Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 16 -1995
REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL

EL DESARROLLO DE LA VOLUNTAD COMO BASE PARA LA CURACIÓN

Pedro Silva J; Médico Naturista

Tanto la medicina ortodoxa -basada en la aplicación de elementos que pretenden contrarrestar un proceso patológico-, como la homeopatía (del griego Homois=semejante y pathos=sufrimiento) -que pretende curar aplicando sustancias semejantes en dosis infinitesimales-, entendidas como quehaceres de la Salud encuentran su vertiente común en el esfuerzo de la Curación.  Pues es, en ese espacio, donde ambas se aúnan en el intento de dar cuenta de un proceso que deviene desequilibrado y perturbador para un organismo y en el movimiento de aportar hacia la restauración de la homeostasis biológica del mismo.

Sin embargo, estos esfuerzos sólo alcanzan su materialización en la forma más íntima de la relación paciente-tratante.  Relación tras la cual subyacen un conjunto de otras dimensiones, del orden de lo conductual, de lo psicológico, de lo espiritual, de lo social, y de tantos otros factores, y que gravitan tanto o más importantemente en el proceso de la Curación que la propuesta técnica de intervención, sea ortodoxa o alternativa que se pretende implementar.

La Voluntad es, probablemente, una de las facultades de la mente, que resulta más determinante en el resultado de cualquier programa de terapia.

Voluntad es, según el Diccionario de la Lengua Española (RAE), la potencia del alma, que mueve a hacer o no hacer una cosa.  Intención, ánimo o resolución de actuar en una determinada dirección.

La Voluntad es la más genuina expresión del libre albedrío o la libre determinación, cualidad que caracteriza al comportamiento humano, en el ambiente de libertad, para el desarrollo de su vida, del cual siempre ha disfrutado en la naturaleza.  Todo lo creado, las más notables aventuras, la conquista de la tierra, de los mares, de las más altas montañas, del espacio exterior, etc.; las más sublimes realizaciones del arte dejan de manifiesto una voluntad inclaudicable en el hombre, creado "A imagen y semejanza de Dios", en pos de alcanzar las metas propuestas que se superponen en una espiral infinita.  Día a día, nuestra raza humana avanza un paso más en la superación de sus dificultades y tras la consecución de mejores condiciones para la vida en este Planeta, y, en el futuro, fuera de él.

En un amplio contexto, la voluntad es la facultad básica de la Creación.

En el propio Génesis tenemos una elocuente demostración de sus profundos alcances: la Tierra existía, como entidad material, desde el más remoto pasado, pero "estaba desordenada, vacía y en oscuridad".  El Creador, mediante un acto característico de su voluntad hacedora, ordenó: "Sea la luz y así fue".  En sucesivos actos lo que era desordenado y caótico, alcanzó orden, armonía y perfección, incluida la modelación del Hombre, su vida y su salud.  En resumen, la voluntad es la facultad más determinante para que las cosas sean o no sean; para que exista una Mona Lisa, un Quijote de la Mancha, un verso de Neruda o un Salmo de David.  En el dominio de la salud, qué duda podría existir, la voluntad es la facultad más determinante en los resultados de cualquier programa de terapia.

Quienes practicamos la medicina nos encontramos frecuentemente con el hecho de que sólo una parte de nuestras indicaciones terapéuticas son cumplidas por nuestros enfermos y, generalmente, por un tiempo mucho menor al prescrito -pese a lo cual la mayor parte de los enfermos vuelven a sus controles médicos, con la idea de que el tratamiento no ha dado los resultados que ellos esperaban- culpando, desde luego, al terapeuta de este fracaso y no a la propia inercia en la ejecución de un plan de tratamiento que de haberse cumplido integralmente, habría conducido, indudablemente, a los mejores resultados.

Nuestra experiencia en un área de la medicina alternativa (natural), en la cual es fundamental que el enfermo asuma a plenitud la responsabilidad de su propia recuperación, practicando en forma activa un régimen de alimentación apropiado y todo un programa de vida saludable, basado en el uso de los agentes vitales de la naturaleza (agua, aire, luz, tierra, plantas medicinales, etc.,), nos lleva ha reflexionar sobre la enorme importancia que tiene la educación de la voluntad, una facultad paradojalmente casi atrofiada en el Hombre moderno, y cuya falta es, desde nuestra perspectiva, determinante de la mayor parte de los problemas de salud y, por extensión, del resto de los problemas de la sociedad contemporánea.

