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Trastornos
psicosomáticos
Ps.
Jaime Yasky P.
Parte
Final
Para
finalizar esta revisión del tema “psicosomática”, se presentarán
algunos de los principales cuadros clínicos que han motivado las
elaboraciones conceptuales y técnicas revisadas en las dos
secciones anteriores.
En
relación al tema de las clasificaciones de los trastornos psicosomáticos,
es importante revisar algunos criterios (Mc Dougall) que se ha
planteado para considerar una patología como psicosomática. Según
este autor, se deben cumplir las siguientes tres condiciones:
1.Existencia
de una alteración fisiológica constatable en concomitancia con una
alteración psicológica demostrable.
2.Que
tal sintomatología constatada adquiera sentido a la luz de la
estructura de personalidad, los conflictos psíquicos medulares o la
historia vital del sujeto (más que ser un hecho meramente fisiológico).
3.Que
tales alteraciones sobrevengan bajo condiciones estresantes, tanto
determinadas intrapsíquicamente como por circunstancias vitales
reales.
A
partir de estos criterios es dado proyectar la existencia de una
gran cantidad y variedad de alteraciones que pueden ser consideradas
como psicosomáticas.
Es así
como, por ejemplo, en el Tratado de Psiquiatría de Freedman, Kaplan
y Sadock (1982), se clasifican distintos Trastornos Psicofisiológicos
según el sistema implicado (Gastrointestinales, Cardiovasculares,
del Aparato Respiratorio, Endocrinos y Cutáneos), además de los
siguientes cuadros clínicos: Obesidad, Anorexia Mental, Alergias,
Artritis reumatoide, Dolor psicógeno y Cefaleas. En total, en este
texto se describen alrededor de 40 alteraciones de orden psicosomático.
En
otro texto, El Enfermo Psicosomático
y su Medico Práctico de Luban-Plozza y Pöldinger (1986), se
propone la siguiente clasificación: Afecciones de las vías aéreas,
Afecciones cardiovasculares, Aspectos del comportamiento
alimentario, Afecciones gastrointestinales, Afecciones del sistema
endocrino, Aspectos alergológicos, Las dermatosis, Las cefaleas, El
paciente de sueño intranquilo, Afecciones ginecológicas,
Afecciones de los aparatos de sostén (óseo y articulatorio) y
locomoción (muscular), Síndromes psicovegetativos, Desarreglos
psicovegetativos, Desarreglos funcionales de la sexualidad y
Aspectos psicológicos y psicosomáticos en odontología. En este
texto también se revisan aproximadamente 40 alteraciones psicosomáticas.
Cabe
resaltar que las alteraciones descritas en ambos textos no son todas
las mismas, ni los criterios de clasificación son iguales, como
tampoco están descritas todas las alteraciones posibles de
considerar como psicosomáticas.
En
todo caso, a continuación describiremos algunos de los trastornos
psicosomáticos más ampliamente reconocidos por su validez:
Asma
Bronquial: se ha relacionado esta afección (French, Alexander y
otros) con la inhibición
del impulso a gritar o al llanto profundo en relación a llamar a la
madre o dar cuenta de su ausencia. Se relaciona con “vínculos que
asfixian”.
La
angustia de separación generada en conflictos en torno a la
dependencia oral inhibiría la producción
de conductas comunicativas (gritar, llorar) basadas en la
profundidad de la respiración, con su consiguiente merma en la
capacidad de producir y descargar emociones profundas, como también
en la carga energética general del organismo.
Artritis
reumatoide: Se relacionaría (Johnson, Shapiro, Alexander) con
tensiones crónicas en grupos musculares involucrados en la descarga
de impulsos agresivos. La carga del grupo muscular, junto a la
imposibilidad de descargar determinaría una inmovilización del
segmento articulatorio involucrado. Este trastorno se asocia además
con la tracción a nivel articulatorio generada por la realización
de descargas motoras sin relación simbólica con el impulso que
carga tal grupo muscular.
