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EL
DESARROLLO DE LA VOLUNTAD COMO BASE PARA LA CURACIÓN
Pedro
Silva J; Médico
Naturista
Tanto
la medicina ortodoxa -basada en la aplicación de elementos que
pretenden contrarrestar un proceso patológico-, como la homeopatía
(del griego Homois=semejante y pathos=sufrimiento) -que pretende
curar aplicando sustancias semejantes en dosis infinitesimales-,
entendidas como quehaceres de la Salud encuentran su vertiente común
en el esfuerzo de la Curación.
Pues es, en ese espacio, donde ambas se aúnan en el intento
de dar cuenta de un proceso que deviene desequilibrado y perturbador
para un organismo y en el movimiento de aportar hacia la restauración
de la homeostasis biológica del mismo.
Sin
embargo, estos esfuerzos sólo alcanzan su materialización en la
forma más íntima de la relación paciente-tratante.
Relación tras la cual subyacen un conjunto de otras
dimensiones, del orden de lo conductual, de lo psicológico, de lo
espiritual, de lo social, y de tantos otros factores, y que gravitan
tanto o más importantemente en el proceso de la Curación que la
propuesta técnica de intervención, sea ortodoxa o alternativa que
se pretende implementar.
La
Voluntad es, probablemente, una de las facultades de la mente, que
resulta más determinante en el resultado de cualquier programa de
terapia.
Voluntad
es, según el Diccionario de la Lengua Española (RAE), la potencia
del alma, que mueve a hacer o no hacer una cosa.
Intención, ánimo o resolución de actuar en una determinada
dirección.
La
Voluntad es la más genuina expresión del libre albedrío o la
libre determinación, cualidad que caracteriza al comportamiento
humano, en el ambiente de libertad, para el desarrollo de su vida,
del cual siempre ha disfrutado en la naturaleza.
Todo lo creado, las más notables aventuras, la conquista de
la tierra, de los mares, de las más altas montañas, del espacio
exterior, etc.; las más sublimes realizaciones del arte dejan de
manifiesto una voluntad inclaudicable en el hombre, creado "A
imagen y semejanza de Dios", en pos de alcanzar las metas
propuestas que se superponen en una espiral infinita.
Día a día, nuestra raza humana avanza un paso más en la
superación de sus dificultades y tras la consecución de mejores
condiciones para la vida en este Planeta, y, en el futuro, fuera de
él.
En
un amplio contexto, la voluntad es la facultad básica de la Creación.
En
el propio Génesis tenemos una elocuente demostración de sus
profundos alcances: la Tierra existía, como entidad material, desde
el más remoto pasado, pero "estaba desordenada, vacía y en
oscuridad". El Creador, mediante un acto característico de su voluntad
hacedora, ordenó: "Sea la luz y así fue". En sucesivos actos lo que era desordenado y caótico, alcanzó
orden, armonía y perfección, incluida la modelación del Hombre,
su vida y su salud. En
resumen, la voluntad es la facultad más determinante para que las
cosas sean o no sean; para que exista una Mona Lisa, un Quijote de
la Mancha, un verso de Neruda o un Salmo de David.
En el dominio de la salud, qué duda podría existir, la
voluntad es la facultad más determinante en los resultados de
cualquier programa de terapia.
Quienes
practicamos la medicina nos encontramos frecuentemente con el hecho
de que sólo una parte de nuestras indicaciones terapéuticas son
cumplidas por nuestros enfermos y, generalmente, por un tiempo mucho
menor al prescrito -pese a lo cual la mayor parte de los enfermos
vuelven a sus controles médicos, con la idea de que el tratamiento
no ha dado los resultados que ellos esperaban- culpando, desde
luego, al terapeuta de este fracaso y no a la propia inercia en la
ejecución de un plan de tratamiento que de haberse cumplido
integralmente, habría conducido, indudablemente, a los mejores
resultados.
Nuestra
experiencia en un área de la medicina alternativa (natural), en la
cual es fundamental que el enfermo asuma a plenitud la
responsabilidad de su propia recuperación, practicando en forma
activa un régimen de alimentación apropiado y todo un programa de
vida saludable, basado en el uso de los agentes vitales de la
naturaleza (agua, aire, luz, tierra, plantas medicinales, etc.,),
nos lleva ha reflexionar sobre la enorme importancia que tiene la
educación de la voluntad, una facultad paradojalmente casi
atrofiada en el Hombre moderno, y cuya falta es, desde nuestra
perspectiva, determinante de la mayor parte de los problemas de
salud y, por extensión, del resto de los problemas de la sociedad
contemporánea.
El
origen del problema quizás esté en el hecho de que las personas se
consideran "pacientes".
