Contacto ·  Portal Indepsi  Nº 15 -1994
REFLEXIONES SOBRE SALUD MENTAL

LA HIPNOSIS COMO HERRAMIENTA CLÍNICA

Raúl Miserda Peruzovic: Médico Psiquiatra

Las concepciones erróneas, los prejuicios existentes y el desconocimiento del desarrollo actual de la hipnosis por parte de los profesionales de la salud, ha impedido que la hipnosis se use y beneficie a un mayor número de pacientes en las diferentes especialidades médicas.  Puesto que estimamos que la hipnosis se está subutilizando en nuestro país, quisiéramos aportar algunos antecedentes que contribuyan a su mayor difusión.

Si consideramos algunos aspectos históricos, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la hipnosis es tan antigua como el hombre, ya que el trance hipnótico es un fenómeno natural que nos acontece todos los días, aunque no lo sepamos o no nos percatemos, esta situación es comparable al hecho de que aunque la circulación de la sangre en el cuerpo es un fenómeno descubierto y comprobado sólo en los últimos siglos, ella indudablemente ha estado circulando en el cuerpo del hombre desde siempre.

Desde los orígenes del hombre, la hipnosis ha estado presente en las variadas manifestaciones culturales de éste, por esta razón es que podemos apreciar manifestaciones muy antiguas de fenómenos de trance en ciertos ritos ceremoniales religiosos y guerreros de diversas culturas.  En estos eventos los participantes experimentan la abolición de la percepción de estímulos normalmente dolorosos y los fenómenos de la alucinación y disociación hipnótico, están presentes bajo la forma de la presencia e interacción con los buenos y malos espíritus.

Sin embargo, no obstante su antigüedad, el interés en Occidente por este fenómeno sólo surge, alrededor de 200 años atrás, con el trabajo del médico austriaco Anton Mesmer y su "magnetismo", época en la cual se supuso que la imaginación de los pacientes era la responsable de los fenómenos encontrados por ese médico.  Este pionero interés decrece rápidamente, en el descrédito y desinterés de dicha época que no vio en este peculiar estado de conciencia el reto implícito a la comprensión de la psicología humana. ni la potencialidad operativo que ella escondía.  La hipnosis cayó en el olvido y sólo posteriormente el médico inglés James Braid la rescata para la comunidad médica en 1840, cuando la relaciona con el sueño y la denomina "hipnosis".

Más tarde, Jean Martin Charcot, el neurólogo más famoso de su época. comenzaría a estudiar la hipnosis en el hospital Salpetricie de París con una pequeña cantidad de pacientes. todas con diagnóstico de histeria.  Charcot concluiría que el trance hipnótico era una experiencia similar a la de la histeria, dándole una connotación negativa al trance. a pesar de que luego, Hippolyte Bernheim postularía. quizás si por primera vez, una explicación psicológica del trance, entendiéndolo como un estado de sugestionabilidad acrecentada que resultado de las sugestiones dadas por el hipnotista, en tanto que Pierre Janet propondría una teoría del trance hipnótico según la cual el mecanismo básico sería que la mente "subconsciente" del paciente efectúa funciones cognitivas sin un percatarse consciente.

Ya con el advenimiento del Psicoanálisis, la hipnosis como herramienta clínica cae en un franco descrédito, en tanto Sigmund Freud desestima su uso como herramienta terapéutica.  Esta razón determina que muchos especialistas abandonen su aplicabilidad clínica, así como su investigación científica en tanto fenómeno de la conciencia.  La hipnosis se transforma en espectáculo circense y social, y sólo después de la Segunda Guerra Mundial, volvería a ser reconocida alcanzando un estatus de respetabilidad como herramienta clínica, cuando en la década de los años 50 las Sociedades Médicas Británica y Norteamericana la reconocieron formalmente como una modalidad de tratamiento válida.

Aunque no se sepa con certeza en qué consiste la hipnosis y se hayan desarrollado diversas teorías explicativas sobre su naturaleza y sus mecanismos, en el ámbito clínico y experimental, la hipnosis es reconocida como un estado marcadamente distinto al estado de conciencia normal, a través de un proceso que no implica la ingestión de sustancias psicoactivas ni otros procedimientos físicos.  En dicho estado especial de conciencia, el sujeto está más dispuesto a responder a las sugestiones terapéuticas, y abierto a sus recuerdos y aprendizajes psicológicos y fisiológicos.

Actualmente pueden distinguirse tres tipos de enfoques hacia la hipnosis y sus fenómenos, a partir de las diferentes condiciones en que es posible inducir el trance hipnótico: el autoritario, en donde se supone que los fenómenos de trance son "causados" por el hipnotista; el enfoque experimental o hipnosis "estandarizada", que acuñó el concepto de "susceptibilidad hipnótico" y que utiliza sugerencias permisivas directas en la comunicación con el sujeto-, y el enfoque ericksoniano, surgido de la práctica clínica, que utiliza sugestiones indirectas y se basa en el principio de utilización.

Pero independientemente de las diferencias, que sí las hay entre esos tres enfoques, hoy por hoy, es innegable que la hipnosis ha alcanzado un estado científico y clínico, corroborado en la potencia del efecto curativo de la hipnoterapia en diversos trastornos psicológicos y físicos cuando es utilizada por profesionales entrenados, y especialmente cuando el tratamiento es planificado según las características singulares de los pacientes.

