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El
diagnóstico en el modelo bioanalítico
Ps.,
Jaime Yasky Pérez Psicólogo
Clínico
1.
INTRODUCCIÓN
De
los distintos pasos o momentos en que se puede descomponer el
accionar en clínica. tal vez sea el diagnóstico el pilar
indispensable desde el cual poder orientar la acción psicoterapéutica
propiamente tal. A pesar de que ha sido criticado -fundamentalmente por el
riesgo de "cosificar" aquello que es clasificado-, y de
que existen distintas concepciones de éste (reproducir literalmente
la queja del cliente, establecer los síntomas, establecer los
mecanismos subyacentes a la conducta, etc.). es posible afirmar que
todos los enfoques técnicos en psicoterapia contemplan un primer
momento en el encuentro con el paciente dedicado a conocer qué es
lo que lo lleva a consultar y qué está aquejándose.
2.
DIAGNÓSTICO Y PSICOTERAPIA
Dentro
del modelo Bioanalítico se enfatiza la importancia de la acción
diagnóstico como antecedente fundamental en la acción de cura
psicológica, puesto que se parte de la base que es desde el
conocimiento de la naturaleza de aquello psicopatológico que
acontece en el paciente que es posible determinar la estrategia de
intervención específica para tal condición particular.
Esto quiere decir que los requerimientos de cada caso
particular -y su diagnóstico- son los que determinan la técnica de
intervención del clínico.
Es
así como se plantea que distintos cuadros psicopatológicos dictan
requerimientos técnicos distintos, existiendo un espectro
psicopatológico que transcurre desde los trastornos sintomáticos,
neurosis de carácter, neurosis de carácter crónico, y trastornos
limítrofes hasta las psicosis funcionales.
Las características del cuadro clínico indicarán qué técnica
será la más adecuada siendo, por ejemplo, lo indicado tratar una
disyunción sexual secundaria a un mal aprendizaje en ausencia de
indicadores de otra patología mayor- con un tratamiento conductual
o cognitivo conductual, mientras que en el caso de una disyunción
sexual en un cuadro limítrofe, la eficacia de la misma técnica
disminuiría notablemente o podría tener inclusive efectos
adversos, siendo lo indicado para tal caso un tratamiento orientado
a la estructuración del aparato psíquico del paciente.
Desde esta particular visión, se propone que un posible eje
integrador de la amplia y diversa batería de herramientas técnicas
que se han desarrollado y conceptualizado desde distintos paradigmas
teóricos sea justamente el diagnóstico, en términos de que una
posible solución a la controversia en torno a la eficacia de las
distintas técnicas psicoterapeúticas pueda resolverse en el
espacio de determinar qué técnicas son mejores para qué cuadros
clínicos, en un cuerpo teórico que pueda explicar porqué es que
es mejor determinada técnica para determinado problema (explicación
con capacidad predictiva).
Resumiendo,
la perspectiva bioanalítica sostiene la existencia de distintos
niveles de patología psicológica, a saber, sintomático y
estructural (neurosis de carácter, cuadros limítrofes y psicosis
funcionales), postulando que el debate en cuanto a la efectividad de
las distintas técnicas psicoterapéuticas existentes se resuelve en
el nivel del diagnóstico, existiendo técnicas que se adecuan a los
distintos diagnósticos, donde prueban ser efectivas, por tanto,
pudiendo establecerse sus indicaciones y sus contraindicaciones.
3.
INDICADORES DENTRO DEL DIAGNÓSTICO BIOANALÍTICO
En
el diagnóstico planteado por el modelo Bioanalítico, se busca
integrar distintos elementos. Por un lado existe un plano fenomenológico,
en que se busca la descripción acuciosa del acontecer vivencial del
paciente en sus distintas áreas vitales, en una mirada etológica
del organismo humano. El
plano semiológico que busca identificar distintos signos y síntomas
como posibles indicadores de condiciones psicopatológicas ya
descritas y estudiadas. Por otro lado en un plano dinámico-estructural,
en que se significa la conducta descrita, y se determina la
estructura psíquica al modo propuesto en la Entrevista Estructural
de Otto Kemberg (grado de estructuración del yo y el superyo, los
mecanismos de defensa preponderantes, los
esenciales, nivel de desarrollo de las relaciona objetases,
etc.) además de otros indicadores dinámicos tales como el nivel de
logro y goce creativo.
A
la par con estos antecedentes, se plantea un diagnóstico basado en
la lectura del cuerpo, en que se observan y registran elementos
tanto de gestualidad y morfología superficial como elementos del
desarrollo y funcionamiento a nivel muscular, articulatorio, óseo
neurovegetativo, etc los que -en el entendido que el ser psicológico
se funda en una materialidad biológica- nos permite tener un
referente más fidedigno (observable y contrastable) del
funcionamiento del sujeto.
Este
postulado -la correspondencia biunívoca entre los sustratos psíquico
y biológico- es planteado por el modelo Bioanalítico como eje
cardinal en los intentos por develar la naturaleza de¡ objeto de
estudio en psicología.
4.