El origen del problema quizás esté en el hecho de que las personas se consideran "pacientes".  Es decir, ellos esperan "pasivamente" que una medicación impuesta "desde afuera", a la cual se le asigna virtud curativa en "sí misma", haga un trabajo, casi mágico de curación, sin necesidad de esfuerzo y disciplina, ni menos, de cambios en el sistema de vida, que hoy sabemos, es determinante de la salud o de la enfermedad.  A la luz de los conocimientos más recientes que vienen ha demostrar que problemas críticos de la medicina actual como son patologías de alta morbimortalidad, Ej.: enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, cáncer, diabetes mellitus, síndromes de inmunodeficiencias, etc., dependen para su prevención y tratamiento exitoso de importantes ajustes en el "estilo de vida", queda en evidencia la gran importancia que tiene un cambio radical de actitud en las personas, que deben ser educadas para asumir con responsabilidad y gran voluntad la conducción de su propia vida, de su salud, teniendo presente que cada cual es el responsable de su propia curación.

Ya Hipócrates enseña que "La naturaleza es la que cura", aludiendo a la "inteligencia" interna del organismo que apropiadamente conducida lleva a la resolución exitosa de cualquier enfermedad.

Los terapeutas nunca debemos olvidar que nuestra tarea principal es guiar al enfermo y separar los obstáculos que impiden la acción normalizadora de la naturaleza.  La antigua escuela hipocrática pone especial énfasis en este hecho al señalar que "Es bueno saber que, en última instancia, no es el médico quien cura, pues las enfermedades pueden terminar curando sin el concurso del Arte.  Si la naturaleza no es suficiente para curar por sí sola la enfermedad y se muestra suspendida e inoperante en su acción, el arte y la experiencia indican que se debe proceder imitando los medios que la naturaleza emplearía ordinariamente para curar la enfermedad".

Consideramos como de capital importancia en cualquier programa de terapia activar, antes que nada, la voluntad del enfermo y disponerlo a un trabajo perseverante.  Lesaeta señala al respecto "La Voluntad, el deseo y disposición consciente del enfermo de emprender con tenacidad un plan de tratamiento, ya es el 50% de curación, el resto es cosa de tiempo".

Como conclusión de esta reflexión, podríamos señalar o mejor dicho proponer a los profesionales de la salud, eliminar del léxico médico la palabra "paciente" que induce a la inercia y, por consiguiente, al fracaso en cualquier programa de terapia, y reemplazarla por "Sujeto Activo", dado que es la persona afectada la principal responsable de su propia curación, la cual alcanzará mediante un trabajo perseverante que depende de su VOLUNTAD, para conseguir el éxito en un tiempo determinado.

En medicina natural este hecho es de importancia crítica y siempre enseñamos que la salud se debe mantener activamente y que se puede incrementar, por el esfuerzo permanente de la persona, a quien se le recomienda mantener un programa de salud.

Las bases para el éxito de todo Programa de Tratamiento son:

1. Que se recurra al tratamiento oportunamente.

2. Que el tratamiento sea de la intensidad adecuada a cada caso.

3. Que los procedimientos terapéuticos sean convenientemente seleccionados y técnicamente bien aplicados y que se consiga el objetivo propuesto al decidir su empleo.

4. Que el tratamiento se practique con constancia, y

5. Que las reacciones del organismo y los efectos del tratamiento se interpreten racionalmente.

PEDRO SILVA J.

Médico Naturista

Titulado como Médico Cirujano en 1978 (Universidad de Chile), realiza paralelamente su preparación intensiva en el área de la medicina natural, en los grandes centros naturistas existentes en el país: Vida Natural, y Villa de Vida Natural Manuel Lezaeta Acharán, dependientes de la Asociación Cultores de Vida Natural de Chile.

Alumno de destacados pioneros de la salud natural como los profesores Rafael Lezaeta Pérez-Cotapos y Silvio Rozzi Sachetti, completa su entrenamiento en Medicina Natural en prestigiosas instituciones de América Latina y Europa, incluyendo una estancia en la Kneipp Schule en Bad Worishofen Alemania.

En el campo de la Medicina Universitaria, gana una Beca Primaria de Medicina Interna de la Universidad de Chile, Área Occidente, que realiza durante 3 años, en el Hospital San Juan de Dios.  Luego completa estudios de Post Beca Neurología del Hospital del Salvador en Santiago.  Completa su formación académica realizando el Programa de Magíster en Nutrición Humana del lnstituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad entre 1975 y 1977.

En 1981 funda el lnstituto de Salud Natural de Santiago    que dirige hasta hoy. Presidente de la Clínica Ellen White desde 1983.  Junto a distinguidos cultores de la salud natural funda en 1993 la Isapre Naturmed, institución de la cual es actualmente Presidente del Directorio.

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