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LA
SOBERBIA TERAPÉUTICA
Dr.
Francisco Hunneus Cox: Médico
Psiquiatra
Curioso
nombre para un artículo, lo admito. Se me había pedido un artículo
sobre la Terapia Gestáltica, cosa que me llama la atención, porque
estoy seguro de que todos los psicólogos la conocen muy bien, la
aplican a su mejor entender y toman de ella lo
sano, generativo, y creativo que tiene y todo esto sin
saberlo tal vez, y en todo caso con muy pocas ganas de reconocerlo.
Esto lo digo por el gran consumo de libros de gestalt que se dan en
nuestro medio, y la poca presencia pública de gestalt, por ejemplo,
en los programas docentes de las tantas escuelas de psicología.
Pero
esto es precisamente lo que le da su fortaleza, poco a poco se ha
interiorizado en el trabajo cotidiano del psicoterapeuta en forma
tan transparente que no ha dado pie para que se burocratice, y menos
aún para que se convierta en una ortodoxia. Los años de represión
y autoritarismo nos hicieron este favor. Todo se dio vuelta por así
decir.
Recordemos
que después del golpe militar de derecha, las escuelas
psicológicas que surgieron y pudieron crecer, lo hicieron
precisamente porque en profundidad avalaban, sino todo, al menos una
buena parte de lo que estaba ocurriendo. En contraste a esto, la
gestalt que siempre fue una escuela un tanto inconformista y
cuestionadora, que surge precisamente ante la amenaza fascista de
los años 30, tuvo que sumergirse y acallarse. La gente joven, que
quería y necesitaba un lugar para formarse, perdió este derrotero
y tuvo que ceñirse a la oferta del momento; una línea neopsicoanalítica
importada junto a Otto Kernberg con su “novedad del año” del
narcisismo patológico y otras escuelas como la cognitivo
conductual, que les gusta creerse “científicas” como si con
ellos ganaran en credibilidad y eficacia. Naturalmente, que la
propuesta gestáltica no tuvo más remedio que sumirse al
“underground” y casi desaparecer. En buena hora porque ¿quién
quiere asociarse a ese pasado?, y además hay cosas mucho más
“científicas”, más “sistemáticas” y en todo caso más
nuevas, y acá en Chile como somos “los niños buenos del
consumo” y sobre todo consumidores de novedades, el quedarse
pegado en algo tan aterrizado y controvertido para el consumo como
lo era la propuesta de la gestalt, era visto como retrógrado o tal
vez peligroso y en todo caso antieconómico.
Sería
de gran importancia, creo yo, que se abrieran las oscuras páginas
de la historia psicológica de esa época y se iniciara una reflexión
profunda acerca de sus repercusiones y réplicas
en todos los niveles. Hay mucho que está en juego, y yo soy
de la opinión que más que nunca, nos ronda la sombra del
autoritarismo, de la falta de solidaridad, de la codicia, la envidia
y sobre todo, la soberbia -aun cuando estamos viviendo otro período
de la historia-. Y la historia psicológica va también con la
evolución de la psicología como oficio, y como fundamento a la
psicoterapia -el área del quehacer humano, más difícil, más
confuso y más nuevo de todos-. Así, el hombre en su continuo
esfuerzo por interpretarse, por entenderse, por cubrir todo aquello
que hay en el mundo y dentro de sí que lo inquieta, constituye la
empresa humana, más difícil de todas.
A
veces me pregunto ¿cómo es que algunos pocos aún seguimos
estudiando y poniendo en práctica este enfoque? La respuesta que me
doy tiene que ver con cómo ha ido madurando en algunos de nosotros
la concepción de la gestalt como una herramienta para interpretar.
Yo diría que la gestalt, más que una escuela psicoterapéutica es
una postura filosófica. No tiene ni da respuestas como nos gustaría
tener dentro del modelo científico mecanicista; sólo plantea una
actitud de observación y contacto en espera de que el organismo
(persona, grupo, comunidad, sociedad) encuentre su solución del
momento, solución que será un pequeñísimo cambio, que siempre
tomará en consideración al conjunto entero, y no una sola parte.
