Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 18 -1996
REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL

EL FUTURO DE LA FORMACIÓN DE PSICOTERAPEUTAS

Juan V. Gallardo Cuneo; Psicólogo Clínico INDEPSI

Director Instituto de Desarrollo Psicológico

No es una sorpresa para nadie que en relación a la formación de profesionales de la Salud Mental, el panorama social ha cambiado, por no decir revolucionado sustantivamente el escenario desde el cual se venía respondiendo a las demandas de la población en relación al diagnóstico y tratamiento de las vicisitudes de la Salud Mental.  En menos de quince años, hemos transitado de un escenario en el cual contábamos con dos universidades -situadas en la Región Metropolitana con sus respectivas Escuelas de Psicología a una cantidad superior a treinta Escuelas de Psicología dispersas a lo largo de todo el país; de un egreso anual promedio de 20/30 psicólogos por generación a la posibilidad de 400/600 colegas por promoción; del concepto de Universidad como institución dedicada al desarrollo de la profesión, investigación y fon-nación profesional, a un concepto de entidad dedicada casi exclusivamente a la formación de profesionales.  Esto es, el tránsito de un concepto de "entidad" entendida como centro productor de conocimiento a una conceptualización de entidades reguladas por el libre mercado, y por tanto sujetas a las reglas de la oferta y la demanda, y a las vicisitudes de un determinado mercado.

Sin embargo, esto que comúnmente ha servido para articular sobre esta situación una serie de juicios peyorativos o descalificatorios del escenario actual, en mi opinión, requeriría un análisis más de fondo de las cuestiones implícitas en este tránsito, así como de un análisis de los aspectos tanto sincrónicos como diacrónicos de esta situación.

En apariencia, y siendo un lugar común al que habitualmente se alude, esto reflejaría una explosión crítica de la situación de la Psicología en nuestro medio.  Pues si extrapolamos el contingente profesional de ese entonces a la fecha, debiéramos considerar que de 800 psicólogos existentes en 1980, en la actualidad -y quince años después-, estamos bordeando la cantidad de 2000, y es posible proyectar hacia el año 2010, un conglomerado, no menor a los 6000 profesionales.

No obstante un análisis más en profundidad, nos debiera permitir considerar el crecimiento de la población nacional en su totalidad, así como tomar en cuenta que en los últimos quince años, también se ha casi duplicado la población de habitantes de nuestro país, y extrapolar cual será la cantidad de habitantes que seremos en el 2010, para de esta consideración enjuiciar adecuadamente las reales condiciones que permitan entender el fenómeno del crecimiento de la población de psicólogos en el país.  Considerar las inconmensurables variaciones que en todos los ámbitos de la vida social se han realizado, los significativos cambios en los usos y costumbres de nuestra población, las relaciones de distribución de ingresos en las distintas capas sociales, la variación del ingreso per cápita de nuestros habitantes, y el rol que ello juega en la calidad de vida individual, etc.

Considerados desde esta perspectiva, un dato más relevante pareciera tomar en cuenta no el hecho aislado del número de psicólogos, sino más bien la proporción de psicólogos por habitantes de nuestro país.  Tomando en cuenta este nuevo referente, paradojalmente, la situación original deja de ser tan crítica, pues esto, nos remonta de una relación inicial de un psicólogo por más de 10.000 habitantes, en la actualidad, un indicador de uno por aproximadamente cada 7.500 habitantes, y entonces sería posible, desde este indicador, poder intentar estimar la proporción de profesionales de la Psicología para el año 2010.

Por otro lado debiéramos, también, considerar la inserción que la psicología en todos sus ámbitos de ejercicio poseía quince años atrás, y referirnos a que la Psicología Clínica copaba, en ese entonces, alrededor del 70180 por ciento del quehacer general (con una psicología laboral emergente, y una psicología educacional y social circunscritas a determinados espacios del ejercicio laboral), para aproximarnos a la comprensión de lo que ha significado la inserción del rol del psicólogo en nuestro medio nacional y al conocimiento de las distintas etapas por la que ella ha pasado: desde un desconocimiento masivo a nivel poblacional -alrededor de 1940-, a una etapa de emergencia hasta 1980, con una definitiva consolidación social que en las últimas dos décadas ha definido espacios de ejercicio profesional cada vez más crecientes y reconocidos (lo que obviamente no invalida, los innumerables espacios que aún quedan por desarrollar en este sentido, ni las dificultades implicadas en este proceso).

Visto así el problema se orienta a determinar las variables implícitas en este acelerado crecimiento, tanto de la población de psicólogos, como de la Psicología en tanto profesión.  Entonces, juicios ideológicos (en la dirección de la validación o invalidación), así como augurios agoreros en relación a la actual situación dan paso a la necesidad de un nuevo escenario de análisis en donde se hace necesario contar con estudios rigurosos y científicos que nos posibiliten transitar de las afirmaciones del lugar común a un saber metodológicamente sustentado que nos permita contar con elementos de juicio para enfrentar adecuadamente las condiciones futuras.

