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TRASTORNOS
PSICOSOMÁTICOS
Ps.,
Jaime Yasky P.; Psa.,
(Eg.) Margarita Rojo C.
(Segunda
Parte)
En
la Primera Parte de estos Trastornos Psicosomáticos, aludimos a los
antecedentes históricos de esta categoría, su origen y desarrollo
a través de los tiempos, para desde ello acercarnos a la definición
contemporánea de] concepto en base a la evolución del término que
el D.S.M. ha realizado en las últimas décadas.
En
las siguientes líneas, nos interesa reseñar una caracterización
del paciente psicosomático, además de revisar los tres principales
ejes conceptuales -la alexitimia, el paciente sobreadaptado y el
estrés desde los cuales se han abordado tales manifestaciones clínicas.
EL
PACIENTE PSICOSOMÁTICO
Es
importante abordar dentro de esta revisión lo que se denomina
"el paciente psicosomático".
Esta denominación intenta abarcar el conocimiento recopilado
en la práctica clínica con pacientes que presentan afecciones
fisiológicas en los que se han individualizado patrones Caracterológicos
o estructuras de personalidad relacionados con tales
"somatizaciones" o manifestaciones psicosomáticas.
Al
profundizar la comprensión de dichos pacientes, paulatinamente se
ha hecho manifiesta la correlación entre determinados patrones de
funcionamiento psíquico y las afecciones de orden fisiológico que
presentan. En este
sentido, Silvia Neborak (1989) afirma que tales pacientes
"...no registran alertas orgánicos..." y que "...se
descubre que pasaron por somatizaciones graves y que, clínicamente,
por su estructura de personalidad, fueron masivamente negadas, que
son sobrevivientes de episodios somáticos, que suelen ser
diagnosticados posteriormente en algún chequeo de rutina, es decir
son sobrevivientes sin saberlo" (p. 25).
Las
explicaciones -desde el contexto clínico
que dan cuenta del proceso de generación de dichos
trastornos varían según el marco teórico de referencia, pero
parece existir consenso en torno a tres ejes conceptuales: el
concepto de "alexitimia" (Pierloot y Vinck, 1976), como
patrón caracterológico predisponente; la caracterización más
abarcativa del paciente "sobreadaptado" (Neborak, 1989); y
el concepto de "estrés", que alude a factores internos o
externos desencadenantes.
1.
Alexitimia
Etimológicamente,
"alexitimia" significa falta o ausencia de lectura de las
emociones. Este
concepto fue descrito por primera vez por Marty y de M'Uzan en 1963
y alude a un funcionar caracterizado por pensamiento operatorio,
ausencia de mundo fantasioso, dificultad para la expresión
apropiada de emociones, falta de capacidad para encontrar las
palabras apropiadas para describir sentimientos, y percepciones
estereotipadas de las otras (Pierloot y Vinck, 1977). El "pensamiento operatorio" se refiere a un tipo de
pensamiento en que el contenido está dominado por los detalles de
los eventos del mundo externo, despropósitos de significación
personal (Nemiah, 1977).
Este
patrón de funcionamiento psicológico se relaciona con una alteración
de la normal concordancia entre procesos de tres niveles
distinguibles: pensamiento/representación, percepción/expresión
emocional y respuesta fisiológica.
Tal alteración consistiría en una desconexión o anulación
de la percepción v expresión de las emociones, y de la
consiguiente representación simbólica.
La percepción de la respuesta emocional está suprimida, no
existe una representación simbólica que dé cuenta de las
implicancias emocionales de determinados eventos, la respuesta
fisiológica correlativa a la respuesta emocional persiste pero
despojada de su componente emocional, por lo que la percepción de
las señales de alerta o dolor ante hechos fisiopatológicos se
encuentra disminuida o anulada.
Como
consecuencia queda el hecho fisiológico -desprovisto de sus
componentes emotivo y símbólico- como única señal sorda de la
"afección" del organismo ante, determinadas
circunstancias.
Gaddini
(1977), refiriéndose a este síndrome, relaciona la ausencia de
simbolización característica de la alexitimia con la incapacidad
para utilizar al mundo externo como receptáculo del propio mundo
interno, y, a la vez, la incapacidad de relacionarse creativamente
con el mundo externo, transformándolo a través de las propias
atribuciones.
2.
El Paciente Sobreadaptado
El
paciente "sobreadaptado" es una caracterización de una
constelación de rasgos de personalidad que se ha distinguido en
pacientes que presentan patología psicosomática.
Neborak (1989) y Liberman (citado por ésta) describen a
estas personas en las que "... por circunstancias atinentes a
su desarrollo ... las exigencias prematuras más una huida precoz
hacia el mundo por medio de una forma especial de disociación
cuerpo-mente, impiden un desarrollo gradual de los mecanismos de
defensa". (p. 24).
