|
El
uso de pruebas psicológicas en psicoterapia
E. Ruth Weinstein Aranda. Psicóloga
Clínica y Psicometrista
En
nuestro medio, en general se ha tendido a separar el uso de las
pruebas psicológicas del ejercicio de la psicoterapia y a
considerar, equivocadamente, el uso de los test como una actividad
de segunda clase, mirada en forma peyorativa.
No obstante, la existencia de los test psicológicos, su
aplicación en el ámbito del diagnóstico clínico, Y también su
utilización como instrumento eficaz en la Producción de material
psicológico al interior de un proceso de psicoterapia, constituyen
en la actualidad poderosas herramientas para el logro de una clínica
sólida y eficaz.
Sin
duda alguna, el uso de los test psicológicos es más frecuente en
niños, tanto en clínica como en el área educacional, siendo en
esos ámbitos y para ese grupo etario, más reconocida su validez y
sus alcances. Esto debido a que son las únicas herramientas con que cuenta
el psicólogo para detectar patologías de tipo orgánico, evaluación
de las habilidades intelectuales, ya que son un modo eficaz para
obtener material a nivel de diagnóstico y descripción de
personalidad. En niños es además más fácil su aceptación ya que el uso
del lenguaje es secundario (sobre todo en los más pequeños) al
juego y otras actividades más motrices.
Además, el material utilizado en las pruebas se acerca a lo
visto en la escuela y/o
juegos por ellos más conocidos (dibujos rompecabezas, láminas para
construir historias, etc.), y el realizar las actividades
solicitadas por el examinador, acerca al niño a la relación
conocida profesor-escolar.
En
los adultos, en cambio, esta situación es más compleja, y la
utilización del lenguaje verbal prevalece por sobre otros modos de
comunicación y de relación.
Las
personas suelen sentirse más cómodas expresándose a través del
lenguaje, en una interacción cara a cara.
La indicación de la aplicación de un test es recibida
generalmente con vivencias de ser evaluado, "examinado" al
estilo escolar, en los cuales se "aprueba", es decir se es
normal, o se "reprueba" y se es anormal, loco y/o tonto.
También las pruebas generan altos montantes de angustia
debido a otros factores, siendo uno de ellos el uso de material
desconocido (salvo los inventarios) en los cuales es difícil
falsear los datos. Finalmente,
y quizás si el factor más importante, sea el hecho de que el
paciente en la experiencia de la evaluación por test, deja que su
intimidad quede expuesta a un otro, extraño y ajeno.
Estas
reticencias de los pacientes, legítimas y presentes en mayor o
menor medida, debieran ser consideradas a la hora de la evaluación
a través de pruebas psicológicas, y debieran acompañarse
permanentemente de un proceso de devolución de la información
obtenida, lo cual no siempre sucede.
De este modo se ofrece al paciente, una inmejorable opción
de considerar la información de un test psicológico como una ayuda
al conocimiento más objetivo que le clarifique la naturaleza del
proceso perturbado por él vivido.
Por
otra parte, el uso de las pruebas psicológicas es complementario a
otras áreas del quehacer psicológico y no debiera ser entendido
como un independiente. Las
pruebas o test, ya sean los que miden factores cognitivos o de
personalidad, son un conjunto de herramientas que posee un psicólogo
y que le permitirán en un momento determinado obtener información
más precisa y profunda, a la que de otra forma no podría acceder.
Vistas
de éste modo, las pruebas se pueden utilizar en cualquier área de
la psicología. En el
área clínica son de vital utilidad allí donde sea necesario un
diagnóstico preciso y una descripción objetiva tanto de las
habilidades intelectuales, indemnidad o daño del aparato psíquico,
de sus rasgos de personalidad, de su mundo interno más profundo e
inconsciente. Los tests
psicológicos son otra mirada, tal cual es la entrevista clínica
que permiten tener una visión más completa de una persona en un
momento dado. No son
excluyentes, ni mejores o peores que otras intervenciones, sino que
es la mirada más eficaz en una situación dada.
Por
otra parte, las pruebas psicológicas, particularmente aquellas
proyectivas como el T.A.T. y el Test de Philllpson, permiten análisis
cualitativos y pueden ser utilizados al interior de las sesiones,
como un modo de ayudar a producir material, al estilo del análisis
de sueños. El contar
con otros instrumentos de evaluación y análisis del Psiquismo
humano, además de la visión del psicoterapeuta, enriquece la visión
del clínico, pudiendo contar con mayor información al comienzo de
una psicoterapia o cuando algo le merece duda.
Dada su complejidad los tests psicológicos sólo deben ser
administrados e interpretados por un psicólogo, con sólida
fon-nación en ellos.
Es
por todo lo anterior que un post-título en Psicología Clínica
debiera contar dentro de sus cursos de formación, con una revisión
y actualización de las pruebas psicológicas, ya sea si será él
quien los va a aplicar, o por el contrario si los va a derivar.
Un clínico debe saber cuándo, cuales y qué pruebas psicológicas
solicitar. Además
deberá saber qué es lo que se le está informando, tal como un médico
sabe interpretar los resultados de un examen de sangre o una
radiografía que han sido informados por otro especialista.
Volver al correo Nº
18 |