La gestalt no es una teoría. Es una postura de una interpretación
compartida de la realidad, es un continuo diálogo. Pero el diálogo
requiere de dialogantes, de partes. ¿Y dónde está el diálogo
entre psicoterapeutas de distintas escuelas?, ¿dónde está
la convergencia en psicoterapia?, ¿dónde se reúnen las distintas
escuelas para discutir lo muchísimo que tienen en común y lo poco
que las diferencia? Y por último ¿dónde está el trabajo en
equipo? Esto, creo yo, es lo que revela la soberbia, que bajo el
quehacer nuestro se manifiesta como aislacionismo, poco trabajo en
equipo, poca apertura ante las posibilidades y limitaciones del
otro.
Un
Caso:
Hace años
tuve la oportunidad de leer una tesis para optar al título de psicólogo,
escrita por un muchacho, que en esa oportunidad me pareció
interesante y creativa. Me di el trabajo de tomar contacto con él,
y le invité a dar una charla a una comunidad terapéutica privada
para psicóticos que llevaba unos años funcionando con bastante éxito.
Los pacientes, esquizofrénicos todos estaban bien, las familias
estaban contentas, el equipo todo funcionaba bien; cada parte hacía
lo suyo. En mi estúpido entusiasmo por lo creativo e ingenioso,
llevé a este joven psicólogo a la comunidad terapéutica. Fue mi
soberbia de que se puede innovar sobre lo que ya sigue su curso lo
que me indujo a ese sencillo paso. Un aporte más, tiene que ser
beneficioso, pensaba yo.
Tres
meses después uno de los pacientes más antiguos y más querido moría
aplastado bajo las ruedas de un camión en las cercanías de Valparaíso.
Un año
después la comunidad desaparecía, sin hacer mucho ruido, pero
dejando atrás las esperanzas de muchos terapeutas, donde familias y
pacientes vivieron muchas jornadas felices cada uno en su condición.
Desde otra perspectiva el caso fue así: el joven psicólogo fascinó
a este paciente, quien tenía su médico tratante. Ambos, el
paciente y el psicólogo estuvieron de acuerdo en que seguirían en
terapia con el psicólogo en la consulta. Consultaron a la directora
de la comunidad, y bueno, ésta ¿cómo iba a negarse ante la presión
de ambos, el paciente y el futuro terapeuta?, ¿quién puede decir
que esto es mejor que aquello en algo como la terapia de un paciente
psicótico?
El
hecho es que el paciente se retiró de la comunidad y no se supo de
él hasta recibir la noticia de su fallecimiento. Lo único que
supinos es que la terapia con el psicólogo duró pocas semanas, y
luego el paciente abandonó, no dio aviso, ni a la comunidad ni a su
médico tratante, ni a la familia. Error mío, creer que hay que
estar abierto de cualquier manera a los nuevos talentos. Lamento
sinceramente haber sido instrumental en este caso con su trágico
desenlace, y todas las consecuencias que tuvo. Indudablemente me ha
hecho a mí y a todos los que vivimos que ver con este trágico
caso, el ser humildes ante los hechos de las grandes enfermedades.
Agradezco la oportunidad de confesar esta culpa y espero que no
vuelva a ocurrir un episodio de esta naturaleza. La soberbia la
podemos aminorar solamente abriendo los ojos ante la complejidad de
las realidades de nuestros pacientes y sintiéndonos humildemente
todos como partícipes de un gran proyecto del esclarecimiento del
ser enfermo.
DR.
FRANCISCO HUNNEUS COX
Médico
Psiquiatra
Dr.
Francisco Hunneus Cox, médico psiquiatra, egresado titulado
en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, comienza su
trabajo dedicándose a la investigación básica en Neurobiologia,
campo en el que permanece hasta fines del sesenta, para luego, en la
Clínica Psiquiátrica dedicarse a la Psicoterapia grupal. En esta época empieza a incursionar y estudiar la Terapia
Familiar Sistémica, línea en la que intenta desarrollar una
modalidad de intervención ad hoc a nuestro medio familiar. A
mediado de la década del setenta funda la Editorial Cuatro Vientos,
cuya aparición permite la divulgación del pensamiento gestáltico
para el mundo de habla hispana en forma masiva, divulgando textos de
pensamientos alternativos al paradigma tradicional.
Publica sus libros "Lenguaje Enfermedad y
Pensamiento" (1991) y Cuatro Vientos: "espacio de
pensamiento alternativo".
Actualmente
es Director del Instituto Gestáltico de Santiago, institución
nacional formadora de terapeutas gestálticos, compatibilizando sus
funciones de Director de la Editorial Cuatro Vientos, psicoterapeuta
gestáltico, conferencista y escritor.
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