Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 19 -1996
EDITORIAL

Acerca de la ética en salud mental

El crecimiento de la población de especialistas en Salud Mental de esta última década, si bien despierta una inquietud general en todos los que operamos en este medio, aún no parece acompañarse de una clara conciencia de los urgentes desafíos implicados en ellos.

Esta falta de conciencia adquiere mayor relevancia, en especial, cuando consideramos que el crecimiento sostenido del número de profesionales, no sólo está significado un aumento crítico de la población profesional, con severas implicancias en el ámbito laboral (dramáticamente reseñado en los medios de comunicación, cuando informan que la psicología y la ingeniería comercial serían, hoy por hoy, las dos profesiones con el mayor índice de cesantía), sino que ha amenazado a revelarnos un sinnúmero de aspectos concomitantes a este desarrollo, que aparecen como consideraciones críticas a la hora de hacer un balance.

Aspectos tales como los nuevos estilos de perfiles profesionales emergentes, las nuevas modalidades de interacción que al interior de nuestro gremio se empiezan a generar, la aparición de distintos perfiles cooperativos y/o competitivos, el problema de la representatividad que las distintas organizaciones poseen a la hora de cautelar, preservar y dirigir este proceso, son muestras de las variadas e intrincadas relaciones que comienzan a surgir en este dominio.

Sin duda alguna, los incipientes esfuerzos del Colegio de Psicólogos, por una lado, y de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica por otro, desde la posición de las instancias que históricamente han conducido el desarrollo de nuestra profesión, surgen como los más claros intentos por enmarcar y delimitar los conflictos que en este nuevo escenario empiezan a aparecer. Atendiendo a la urgencia de regular los espacios del ejercicio profesional de la Psicología Clínica, desde la propuesta de la Acreditación de Psicólogos Clínicos como Psicoterapeutas, ambas entidades coordinadamente han llevado adelante una proposición que pretende crear los fundamentos cauteladores de un adecuado ejercicio profesional.

No obstante, pareciera ser que la sinergia de este proceso de crecimiento hiciera insuficientes dichos esfuerzos: el porcentaje actual de participantes en relación al universo total de especialistas en Salud Mental, los recursos económicos con que ellas cuentan, la participación desinteresada de sus dirigentes, los conflictos inherentes de poder e intereses que estos procesos activan, entre otras, aparecen como algunas de las limitantes a la hora de evaluar los recursos con que contamos para enfrentar dicha situación. Esto que enaltece aún más la obra que estos colegas desarrollan no debiera -junto con el reconocimiento a dicha labor- mover a reflexionar sobre dos aspectos de este proceso: Primero, tomar conciencia de que un proyecto de esta naturaleza no puede ser llevado a cabo desde unos pocos colaboradores, y que por tanto requiere con urgencia el aporte de nuestra presencia, nuestro tiempo y parte de nuestros recursos en el enfrentamiento de los retos que el futuro nos depara. Segundo, reflexionar acerca de los aspectos éticos que este nuevo escenario conllevará: las relaciones entre ética y salud mental, las posibilidades de psicoiatrogenia y cómo evitarlas, el indagar sobre cómo y qué se hace en los distintos procesos psicoterapéuticos, los parámetros que utilizarán los distintos centros de formación de pregrado, postgrado y postítulo en relación con este tema, el interesarnos por saber cómo las entidades directoras de nuestro gremio abordarán dichas problemáticas, el consensuar los indicadores con que evaluaremos y constituiremos una mirada crítica sobre el ejercicio de nuestra profesión, y el reconocernos en nuestra propia adscripción a un código ético por encima de otro código (en el mejor de los casos solo moral y en el peor de los casos peligrosamente personal), parecieran ser intereses que debieran reflejar nuestros pioneros esfuerzos por mirarnos y constituir una prueba de nuestro verdadero estado de madurez.

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