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Fundamentos derivados del psicoanálisis
biológico en el modelo bioanalítico
El modelo bioanalítico es una particular visión
y comprensión del quehacer psicopatológico que se ha venido
desarrollando, desde hace quince años, en el Instituto de
Desarrollo Psicológico, Indepsi, constituyendo en la actualidad el
asiento teórico del Programa de Formación de Postítulo para la
especialización en Psicoterapia: "Internado en Psicoterapia
Bioanalítica" que imparte dicho instituto.
Se basa principalmente en aportes provenientes
del Psicoanálisis, de una vertiente de éste que se ha denominado
"Psicoanálisis Biológico", en el enfoque bioenergético
y en el denominado enfoque psicosomático.
Acogiendo los principios estructurales,
dinámicos y económicos del psicoanálisis, el psicoanálisis
biológico se preocupa de sistematizarlos en relación con los
fenómenos biológicos y de orden psicosomático, enfatizando la
aplicación de los conceptos psicoanalíticos al acontecer del
cuerpo, y la consideración de las relaciones anatómicas,
neurológicas y funcionales del organismo y el aparato mental.
Concibe los procesos mentales como manifestación de la liberación
y transformación de energía psicofísica -cuya existencia y
descripción constituyen un principio básico- que ocurre en un
sustrato material y responde a leyes análogas a las leyes
newtonianas relativas al orden físico.
Sus orígenes provienen de dos enfoques: el
bioenergético y el psicosomático. El enfoque bioenergético surge
fundamentalmente de los desarrollos clínicos y teóricos de Wilhelm
Reich y Alexander Lowen, además de conceptos básicos enunciados
por Sándor Ferenczi. El concepto de Identidad Funcional constituye
uno de los postulados teóricos claves de esta corriente. Elaborando
originalmente por Reich, alude a la identidad entre las actitudes
caractereológicas que un individuo desarrolla como operaciones
defensivas contra la angustia, y la suma total de las actitudes o
posturas musculares que un individuo desarrolla como operaciones
defensivas contra la irrupción de afectos y sensaciones
vegetativas.
La bioenergética concibe al impulso como un
desplazamiento de energía desde el centro del organismo hacia su
periferia, en busca de objetos que le permitan mantener el
equilibrio energético u homeostasis, teniendo por finalidad
inmediata la descarga de energía, y como finalidad concomitante, la
carga del organismo a través de la ingesta de alimentos, la
respiración, la excitación sexual, etc.
Lo anteriormente expuesto lleva a concebir los
procesos del organismo en tanto que abordables directamente desde la
esfera psíquica como también a través del análisis de las
representaciones psíquicas concomitantes alas patologías
somáticas manifiestas. Desde esta perspectiva, no existiría
ningún conflicto o trastorno psicopatológico que no se manifieste
en los distintos aspectos del funcionamiento del organismo.
El organismo, por tanto, se comprende como una
unidad, por lo que es posible acceder a su organización psíquica a
través de cualquiera de sus distintas manifestaciones, ya que la
energía implicada en los fenómenos psíquicos y en los somáticos
tiene una raíz común y son aspectos de un mismo fenómeno.
Desde la perspectiva Psicosomática es una
concepción amplia, con aportes clínicos y teóricos de distinta
proveniencia. Desde el ámbito psicoanalítico, autores tales como
Franz Alexander, Helene Deutsch, Sándor Ferenczi, Helen Dunbar y
otros han enfatizado este perspectiva. Sin embargo, no es sólo en
el ámbito psicológico que esta concepción ha encontrado eco,
también cabe resaltar los trabajos de orientación psicosomática
desde la medicina interna, ginecología, pediatría, reumatología,
dermatología, oncología, sexología, etc.
La correlación entre el sustrato psíquico y el
biológico permite la utilización de parámetros corporales para el
diagnóstico de las distintas estructuras caractereológicas.
El bioanálisis surge como una novedosa
perspectiva desde la que se pretende abordar la problemática del
diagnóstico psicopatológico y de la unidad básica contrastable.
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