Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 17 -1995
REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL

LA SOBERBIA TERAPÉUTICA

Dr. Francisco Hunneus Cox: Médico Psiquiatra

Curioso nombre para un artículo, lo admito. Se me había pedido un artículo sobre la Terapia Gestáltica, cosa que me llama la atención, porque estoy seguro de que todos los psicólogos la conocen muy bien, la aplican a su mejor entender y toman de ella lo  sano, generativo, y creativo que tiene y todo esto sin saberlo tal vez, y en todo caso con muy pocas ganas de reconocerlo. Esto lo digo por el gran consumo de libros de gestalt que se dan en nuestro medio, y la poca presencia pública de gestalt, por ejemplo, en los programas docentes de las tantas escuelas de psicología.

Pero esto es precisamente lo que le da su fortaleza, poco a poco se ha interiorizado en el trabajo cotidiano del psicoterapeuta en forma tan transparente que no ha dado pie para que se burocratice, y menos aún para que se convierta en una ortodoxia. Los años de represión y autoritarismo nos hicieron este favor. Todo se dio vuelta por así decir.

Recordemos  que después del golpe militar de derecha, las escuelas psicológicas que surgieron y pudieron crecer, lo hicieron precisamente porque en profundidad avalaban, sino todo, al menos una buena parte de lo que estaba ocurriendo. En contraste a esto, la gestalt que siempre fue una escuela un tanto inconformista y cuestionadora, que surge precisamente ante la amenaza fascista de los años 30, tuvo que sumergirse y acallarse. La gente joven, que quería y necesitaba un lugar para formarse, perdió este derrotero y tuvo que ceñirse a la oferta del momento; una línea neopsicoanalítica importada junto a Otto Kernberg con su “novedad del año” del narcisismo patológico y otras escuelas como la cognitivo conductual, que les gusta creerse “científicas” como si con ellos ganaran en credibilidad y eficacia. Naturalmente, que la propuesta gestáltica no tuvo más remedio que sumirse al “underground” y casi desaparecer. En buena hora porque ¿quién quiere asociarse a ese pasado?, y además hay cosas mucho más “científicas”, más “sistemáticas” y en todo caso más nuevas, y acá en Chile como somos “los niños buenos del consumo” y sobre todo consumidores de novedades, el quedarse pegado en algo tan aterrizado y controvertido para el consumo como lo era la propuesta de la gestalt, era visto como retrógrado o tal vez peligroso y en todo caso antieconómico.

Sería de gran importancia, creo yo, que se abrieran las oscuras páginas de la historia psicológica de esa época y se iniciara una reflexión profunda acerca de sus repercusiones y réplicas  en todos los niveles. Hay mucho que está en juego, y yo soy de la opinión que más que nunca, nos ronda la sombra del autoritarismo, de la falta de solidaridad, de la codicia, la envidia y sobre todo, la soberbia -aun cuando estamos viviendo otro período de la historia-. Y la historia psicológica va también con la evolución de la psicología como oficio, y como fundamento a la psicoterapia -el área del quehacer humano, más difícil, más confuso y más nuevo de todos-. Así, el hombre en su continuo esfuerzo por interpretarse, por entenderse, por cubrir todo aquello que hay en el mundo y dentro de sí que lo inquieta, constituye la empresa humana, más difícil de todas.

A veces me pregunto ¿cómo es que algunos pocos aún seguimos estudiando y poniendo en práctica este enfoque? La respuesta que me doy tiene que ver con cómo ha ido madurando en algunos de nosotros la concepción de la gestalt como una herramienta para interpretar. Yo diría que la gestalt, más que una escuela psicoterapéutica es una postura filosófica. No tiene ni da respuestas como nos gustaría tener dentro del modelo científico mecanicista; sólo plantea una actitud de observación y contacto en espera de que el organismo (persona, grupo, comunidad, sociedad) encuentre su solución del momento, solución que será un pequeñísimo cambio, que siempre tomará en consideración al conjunto entero, y no una sola parte. La gestalt no es una teoría. Es una postura de una interpretación compartida de la realidad, es un continuo diálogo. Pero el diálogo requiere de dialogantes, de partes. ¿Y dónde está el diálogo  entre psicoterapeutas de distintas escuelas?, ¿dónde está la convergencia en psicoterapia?, ¿dónde se reúnen las distintas escuelas para discutir lo muchísimo que tienen en común y lo poco que las diferencia? Y por último ¿dónde está el trabajo en equipo? Esto, creo yo, es lo que revela la soberbia, que bajo el quehacer nuestro se manifiesta como aislacionismo, poco trabajo en equipo, poca apertura ante las posibilidades y limitaciones del otro.