Neborak,
plantea que estamos ante personas que en un desarrollo marcado por
la precocidad, se han saltado etapas, en una huida hacia la adultez
(obviamente pseudoadultez). En
este salto habrían quedado "huecos de simbolización" que
representan el costo de tal "desarrollo apurado".
Esta concepción explica el grado de adaptación aparente de
tales pacientes, que, desde el punto de vista formal, parecen
adecuarse muy bien a la realidad exterior (Liberman, con un dejo de
ironía, afirma que "padecen de cordura").
La adaptación precoz pero sólo formal a las exigencias de
la realidad ubica a estas personas, ante los ojos de los demás,
como paradigmas de capacidad y eficiencia.
Son personas, que se han sobredesarrollado en aspectos
relativos a la adaptación a la realidad externa a costa de su
propia realidad interna: sobresalen y son talentosos al operar con
las reglas de la materialidad de los objetos, pero fracasan al ser
confrontados con situaciones en que la adaptación implique percibir
y responder a las reglas de relación con objetos humanos, con sus
matices, cualidades y necesidades emocionales.
Esta
sobreadaptación también se manifiesta en un Funcionamiento
corporal (ciclos sueño-vigilia, apetito-saciedad, activación-reposo,
menstrual, etc.) en el que sobresale una regularidad que inclusive
puede llegar a la rigidez (personas que no se enferman, no se
cansan, tienen ciclos menstruales de duración exacta, etc.). Tal
regularidad sustentaría la sobresaliente capacidad y eficiencia
laboral.
Se
ha planteado que esta sobreadaptación externa a costa de la
realidad interna se basa en un desarrollo predominante de los órganos
perceptivos distases, principalmente visual y auditivo, por sobre
los propiocepción males, particularmente las es cenestésicas.
Neborak
sostiene que detrás de este funcionamiento formalmente adecuado se
encuentra el verdadero self del paciente, con simbolizaciones
incompletas, que no lo capacitan para una plástica relación ni con
la realidad psíquica ni con la externa.
Esta autora afirma que al perderse la fachada sobreadaptada,
aparece una persona desorganizada y en pánico carente de la
capacidad de reconocer y nominar sus emociones.
3.
Estrés
Tanto
Alexander como W.B. Cannon (en Freedman, Kaplan y Sadock, 1982), señalan
que la alerta y la atención prolongada pueden producir trastornos
fisiológicos y patología de órganos viscerales:
"Parece
que hay cuatro tipos de reacción al estrés: la normal, en la que
la alerta es seguida de una acción defensiva; la neurótico, en la
que la alerta y la angustia son tan grandes que la defensa se
transforma en -ineficaz la psicótica, en la que la alarma puede ser
mal percibido e incluso ignorada, y la psicofisiológica, en la que
fracasa la defensa psíquica y la alerta sobrecarga los sistemas somáticos,
provocando cambios hísticos." (p. 1795).
Pacheco
y Castro (1989) -desde la perspectiva de la hipnosis naturalística-
revisaron interesantes investigaciones que relacionan a los ritmos
ultradianos con la patología psicosomática:
Los
Ritmos Ultradianos fueron esbozados por Kleitman en los años 50 a
través de su hipótesis de los Ciclos de Actividad-Descanso que dan
cuenta de cambios en los niveles de actividad psicofisiológica.
Estos ciclos consisten en oscilaciones periódicas -con una
periodicidad de entre 90 y 120 minutos a lo largo del día- de
procesos psicofisiológicos en los que estarían implicados el
Sistema Parasimpático y el Hemisferio Cerebral Derecho.
Se
adscribe a los ritmos ultradianos una función reguladora del
organismo, modulando el funcionamiento de los Sistemas Endocrino y
Autonómico. Se postula
que cuando un sujeto es sobreexigido en tareas de rendimiento
prolongado -estrés- se desincronizan o interrumpen sus ritmos
ultradianos, lo que conformaría una precondición para el
desarrollo de un cuadro psicosomático.
Es así como sujetos que rechazan o no respetan sus ritmos
ultradianos, por ignorancia de sus propias necesidades de descanso,
determinan de esta manera el desarrollo de los procesos fisiológicos
subyacentes a la patología psicosomática.
Estos
tres ejes conceptuales: la alexitimia, el paciente sobreadaptado y
el estrés, sirven en la actualidad para crear el marco comprensivo
desde el cual se organizan un conjunto de categorías clínicas
psicopatológicas, sintomáticas o sincrónicas, que constituyen los
diagnósticos que usualmente utilizamos en el ámbito de lo terapéutico:
asma bronquial, alopecia areata, diabetes, psoriasis, por citar
algunos. Estas categorías
serán el tema de nuestra tercera y última parte de los Trastornos
Psicosomáticos.
(Continúa
en la siguiente edición)
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