno de los pocos en
reconocer la deuda de su teoría de las relaciones objetales con
Ferenczi, a diferencia de M. Klein cuya "técnica del
juego" en el "análisis de niños" inspirada
claramente en la "técnica activa" nunca se haya
reconocido)
Por esta vía, la figura de Ferenczi parece haber
caído inevitablemente en lo que usualmente se ha dado en llamar
"sus errores fecundos" a pesar de que con el paso del
tiempo estos se hayan instaurados como propuestas legítimas y
lucidas, y hayan dado origen a numerosas teorizaciones actuales que
sistematizan en la línea de su pensamiento. No obstante el debido
reconocimiento de su pensamiento, permanece invariablemente en un
segundo plano.
En este sentido, y contraviniendo todos los
aportes contemporáneos que en la actualidad dan a la
contratransferencia un lugar preponderante en el trabajo
psicoterapéutico de pacientes fronterizos (categoría clínica ya
implícita en los textos ferenczianos, y que nuevamente rara vez se
le reconoce), pareciera que la presunción de que Freud hubiera
condenado la "técnica activa", fuera uno de los pilares
en los cuales se ha apoyado la mencionada discriminación. No
obstante cabe señalar que este prejuicio suele instaurarse desde el
conocimiento comprensivo de los archivos fuentes de dicha
controversia y desde la falta de una cuidadosa apreciación crítica
de sus trabajos publicados.
Por esto el redescubrimiento de las innovaciones
de Ferenczi a las distintas áreas en desarrollo del psicoanálisis
actual, sus escritos lucidos en observaciones clínicas, su
propuesta de la integración de lo biológico y lo psicológico, su
atribución al rol del terapeuta como individuo y de la
contratransferencia como parámetro técnico, su noción del
"lenguaje de la ternura y de la pasión", solo por citar
algunos aspectos de su obra, nos invitan a despertar el interés por
conocer su producción intelectual y a esforzarnos por resituar a
Sándor Ferenczi en la correcta posición que a él le corresponde
en el concierto psicoanalítico.
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