Un Caso:

Hace años tuve la oportunidad de leer una tesis para optar al título de psicólogo, escrita por un muchacho, que en esa oportunidad me pareció interesante y creativa. Me di el trabajo de tomar contacto con él, y le invité a dar una charla a una comunidad terapéutica privada para psicóticos que llevaba unos años funcionando con bastante éxito. Los pacientes, esquizofrénicos todos estaban bien, las familias estaban contentas, el equipo todo funcionaba bien; cada parte hacía lo suyo. En mi estúpido entusiasmo por lo creativo e ingenioso, llevé a este joven psicólogo a la comunidad terapéutica. Fue mi soberbia de que se puede innovar sobre lo que ya sigue su curso lo que me indujo a ese sencillo paso. Un aporte más, tiene que ser beneficioso, pensaba yo.

Tres meses después uno de los pacientes más antiguos y más querido moría aplastado bajo las ruedas de un camión en las cercanías de Valparaíso.

Un año después la comunidad desaparecía, sin hacer mucho ruido, pero dejando atrás las esperanzas de muchos terapeutas, donde familias y pacientes vivieron muchas jornadas felices cada uno en su condición. Desde otra perspectiva el caso fue así: el joven psicólogo fascinó a este paciente, quien tenía su médico tratante. Ambos, el paciente y el psicólogo estuvieron de acuerdo en que seguirían en terapia con el psicólogo en la consulta. Consultaron a la directora de la comunidad, y bueno, ésta ¿cómo iba a negarse ante la presión de ambos, el paciente y el futuro terapeuta?, ¿quién puede decir que esto es mejor que aquello en algo como la terapia de un paciente psicótico?

El hecho es que el paciente se retiró de la comunidad y no se supo de él hasta recibir la noticia de su fallecimiento. Lo único que supinos es que la terapia con el psicólogo duró pocas semanas, y luego el paciente abandonó, no dio aviso, ni a la comunidad ni a su médico tratante, ni a la familia. Error mío, creer que hay que estar abierto de cualquier manera a los nuevos talentos. Lamento sinceramente haber sido instrumental en este caso con su trágico desenlace, y todas las consecuencias que tuvo. Indudablemente me ha hecho a mí y a todos los que vivimos que ver con este trágico caso, el ser humildes ante los hechos de las grandes enfermedades. Agradezco la oportunidad de confesar esta culpa y espero que no vuelva a ocurrir un episodio de esta naturaleza. La soberbia la podemos aminorar solamente abriendo los ojos ante la complejidad de las realidades de nuestros pacientes y sintiéndonos humildemente todos como partícipes de un gran proyecto del esclarecimiento del ser enfermo.

DR.  FRANCISCO HUNNEUS COX

Médico Psiquiatra

Dr.  Francisco Hunneus Cox, médico psiquiatra, egresado titulado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, comienza su trabajo dedicándose a la investigación básica en Neurobiologia, campo en el que permanece hasta fines del sesenta, para luego, en la Clínica Psiquiátrica dedicarse a la Psicoterapia grupal.  En esta época empieza a incursionar y estudiar la Terapia Familiar Sistémica, línea en la que intenta desarrollar una modalidad de intervención ad hoc a nuestro medio familiar. A mediado de la década del setenta funda la Editorial Cuatro Vientos, cuya aparición permite la divulgación del pensamiento gestáltico para el mundo de habla hispana en forma masiva, divulgando textos de pensamientos alternativos al paradigma tradicional.  Publica sus libros "Lenguaje Enfermedad y Pensamiento" (1991) y Cuatro Vientos: "espacio de pensamiento alternativo".

Actualmente es Director del Instituto Gestáltico de Santiago, institución nacional formadora de terapeutas gestálticos, compatibilizando sus funciones de Director de la Editorial Cuatro Vientos, psicoterapeuta gestáltico, conferencista y escritor.

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