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DIAGNÓSTICO BIOANALÍTICO (Segunda Parte)
Ps. Jaime Yasky Pérez. Psicólogo Clínico
Habiendo revisado en el artículo anterior el
sentido del diagnóstico bioanalítico, a continuación se expondrá
la forma en que se realiza la evaluación diagnóstica
En general, se destinan las primeras tres o
cuatro sesiones con el paciente al proceso diagnóstico.
Esta forma de trabajo es explicada al paciente
durante la primera entrevista, informándose que al final de este
proceso diagnóstico se discutirán los resultados con el paciente,
evaluándose en ese momento la pertinencia y características
(duración, objetivos, frecuencia, tipo de trabajo) de un proceso
psicoterapéutico.
Los pasos que se siguen para arribar al
diagnóstico son los siguientes: recopilación de datos de
identificación del paciente y contextualización de la consulta
(fuente de derivación, expectativas), exploración del motivo de
consulta, evaluación del funcionamiento por áreas vitales,
evaluación de la función de identidad, evaluación del juicio
crítico de realidad, anamnesis y diagnóstico corporal. El producto
al que aspira es un diagnóstico estructural y a un diagnóstico
sintomático del paciente. En casos necesarios, se interconsulta
para una evaluación psicométrica (Rorschach, Phillipson, T.A.T,
W.A.I.S., etc.)
A continuación pasamos a describir los pasos
recién enumerados:
1. Identificación del paciente y
contextualización de la consulta
En primera instancia se solicitan ciertos datos
básicos para identificar y poder contactar al paciente (nombre
completo, edad, dirección, teléfono, ocupación, dirección y
teléfono laboral).
Durante la primera sesión se indaga la fuente de
derivación, y paralelamente a que se indaga el motivo de consulta,
se evalúan las expectativas del paciente con respecto al terapeuta
y la psicoterapia.
También se exploran antecedentes respecto a
consultas o tratamientos psicológicos previos (duración, logros,
tipo de trabajo, soluciones intentadas, etc.), tanto con respecto al
motivo de consulta actual como con respecto a otros problemas
psicológicos.
2. Exploración del motivo de consulta
El objetivo principal de la primera sesión
(además del objetivo implícito de establecer rapport con el
paciente) es esclarecer el motivo de consulta. Según las
características del paciente, este será un proceso activo o no de
parte del terapeuta.
Se busca establecer concreta y descriptivamente
por qué problema o motivo el paciente consulta. Esto incluye
información precisa en cuanto a la situación, característica o
estados problemáticos, su descripción, su duración, qué
significa para el paciente, qué costos o consecuencias le trae,
qué ha intentado previamente, qué ha funcionado, qué no ha
funcionado, qué considera que debiera ocurrir para lograr
solucionarlo, etc.
3. Evaluación por áreas vitales (EAV) usada en
el diagnóstico bioanalítico
El diagnóstico bioanalítico se inserta dentro
de un marco clínico psicoterapéutico, orientado
psicodinámicamente. El que sea psicoterapéutico implica que se
valore en mayor medida información atingente al cambio
psicológico, como es la información de la vida del paciente. Que
sea orientado psicodinámicamente implica que la evaluación de esta
información esté centrada en la significación particular que las
condiciones de vida del paciente tienen para éste, tomando en
consideración su contexto biográfico.
La evaluación por áreas vitales proviene de la
sistematización de indagación de la vida del paciente,
característica de la entrevista clínica. Se basa en lo expuesto
por Juan Gallardo (comunicación personal, 1996), en relación a la
indagación de aspectos de la vida del paciente.
La EAV usada en el diagnóstico bioanalítico
comprende la evaluación de seis áreas vitales, a saber: social,
laboral (escolar), familiar, pareja (sexual), corporal y mental. El
orden en que aparecen mencionadas es respetado en su indagación,
puesto que refleja un orden comenzando por lo periférico hacia lo
más íntimo.
Se indaga en cada una de estas áreas buscando
establecer el estado actual de funcionamiento del paciente,
incluyendo una evaluación diacrónica que permita ponderar y
proyectar el estado actual.
Fundamentalmente, lo que se evalúa en cada área
es lo siguiente:
Social: Existencia o ausencia de relaciones de
amistad, su estabilidad en el tiempo, el grado de intimidad logrado
en éstas, el carácter erótico o perjudicial de éstas.