DIAGNÓSTICO CORPORAL
La
perspectiva bioanalítica sostiene una particular postura en cuanto
a la definición del objeto de estudio en psicología (clínica).
Siguiendo los esfuerzos pioneros (Kretchmer, Sheldon, Freud,
Reich) por establecer correlaciones psicosomáticas. se sostiene
cine la dificultad de definición del objeto de estudio en psicología
se debe al mantenimiento de una disociación básica mente-cuerpo,
donde los fenómenos psicológicos han sido referidos sin
consideración de la materialidad neurofisiológica que los funda.
Esta
disociación no permitiría establecer claramente el dominio en que
se da lo psicológico, postulando la necesidad de contemplar la
indisolubilidad del nivel psicológico, biológico y el etológico
como forma de conocer el organismo humano.
El concepto de paralelismo psicofísico" es de singular
importancia en c tanto de él se desprende la noción de diagnóstico
estructural, basado -dentro del Modelo Bioanalítico- en la
utilización de parámetros corporales.
El
Bioanálisis pretende establecer los fundamentos de la
correspondencia biunívoca entre dos dominios aparentemente disímiles:
lo “somático" y lo “psíquico". De esta
correspondencia se deriva la noción de la existencia de una
indivisible ligazón entre la manifestación de un dominio y su
sistemática representación en el otro, de tal modo que la
manifestación en el dominio somático se corresponde en lo psíquico. De tal forma es posible acceder a un dominio mediante la
observación rigurosa del otro, es decir, que si fuera posible
distinguir, descifrar, y organizar claves y parámetros corporales
específicos, equivalentes para todos los sujetos, se estaría en
pie para poder inferir en base a ellos la estructura mental de cada
sujeto.
5.
CONTÍNUO NORMALIDAD-ANORMALIDAD
Un
organismo puede presentar distintos grados o niveles de patología
caractereológica, según el estado de desarrollo en que la resolución
de las tareas propias de tal etapa hayan marcado al organismo por
haber implicado conflicto o montantes de angustia severos en tal
proceso.
Así
también se contempla la posibilidad de procesos óptimos o normales
de desarrollo, que implican la resolución exitosa de las tareas de
desarrollo planteadas por cada etapa, resultando en el devenir de la
siguiente etapa sin que se hayan establecido marcas o troquelaciones
orgánicas.
Es
así que las categorías diagnósticos planteadas conforman un
continuo, en, que el lugar en que un organismo puede ser ubicado
depende de las condiciones de su desarrollo, en el sentido que
existe una secuencia de desarrollo y maduración bio-psíquica
determinada filogenéticamente, cuya realización está antológicamente
determinada.
6.
MATRIZ DIAGNÓSTICA BIOANALÍTICA
La
Matriz Diagnóstica Bioanalítica es el intento de dar cuenta del
paralelismo psicosomático a través de un instrumento diagnóstico
de uso clínico que utilizando parámetros corporales como unidad básica
contrastable, permita establecer el tipo de organización caracterológica
de determinado sujeto, accediendo de esta manera a su dinámica y
funcionamiento psíquico.
La
matriz diagnóstica intenta ser un aporte que recoja elementos
estructurales, semiológicos conductuales y biológicos, de tal
forma de apuntar al objeto de estudio desde distintos ángulos,
pretendiendo así acotarlo cabalmente.
Se pretende incorporar, en un intento de síntesis, elementos
rescatados desde los distintos sistemas diagnósticos de la
psiquiatría tradicional, comprensiva y fenomenológica; elementos
de diagnóstico psicoanalítico clásico y elementos del diagnóstico
estructural de Otto Kernberg; elementos de la Bioenergética de A.
Lowen; como también elementos de la caractereología constitucional
y de la psicosomática.
Resumidamente,
la matriz bioanalítica es concebida como, una herramienta diagnóstica
de triple entrada, compuesta por tres ejes, los que se han
denominado "X", "Y" y "Z".
En el eje "X" y en el "Y" se describen
determinadas fijaciones a las etapas del desarrollo psicosexual del
organismo: una primaría que corresponde a la estructura caracterológica
general y una secundaria que corresponde al principal rasgo
adjetivarte de dicha estructura.
Las
estructuras de carácter que forman estos ejes son nueve: 1)
estructura esquizoide, 2)estructura oral, 3)estructura psicopática,
3)estructura masoquista, 4)estructura obsesiva-compulsiva,
5)estructura fálico-narcisista, 6)estructura histérica II,
7)estructura pasivo-femenina, 8) estructura histérica I, y 9)
estructura genital.
El
tercer eje, llamado eje "Z", corresponde a la organización
de signos y síntomas, la estructura y características corporales,
relacionados con cada organización caracterológica.
En este eje se distingue el nivel de patología (neurótico,
limítrofe o psicótica) y los síntomas y signos, tanto a nivel
psicológico como somático. Se
organizan distintos indicadores semiológicos, conductuales y
corporales, definidos nominal y operacionalmente, de modo tal que
faciliten la utilidad práctica y la clara contrastabilidad del
diagnóstico psicopatológico.
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