Contacto - Portal Indepsi  Nº 2 -1989
EDITORIAL

Los lazos de la SALUD MENTAL

La primera reflexión que surge al constatar el estado actual de la Salud Mental en nuestro medio es aquella que guarda relación con él: ¿Cómo ha ocurrido este proceso de reconocimiento e inserción social que la Salud Mental ha alcanzado en nuestro país?, ¿quiénes son sus gestores y quiénes sus principales actores?

Al reflexionar sobre esta evolución, sobre sus pasos históricos, su desarrollo actual y los logros evidenciados a través de estos tiempos aflora una idea que intenta sintetizar uno de los factores de mayor gravitación en este proceso: el Profesionalismo. Concepto que alude a quienes, ejerciendo un quehacer especifico, reflejan en dicho quehacer una serie de condiciones o valores relacionados con la constancia, el esfuerzo, la competencia, la responsabilidad y el trabajo, los que, articulados, apuntan a un ejercicio competente, activo y transformador.

En el dominio de la Salud Mental esto adquiere -talvez con mayor relevancia que en otras áreas- un matiz peculiar, ya que debido a la variedad de profesiones que se articulan en torno a ella: psiquiatras y psicólogos, médicos en general, enfermeras, matronas, personal técnico y administrativo, todos con independencia de sus trayectorias individuales y/o propias de las respectivas colectividades, se aúnan en la conciencia de la trascendencia de la Salud Mental como un factor relevante para una mejor calidad de vida humana.

De este modo, desde los pioneros intentos por crear un espacio hospitalario, por un lado, y académico, por otro, hasta la actual situación en que nos encontramos, aparecen innumerables nombres que sintetizan los esfuerzos individuales realizados en esta dirección, y que son un respaldo v aval de desempeño serio v competente en los variados niveles, como el educativo, profiláctico y/o asistencial, en donde la Salud Mental está presente.

Larga es la tradición que ha logrado vencer estereotipos y prejuicios enquistados hondamente en nuestra población; tradición que se ha impuesto en virtud de los logros conseguidos v de una presencia testimoniada por el efecto de cada intervención cotidiana v técnica, que ha terminado por ofrecer una plataforma confiable, pues aporta una respuesta útil en el campo que operamos.

Sin embargo, lo que talvez sea nuestra mayor virtud, la genialidad de sabernos no geniales y, como consecuencia de ello, la conciencia de que el porvenir de la Salud Mental hay que construirlo con esfuerzo y perseverancia, a ratos se nos aparece también como uno de nuestros mayores impedimentos: el riesgo de un excesivo individualismo, la desconfianza por los proyectos colectivos, el temor a la dinámica de los grandes grupos humanos, el hábito de trabajo en grupos pequeños, el emprender proyectos que sólo pueden ser autosustentados, etc., en fin, numerosos aspectos que nos llevan a desechar, lo colectivo, lo macrosocial -induciéndonos a optar, por nuestra práctica cotidiana, abocados a ese microespacio, por desarrollar nuestra labor del modo más reciente posible, convirtiéndonos en mejores especialistas pero a costa de retardar la proyección social que la Salud Mental experimenta.

En esta dinámica, entonces, corremos el riesgo de atomizarnos, de aislarnos o fragmentamos e, incluso, de empezar a desconocemos -y a temernos-, esbozando así la presencia de una amenaza: que la dificultad para adaptarnos a un tiempo que nos demanda nuevas opciones, organización, cohesión, unificación e identidad, con las cuales poseer los recursos necesarios para enfrentar los aires de este nuevo tiempo, nos encuentre en este incesante perfeccionamiento individual, pero a costa del mismo objetivo común que todos anhelamos.

De este modo, con este Correo de Psicoterapia y Salud Mental nos parece estar apuntando hacia algo que se nos impone necesario: un vehículo que paulatinamente nos vaya informando sobre quiénes somos, qué hacemos y con quiénes, dónde estamos, qué pretendemos y a qué aspiramos, para, de este modo, empezar a reconocernos en este factor común que nos representa y nos sintetiza, devolviéndonos una identidad en la que cada manifestación profesionalmente cuenta su unicidad y su comunidad, fortaleciendo este campo total que es la Salud Mental.

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