Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 18 -1996
NEUROSIS Y SALUD MENTAL

El uso de pruebas psicológicas en psicoterapia

E. Ruth Weinstein Aranda. Psicóloga Clínica y Psicometrista

En nuestro medio, en general se ha tendido a separar el uso de las pruebas psicológicas del ejercicio de la psicoterapia y a considerar, equivocadamente, el uso de los test como una actividad de segunda clase, mirada en forma peyorativa.  No obstante, la existencia de los test psicológicos, su aplicación en el ámbito del diagnóstico clínico, Y también su utilización como instrumento eficaz en la Producción de material psicológico al interior de un proceso de psicoterapia, constituyen en la actualidad poderosas herramientas para el logro de una clínica sólida y eficaz.

Sin duda alguna, el uso de los test psicológicos es más frecuente en niños, tanto en clínica como en el área educacional, siendo en esos ámbitos y para ese grupo etario, más reconocida su validez y sus alcances.  Esto debido a que son las únicas herramientas con que cuenta el psicólogo para detectar patologías de tipo orgánico, evaluación de las habilidades intelectuales, ya que son un modo eficaz para obtener material a nivel de diagnóstico y descripción de personalidad.  En niños es además más fácil su aceptación ya que el uso del lenguaje es secundario (sobre todo en los más pequeños) al juego y otras actividades más motrices.  Además, el material utilizado en las pruebas se acerca a lo visto  en la escuela y/o juegos por ellos más conocidos (dibujos rompecabezas, láminas para construir historias, etc.), y el realizar las actividades solicitadas por el examinador, acerca al niño a la relación conocida profesor-escolar.

En los adultos, en cambio, esta situación es más compleja, y la utilización del lenguaje verbal prevalece por sobre otros modos de comunicación y de relación.

Las personas suelen sentirse más cómodas expresándose a través del lenguaje, en una interacción cara a cara.  La indicación de la aplicación de un test es recibida generalmente con vivencias de ser evaluado, "examinado" al estilo escolar, en los cuales se "aprueba", es decir se es normal, o se "reprueba" y se es anormal, loco y/o tonto.  También las pruebas generan altos montantes de angustia debido a otros factores, siendo uno de ellos el uso de material desconocido (salvo los inventarios) en los cuales es difícil falsear los datos.  Finalmente, y quizás si el factor más importante, sea el hecho de que el paciente en la experiencia de la evaluación por test, deja que su intimidad quede expuesta a un otro, extraño y ajeno.

Estas reticencias de los pacientes, legítimas y presentes en mayor o menor medida, debieran ser consideradas a la hora de la evaluación a través de pruebas psicológicas, y debieran acompañarse permanentemente de un proceso de devolución de la información obtenida, lo cual no siempre sucede.  De este modo se ofrece al paciente, una inmejorable opción de considerar la información de un test psicológico como una ayuda al conocimiento más objetivo que le clarifique la naturaleza del proceso perturbado por él vivido.

Por otra parte, el uso de las pruebas psicológicas es complementario a otras áreas del quehacer psicológico y no debiera ser entendido como un independiente.  Las pruebas o test, ya sean los que miden factores cognitivos o de personalidad, son un conjunto de herramientas que posee un psicólogo y que le permitirán en un momento determinado obtener información más precisa y profunda, a la que de otra forma no podría acceder.

Vistas de éste modo, las pruebas se pueden utilizar en cualquier área de la psicología.  En el área clínica son de vital utilidad allí donde sea necesario un diagnóstico preciso y una descripción objetiva tanto de las habilidades intelectuales, indemnidad o daño del aparato psíquico, de sus rasgos de personalidad, de su mundo interno más profundo e inconsciente.  Los tests psicológicos son otra mirada, tal cual es la entrevista clínica que permiten tener una visión más completa de una persona en un momento dado.  No son excluyentes, ni mejores o peores que otras intervenciones, sino que es la mirada más eficaz en una situación dada.

Por otra parte, las pruebas psicológicas, particularmente aquellas proyectivas como el T.A.T. y el Test de Philllpson, permiten análisis cualitativos y pueden ser utilizados al interior de las sesiones, como un modo de ayudar a producir material, al estilo del análisis de sueños.  El contar con otros instrumentos de evaluación y análisis del Psiquismo humano, además de la visión del psicoterapeuta, enriquece la visión del clínico, pudiendo contar con mayor información al comienzo de una psicoterapia o cuando algo le merece duda.  Dada su complejidad los tests psicológicos sólo deben ser administrados e interpretados por un psicólogo, con sólida fon-nación en ellos.

Es por todo lo anterior que un post-título en Psicología Clínica debiera contar dentro de sus cursos de formación, con una revisión y actualización de las pruebas psicológicas, ya sea si será él quien los va a aplicar, o por el contrario si los va a derivar.  Un clínico debe saber cuándo, cuales y qué pruebas psicológicas solicitar.  Además deberá saber qué es lo que se le está informando, tal como un médico sabe interpretar los resultados de un examen de sangre o una radiografía que han sido informados por otro especialista.

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