Es decir, ellos esperan "pasivamente" que una
medicación impuesta "desde afuera", a la cual se le
asigna virtud curativa en "sí misma", haga un trabajo,
casi mágico de curación, sin necesidad de esfuerzo y disciplina,
ni menos, de cambios en el sistema de vida, que hoy sabemos, es
determinante de la salud o de la enfermedad.
A la luz de los conocimientos más recientes que vienen ha
demostrar que problemas críticos de la medicina actual como son
patologías de alta morbimortalidad, Ej.: enfermedades
cardiovasculares, hipertensión arterial, cáncer, diabetes
mellitus, síndromes de inmunodeficiencias, etc., dependen para su
prevención y tratamiento exitoso de importantes ajustes en el
"estilo de vida", queda en evidencia la gran importancia
que tiene un cambio radical de actitud en las personas, que deben
ser educadas para asumir con responsabilidad y gran voluntad la
conducción de su propia vida, de su salud, teniendo presente que
cada cual es el responsable de su propia curación.
Ya
Hipócrates enseña que "La naturaleza es la que cura",
aludiendo a la "inteligencia" interna del organismo que
apropiadamente conducida lleva a la resolución exitosa de cualquier
enfermedad.
Los
terapeutas nunca debemos olvidar que nuestra tarea principal es
guiar al enfermo y separar los obstáculos que impiden la acción
normalizadora de la naturaleza.
La antigua escuela hipocrática pone especial énfasis en
este hecho al señalar que "Es bueno saber que, en última
instancia, no es el médico quien cura, pues las enfermedades pueden
terminar curando sin el concurso del Arte.
Si la naturaleza no es suficiente para curar por sí sola la
enfermedad y se muestra suspendida e inoperante en su acción, el
arte y la experiencia indican que se debe proceder imitando los
medios que la naturaleza emplearía ordinariamente para curar la
enfermedad".
Consideramos
como de capital importancia en cualquier programa de terapia
activar, antes que nada, la voluntad del enfermo y disponerlo a un
trabajo perseverante. Lesaeta
señala al respecto "La Voluntad, el deseo y disposición
consciente del enfermo de emprender con tenacidad un plan de
tratamiento, ya es el 50% de curación, el resto es cosa de
tiempo".
Como
conclusión de esta reflexión, podríamos señalar o mejor dicho
proponer a los profesionales de la salud, eliminar del léxico médico
la palabra "paciente" que induce a la inercia y, por
consiguiente, al fracaso en cualquier programa de terapia, y
reemplazarla por "Sujeto Activo", dado que es la persona
afectada la principal responsable de su propia curación, la cual
alcanzará mediante un trabajo perseverante que depende de su
VOLUNTAD, para conseguir el éxito en un tiempo determinado.
En
medicina natural este hecho es de importancia crítica y siempre
enseñamos que la salud se debe mantener activamente y que se puede
incrementar, por el esfuerzo permanente de la persona, a quien se le
recomienda mantener un programa de salud.
Las
bases para el éxito de todo Programa de Tratamiento son:
1.
Que se recurra al tratamiento oportunamente.
2.
Que el tratamiento sea de la intensidad adecuada a cada caso.
3.
Que los procedimientos terapéuticos sean convenientemente
seleccionados y técnicamente bien aplicados y que se consiga el
objetivo propuesto al decidir su empleo.
4.
Que el tratamiento se practique con constancia, y
5.
Que las reacciones del organismo y los efectos del tratamiento se
interpreten racionalmente.
PEDRO
SILVA J.
Médico
Naturista
Titulado
como Médico Cirujano en 1978 (Universidad de Chile), realiza
paralelamente su preparación intensiva en el área de la medicina
natural, en los grandes centros naturistas existentes en el país:
Vida Natural, y Villa de Vida Natural Manuel
Lezaeta Acharán, dependientes de la Asociación Cultores de
Vida Natural de Chile.
Alumno
de destacados pioneros de la salud natural como los profesores
Rafael Lezaeta Pérez-Cotapos y Silvio Rozzi Sachetti, completa su
entrenamiento en Medicina Natural en prestigiosas instituciones de
América Latina y Europa, incluyendo una estancia en la Kneipp
Schule en Bad Worishofen Alemania.
En
el campo de la Medicina Universitaria, gana una Beca Primaria de
Medicina Interna de la Universidad de Chile, Área Occidente, que
realiza durante 3 años, en el Hospital San Juan de Dios.
Luego completa estudios de Post Beca Neurología del Hospital
del Salvador en Santiago. Completa
su formación académica realizando el Programa de Magíster en
Nutrición Humana del lnstituto de Nutrición y Tecnología de
Alimentos de la Universidad entre 1975 y 1977.
En
1981 funda el lnstituto de Salud Natural de Santiago que dirige hasta hoy. Presidente de la Clínica
Ellen White desde 1983. Junto
a distinguidos cultores de la salud natural funda en 1993 la Isapre
Naturmed, institución de la cual es actualmente Presidente del
Directorio.
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