Pertenencia o participación en instancias o actividades grupales,
deportes, aficiones, intereses que impliquen contacto con otros.
También se evalúa la estabilidad, el compromiso
y el grado de significación para el paciente.
Laboral (escolar): Presencia o ausencia de
actividad laboral, su estabilidad en el tiempo, la concordancia
entre la actividad y los intereses y potenciales, la satisfacción
laboral, el nivel de rendimiento, su proyección en el tiempo, tipo
de relaciones laborales con colaboradores u otros.
Estos criterios también se aplican en caso de
estudios superiores y medios, evaluando el rendimiento, la capacidad
de entregarse a actividades de significación personal (o
instrumental, etc.), la relación con los pares y con las figuras de
autoridad.
Familiar: Se evalúa la presencia o ausencia de
relaciones con familiares (padres y hermanos; abuelos, tíos,
primos, etc. en segunda instancia), la estabilidad y calidad de
estas relaciones en cuanto a capacidad de intimar y su carácter de
crecimiento o colusionante. También se evalúa la relación con los
propios hijos, el tipo de paternidad o maternidad ejercida, y la
relación con el rol complementario del cónyuge o pareja.
Pareja (sexual): Presencia o ausencia de
relación de pareja. Su estabilidad en el tiempo, el grado de
intimidad logrado, el grado de satisfacción y conflictos en ésta,
su carácter trascendente o no según sea una relación de
crecimiento o deterioro mutuo, presencia de colusiones, aspectos
concordantes y complementarios. Existencia o no de vida sexual
(deseo, excitación y orgasmo), frecuencia, tipo de contacto sexual
(roles asumidos, variabilidad en la conducta de cortejo y
apareamiento, involucración afectiva), grado de satisfacción,
conducta masturbatoria.
Corporal: Nivel general de actividad física.
Ciclos de sueño y vigilia, apetito y conducta alimentaria, conducta
excretora, ciclo menstrual, nivel energético o capacidad de trabajo
basal. Hábitos de ingesta de alimentos, alcohol, drogas, etc.
existencia de condiciones de salud (hipertensión arterial,
epilepsia, etc.); enfermedades, síntomas o afecciones importantes
(asma, cefaleas, etc.); operaciones quirúrgicas o accidentes
importantes, etc. No se incluye presentación ni apariencia física.
Mental: Evaluación general del funcionamiento
del sensorio; atención, concentración, memoria, orientación,
pensamiento lógico-formal, inteligencia, conciencia. Juicio
crítico de realidad. Presencia de alucinaciones, delirios. Tipo de
discurso; esquizoide, oral, obsesivo, operatorio, histérico.
Mecanismos de defensa; escisión y derivados (idealización y
devaluación primitiva, identificación proyectiva, omnipotencia,
etc.) y represión y sus derivados (formación reactiva,
intelectualización, racionalización, proyección, etc.).
Cada área es evaluada en términos de la
existencia de logro y goce creativo. La evaluación del logro pone
el acento en la valoración del dato "duro" (ej., existe o
no pareja). El nivel de goce creativo apunta a la valoración
cualitativa, a la ponderación del significado particular para el
paciente -en cuanto a erótico o tanático- de esta información
operatoria (ej., presencia de pareja como expresión de
imposibilidad de estar a solas).
A partir de la ponderación del nivel de logro
(énfasis sincrónico) y de goce creativo (énfasis diacrónico), se
emite un juicio en términos sanidad o deterioro en cada área.
En la suma e interjuego de la valoración de cada
una de las áreas se forma la imagen global del funcionamiento del
sujeto (ej. cuatro áreas deterioradas apuntan a un cuadro grave;
muy buen logro en un área, con deterioro en otras indica procesos
compensatorios, etc.).
Además, se propone una correspondencia entre el
grado de deterioro por áreas y el diagnóstico estructural: a mayor
deterioro por áreas, mayor severidad de la patología estructural.
A grandes rasgos se plantea la siguiente
correlación: sin deterioro en las áreas, nivel normal o
sintomático; deterioro en una o dos áreas, nivel de neurosis de
carácter; deterioro en dos o tres áreas, nivel de neurosis de
carácter crónica; nivel de deterioro en cuatro o más áreas,
nivel fronterizo; y, deterioro severo en todas las áreas, nivel
psicótico.
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