Hipertensión
Esencial: Este trastorno tan frecuente se asocia a la coexistencia
de tendencias contradictorias, en que por un lado existirían una
activación del sistema cardiovascular y grupos musculares asociados
a la producción de conductas agresivas autoafirmativas, y por otro
lado, la necesidad de controlar e inhibir dichos impulsos por temor
a perder el afecto de los otros. Lowen asocia la patología
cardiovascular con traumas (descorazonado, vuelco del corazón,
“corazón roto”) o inhibición de experiencias
de amor profundo, en que las tensiones musculares están al
servicio de evitar que el funcionamiento y ritmo del corazón estén
determinados por el estado de la realización con el objeto de amor.
Migraña:
Existe un relativo acuerdo del papel que juegan los disturbios
vasomotores en las arterias craneales en este trastorno. La falta de
riego sanguíneo asociada a tensiones a nivel del cuello y/o de otra
musculatura profunda del cráneo, estaría al servicio de inhibir la
producción de fantasías o pensamientos gatilladores o preparadores
de respuestas vegetativas de descarga de impulsos. Se evitan ciertas
ideas que harían “perder la cabeza”. Ciertas afecciones a la
vista, relativas a deformaciones de la córnea por tensión
muscular, se asocian a inhibir la expresión de estados emocionales
(rabia, pena) en los ojos, como también a inhibir el ver,
percatarse o recordar situaciones emocionalmente significativas.
Hipertiroidismo: Se ha
relacionado este trastorno con la tendencia acentuada a la maduración
precoz en ciertos organismos, como tendencia compensatoria de
experiencias traumáticas surgidas en ámbitos de indefensión o
inmadurez. La tendencia a la autosuficiencia es un movimiento
defensivo. El posible nexo entre el nivel etológico antes esbozado
y los mecanismos fisiológicos implicados en el hipertiroidismo
todavía están por explicar.
Trastornos
Dermatológicos: Se ha relacionado (Miller, Saul y Bernstein,
Kepecs) el desarrollo de trastornos como la neurodermatitis, el
eccema y la urticaria a alteraciones en la exudación que acompañan
a la inhibición del llanto (existiría un proceso normal de exudación
consustancial al llanto). También se ha relacionado ciertas
alteraciones dermatológicas con el rascarse, como forma no
consciente de descarga de erotización a nivel cutáneo.
Úlcera
Péptica: Se ha relacionado este trastorno (Alexander) a la
existencia de impulsos agresivo-orales por “devorar” en relación
a la expirementación de hambre, lo que determinaría la secreción
excesiva y/o a destiempo de jugos gástricos. Esta experiencia de
hambre se generaría por una insatisfacción crónica de necesidades
de dependencia afectivas con un objeto materno temprano. La fusión
hambre de alimentos y de afectos sería consustancial a un periodo
temprano de indiferencia en la relación madre-hijo. Posteriormente
esta hambre también se dirigiría hacia el mundo en la forma de una
tendencia “devoradora” en el trabajo.
Aunque
las anteriores descripciones contienen hipótesis validadas
experimental y clínicamente, las certezas logradas siguen siendo
menores que las interrogantes por dilucidar en el ámbito de la
psicosomática.
TRASTORNOS
PSICOSOMÁTICOS
Características
del paciente psicosomático
|
Alexitimia
|
El
Paciente Sobreadaptado
|
Estrés
|
Algunos
cuadros psicosomáticos típicos
|
Trastornos
Respiratorios
Asma
Bronquial
|
Disnea
|
Hiperventilación
|
|
Trastornos
Endocrinos
Hipertiroidismo
Hipotiroidismo
|
Síndrome
de Cushing
Diabetes
Mellitus
Hipoglucemia
|
Hipopituitarismo
Enfermedad
de Adison
|
|
Trastornos
Gastrointestinales
Úlcera
Péptica
|
Anorexia
Nerviosa
Obesidad
|
Colon
Irritable
|
|
Trastornos
Alérgicos y Cutáneos
Alopecía
Areata
Artritis
reumatoide
Migraña
|
Dolor
Psicógeno
Herpes
Psoriasis
|
Cefaleas
Lumbalgias
|
|
Trastornos
Cardiovasculares
Hipertensión
Esencial
Infarto
de Miocardio y Angina de Pecho
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Arritmias
Cardiacas
Insuficiencias
Cardíacas Congestivas
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