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Instituto
Gestáltico de Santiago
El
Instituto Gestáltico de Santiago es una organización educacional
privada, en relación a la formación de terapeutas gestálticos,
sin fines de lucro, ubicada en la comuna de Ñuñoa en Carlos Montt
5611.
Comenzó
a funcionar el 22 de agosto de 1987, en un momento histórico
crucial para el desarrollo de la Psicología en nuestro medio, tanto
en lo político como en lo profesional. Como marco teórico esta
institución se adscribe a la psicología humanista y se centra en
los esfuerzos por la “instrumentalización gestáltica”,
desarrollando vínculos con todas las otras tendencias que se
conectan con el humanismo. Como instrumentalización gestáltica,
pretende aludir desde sus inicios, a la forma en que se da a conocer
la gestalt, enfatizando su dimensión técnica. El Instituto
desarrolla, entonces, una doble orientación, pues se preocupa no sólo
del trabajo teórico sino también de lo vivencial. Profundiza el
conocimiento de la psicología gestáltica en sus autores clásicos:
Perls, Stevens y otros, y se abre a los nuevos aportes que en esta
dirección han surgido. Desarrolla y profundiza en el conjunto de
“ejercicios” propios de su propuesta, que se caracterizan por
ser accesibles a todas las personas, como por ejemplo: la silla
caliente, la silla vacía, el trabajo de las polaridades, el
psicodrama y otros. Estos son ejercicios prácticos y de fácil
acceso, que cuentan con el sustrato teórico propio de la gestalt.
La
visión del Instituto, representa una visión holística, de
totalidad en donde el “ser humano” es entendido como un ser
integral. Su modo de aproximación, es el trabajo con esta totalidad
en un estilo de ir cerrando cosas, completando procesos, formando
totalidades, en lo que se llama el principio o ley del cierre. Esta
aproximación se realiza desde el momento en que los eventos
ocurren, de tal forma de tener figuras a las que se puedan ver y por
lo tanto resolver, aunque también incursiona en los eventos
pasados, pero vivenciados en el aquí y ahora.
De
este modo un grupo de profesionales interesados en la Salud Mental,
y articulados en torno a una visión común en los gestáltico bajo
la conducción del psiquiatra Francisco Hunneus, empezaron a
trabajar por desarrollar esta dimensión del quehacer psicoterapéutico
y de la aventura del encuentro con uno mismo. Con el paso del
tiempo, este objetivo fue ampliándose para dar forma a un centro de
formación de psicoterapeutas gestálticos, de divulgación de la
psicoterapia gestáltica y de estudio de los parámetros teóricos y
técnicos que les son propios.
Lo que
en el fondo constituye el eje del quehacer del Instituto, es que el
paciente sea actor y testigo de lo que le está ocurriendo; que él
pueda dar un paso fuera de la situación y mirarla sin estar
involucrado, liberando la carga de angustia y preocupación que
bloquean la posibilidad de poder resolver y tomar una decisión.
Para ello el Instituto forma a sus terapeutas, por ejemplo,
para usar la dramatización, en donde las personas
representan la situación y al mismo tiempo tengan la vivencia,
pudiendo entonces verla desde fuera resolviéndola mejor. Otro
aspecto fundamental en el desarrollo de estos terapeutas es el estar
atentos a lo que a la persona le ocurre, por esta razón se
preocupan, por ejemplo, de que los futuros terapeutas tengan durante
el primer año mucho trabajo personal y de autoconocimiento, todo
ello mediante la realización de ejercicios con el cuerpo y con el
desarrollo de la toma de conciencia mediante un ejercicio que se
llama el “continuum de la conciencia”.
Resumiendo,
el fundamento del quehacer del Instituto en el trabajo gestáltico,
se da en torno a tres pilares fundamentales: darse cuenta de lo que
ocurre, asumir lo que ocurre y percatarse que eso que ocurre, asumir
lo que ocurre y percatarse que eso que ocurre hoy, y si ocurrió en
el pasado, traerlo para resolverlo como si fuera presente. En la
actualidad, está abocado a la formación de terapeutas gestálticos
en un programa de tres años de duración más una tesis final que
se realiza en el plazo de un año. El programa implica compartir la
formación teórica con el trabajo personal, y a él acceden
mayoritariamente personas de mediana edad, pues el Instituto asume
que el ser terapeuta, más que una profesión, es una opción de
vida y que son las personas con un cierto caudal de vivencias y
experiencias acumuladas quienes toman con más claridad esta opción.
También cuentan con un ciclo de talleres abiertos a la comunidad, a
los que denominan charlas vivenciadas y a través de ellas se
pretende llegar a mostrar y enseñar a las personas que el trabajo
gestáltico no está limitado a un grupo exclusivo de personas y que
cualquiera puede aplicarlo sin entrar en lo clínico en el ámbito
de su propia vida.
Este
trabajo recibe el respaldo de la Asociación Española de Terapia
Gestáltica a la que se encuentra afiliado el Instituto, así como
también a la Asociación Gestáltica de Buenos Aires y la de Córdoba
(Argentina).
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