De este modo la hipnosis, se ha abierto un lugar en la clínica psicológica, ampliando cada vez más sus campos de aplicación, dando origen a la hipnoterapia como estrategia terapéutica específica, con una particular metodología y técnica, demostrando su utilidad en diversas áreas de la medicina y la psicoterapia, tales como: en el manejo y control del dolor, en tanto herramienta auxiliar en las clínicas del dolor, especialmente en el abordaje de dolores crónicos que no responden a los analgésicos, y como reemplazo de la anestesia en los trabajos dentales, en la anestesiología y preparación para la cirugía, constituyéndose en un buen reemplazo en aquellos casos en que el paciente no puede recibir anestesia en intervenciones quirúrgicas menores y también mayores, así como en intervenciones en emergencias médicas y quemaduras, donde ha demostrado. por ejemplo, que la anestesia hipnótico reduce las inflamaciones en las quemaduras.

De esta utilización. centrada en las propiedades anestésicas inducidas durante el trance hipnótico, la hipnosis se ha permitido incursionar en otros campos de la salud en general, y de la salud mental en particular, lo que ha redundado en un ampliar el espectro de posibilidades terapéuticas de la misma.  De este modo se la empezó a utilizar en la preparación para el parto: demostrando ser más efectiva en la preparación y control del dolor en el parto que los métodos que se basan principalmente en la relajación; en la medicina psicosomática, en especial en trastornos autoinmunes, alergias y trastornos psicosomáticos; en el manejo del estrés indicando que sus métodos de autohipnosis revierten los efectos nocivos del estrés al usar ritmos naturales de descanso mente/cuerpo; en la psicología deportiva en general, donde los métodos de hipnoterapia pueden ayudar a prevenir los efectos de la ansiedad en el rendimiento atlético y, por lo tanto, facilitar la expresión de las potencialidades individuales.  Lo mismo se ha encontrado en trabajos para aumentar el rendimiento académico y en el control de hábitos, prestándose para diseñar tratamientos para tratar hábitos compulsivos como el tabaquismo y los desórdenes del apetito, bajo la modalidad de tratamientos muy cuidadosos e individualizados.

Mención aparte merece su utilización en el ámbito de la psicoterapia, tanto en adultos como en menores.  En adultos, donde en general tiende a recurriese a la hipnosis cuando los tratamientos tradicionales fracasan o cuando se quiere abreviar la terapia, siendo útil en la psicoterapia en general y también en tratamientos específicos, como resolución de traumas, ansiedad, fobias, trastornos del sueño, disfunciones sexuales; y en menores también en psicoterapia en general así como en cuadros específicos tales como manejo del dolor, enuresis, asma, onicofagia, entre muchos.

En todos los campos de aplicación de la hipnosis, se está trabajando con fenómenos que pertenecen a la psicología normal.  Cada vez aumentan más y más las investigaciones científicas del tema, las publicaciones en revistas especializadas, y los eventos científicos encargados de su divulgación, estudio y profundización.

No obstante aún queda mucho trayecto por recorrer, muchos campos que explorar y muchos esfuerzos por sistematizar una teorización sólida y clara respecto a los variados problemas que a la hipnosis se le asocian: su relación con el sueño, su cualidad como estado de conciencia, sus mecanismos implícitos, etc., son algunos aspectos que más allá de la técnica deben responderse para ampliar el espectro de conocimiento y comprensión de la hipnosis.

En este sentido es posible afirmar que los métodos hipnóticos, sin importar el enfoque que se utilice, están haciendo uso de procesos psicológicos, psiconeurológicos y psicobiológicos normales, y se reconoce que a través de la hipnosis no se pueden crear habilidades que el sujeto no posee, ni que tampoco sea una solución a todos los problemas psicológicos o médicos.

Las investigaciones actuales en hipnosis y su relación con los hallazgos provenientes de la neurobiología y la psicobiología, están dando, por un lado, un soporte científico a los métodos hipnóticos y, por otro, se están abriendo insospechadas vías de acción a los métodos de tratamiento psicológico en áreas que antes se consideraban privativas de los acercamientos biológicos, reflejando en este proceso el impacto de la hipnoterapia en la salud, y augurando un futuro más fructífero y enriquecedor para los especialistas de la salud mental, que se interesen por conocer, practicar y dominar dicha herramienta.

RAÚL MISERDA PERUZOVIC

Médico Psiquiatra

Titulado como Médico Cirujano en 1970 (Universidad de Chile) trabaja los primeros cinco años de profesión corno Médico General de Zona en Castro, en donde organiza una Unidad de Tratamiento Ambulatorio para pacientes alcohólicos.  En 1975 regresa a Santiago como becado en psiquiatría.  Participa en un proyecto de rehabilitación de pacientes con esquizofrenia crónica de larga hospitalización, efectuado en el Hospital El Peral organizado por la cátedra de Psicofarmacología Clínica del profesor Dr. Raúl Schilkrut.  Este trabajo fue presentado en 13' Congreso Internacional de Neuropsicofarmacología en Jerusalén en 1982.  En el último año de beca participa como Docente de Pre y Postgrado.  En la década de 1980 se desempeña corno psiquiatra Forense en el Instituto Médico Legal de Santiago, donde efectúa además el trabajo de Docencia de Postgrado.  Desde 1989 forma parte del Instituto de Hipnosis Aplicada y posteriormente del Instituto Milton H. Erickson de Santiago, del cual es Codirector.  Ha asistido a talleres con Emest Rossi, Jeffrey Zeig, en Santiago, Buenos Aires y Phoenix, Estados Unidos.

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