Como es la intención de esta reflexión dar una a la problemática antes planteada, sino por el cómo abrir una invitación a la consideración de un distinto lugar  de análisis, quisiera aportar con una distinción hecha por Charles Darwin en su Origen de las Especies, donde plantea que "las leyes que regulan a una especie no son necesariamente las mismas leves que regulan a los organismos", e intentar desde aquí. extrapolar este criterio al fenómeno del cual venimos hablando.

En este sentido, quisiera destacar que, en mi opinión, nuestro medio se apresta para la existencia de un numeroso conglomerado de especialistas que incursionarán en el espacio de la Psicología y la Psicoterapia, que se abrirán numerosos campos donde aún la psicología no se hace presente, que al interior de cada sub-especialidad aparecerán nuevos ámbitos de acción y que deberemos prepararnos para los nuevos desafíos que el desarrollo planetario traerá aparejado en los tiempos venideros, y que la fisonomía de nuestra profesión cambiará significativamente en los próximos años.

Desde esta perspectiva, quisiera homologar el concepto de especie al conglomerado de los psicólogos y, el de organismo a cada psicólogo en particular, reflexionar sobre leyes de la especie del grupo de los psicólogos y aludir a los parámetros que los regularán.  Entendiéndolo como una entidad, un cuerpo constituidos por variadas unidades sujetas a reglas y leyes comunes, organizados sobre principios generales y regulados por mecanismos superiores y trascendentes a las leyes que rigen sus acciones particulares.

Así considerado, el crecimiento de la población de psicólogos, aludiría a un cambio de "leyes" en tanto especie, y por eso es que considerar crítica esta situación en virtud de un simple aumento numérico pareciera ser un leso error.  Necesariamente habría que considerar variables de un otro orden; de un orden por así decirlo filogenético, en el que cabrían nuevas cuestiones a considerar tales como; preservación, racionalización del crecimiento, organización, sobrevivencia, áreas de operatividad, etc. que parecerían ser las cuestiones relevantes a proyectar como variables de análisis.

Por otro lado, si abandonamos esta metáfora en uso, y nos ampliamos al verdadero concepto significado de " especie" y "filogénesis humana", podremos por tanto incluir una nueva variable en esta reflexión, cuál es preguntarnos por el rol que este conglomerado de profesionales jugará en los años venideros, los nuevos ámbitos de acción donde deberá incursionar, y las propuestas que en relación al quehacer de la Salud Mental será capaz de hacer, y en este lugar la afirmación darwiniana, vuelve a aparecer como un interesante referente desde el cual construir nuestras respuestas tentativas.

Quisiera terminar este tema señalando que los logros alcanzados por la Comisión Nacional de Acreditación, y lo que refiere a la regulación de los actuales cursos sistemáticos de Post-título en nuestro medio, con todo el procedimiento de acreditación que ello implica, parecieran un testimonio concreto de esta mirada que más allá de los procesos individuales, intenta ofrecer una respuesta a problemas que transcendiendo lo concreto abordan algunas de las cuestiones macros planteadas en estas líneas.

Puede ser que el proceso iniciado, presente aciertos y desaciertos, cuestión que estará aún por verse y que formarán parte de la historia de este gremio.  No obstante, desde ya pareciera que el intento de poner el eje de la atención en la regulación y ordenamiento de este proceso de crecimiento, constituiría, a todas luces, los pioneros esfuerzos de un cambio radical en la dirección señalada, a la vez de resultar una propuesta inédita para nuestra profesión.

Los nuevos retos que en esta dirección aparecerán serán, a no dudar, la posibilidad de consolidar y materializar una respuesta concreta que, hoy por hoy, parece ser una alternativa válida de afrontar este reto con la altura de miras que la cuestión se merece.

De lo que no cabe duda, es que más allá de las variadas interrogantes y discrepancias que en este terreno surgirán, serán nuevamente leyes reguladoras ajenas al espacio de lo individual, las que intentarán dar cuenta de los procesos y mecanismos presentes en el desarrollo de esta "especie", en donde sólo nos queda por confiar que en la natural presencia de la "sobrevivencia del más apto" y de los mecanismos reguladores de "adaptación del más fuerte quede un lugar para que la excelencia académica y el bien común se presentice como una de las variables relevantes a la hora de hacer un balance definitivo de si fuimos capaces de dar las respuestas más adecuadas a nuestro proceso de desarrollo y de haber logrado que los valores más consustanciales a nuestro espacio de existencia fueran elementos rectores intrínsecos de este proceso.

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