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LA
HIPNOSIS COMO HERRAMIENTA CLÍNICA
Raúl
Miserda Peruzovic: Médico
Psiquiatra
Las
concepciones erróneas, los prejuicios existentes y el
desconocimiento del desarrollo actual de la hipnosis por parte de
los profesionales de la salud, ha impedido que la hipnosis se use y
beneficie a un mayor número de pacientes en las diferentes
especialidades médicas. Puesto
que estimamos que la hipnosis se está subutilizando en nuestro país,
quisiéramos aportar algunos antecedentes que contribuyan a su mayor
difusión.
Si
consideramos algunos aspectos históricos, podemos afirmar sin temor
a equivocarnos que la hipnosis es tan antigua como el hombre, ya que
el trance hipnótico es un fenómeno natural que nos acontece todos
los días, aunque no lo sepamos o no nos percatemos, esta situación
es comparable al hecho de que aunque la circulación de la sangre en
el cuerpo es un fenómeno descubierto y comprobado sólo en los últimos
siglos, ella indudablemente ha estado circulando en el cuerpo del
hombre desde siempre.
Desde
los orígenes del hombre, la hipnosis ha estado presente en las
variadas manifestaciones culturales de éste, por esta razón es que
podemos apreciar manifestaciones muy antiguas de fenómenos de
trance en ciertos ritos ceremoniales religiosos y guerreros de
diversas culturas. En
estos eventos los participantes experimentan la abolición de la
percepción de estímulos normalmente dolorosos y los fenómenos de
la alucinación y disociación hipnótico, están presentes bajo la
forma de la presencia e interacción con los buenos y malos espíritus.
Sin
embargo, no obstante su antigüedad, el interés en Occidente por
este fenómeno sólo surge, alrededor de 200 años atrás, con el
trabajo del médico austriaco Anton Mesmer y su
"magnetismo", época en la cual se supuso que la imaginación
de los pacientes era la responsable de los fenómenos encontrados
por ese médico. Este
pionero interés decrece rápidamente, en el descrédito y desinterés
de dicha época que no vio en este peculiar estado de conciencia el
reto implícito a la comprensión de la psicología humana. ni la
potencialidad operativo que ella escondía.
La hipnosis cayó en el olvido y sólo posteriormente el médico
inglés James Braid la rescata para la comunidad médica en 1840,
cuando la relaciona con el sueño y la denomina
"hipnosis".
Más
tarde, Jean Martin Charcot, el neurólogo más famoso de su época.
comenzaría a estudiar la hipnosis en el hospital Salpetricie de París
con una pequeña cantidad de pacientes. todas con diagnóstico de
histeria. Charcot
concluiría que el trance hipnótico era una experiencia similar a
la de la histeria, dándole una connotación negativa al trance. a
pesar de que luego, Hippolyte Bernheim postularía. quizás si por
primera vez, una explicación psicológica del trance, entendiéndolo
como un estado de sugestionabilidad acrecentada que resultado de las
sugestiones dadas por el hipnotista, en tanto que Pierre Janet
propondría una teoría del trance hipnótico según la cual el
mecanismo básico sería que la mente "subconsciente" del
paciente efectúa funciones cognitivas sin un percatarse consciente.
Ya
con el advenimiento del Psicoanálisis, la hipnosis como herramienta
clínica cae en un franco descrédito, en tanto Sigmund Freud
desestima su uso como herramienta terapéutica.
Esta razón determina que muchos especialistas abandonen su
aplicabilidad clínica, así como su investigación científica en
tanto fenómeno de la conciencia.
La hipnosis se transforma en espectáculo circense y social,
y sólo después de la Segunda Guerra Mundial, volvería a ser
reconocida alcanzando un estatus de respetabilidad como herramienta
clínica, cuando en la década de los años 50 las Sociedades Médicas
Británica y Norteamericana la reconocieron formalmente como una
modalidad de tratamiento válida.
Aunque
no se sepa con certeza en qué consiste la hipnosis y se hayan
desarrollado diversas teorías explicativas sobre su naturaleza y
sus mecanismos, en el ámbito clínico y experimental, la hipnosis
es reconocida como un estado marcadamente distinto al estado de
conciencia normal, a través de un proceso que no implica la ingestión
de sustancias psicoactivas ni otros procedimientos físicos.
En dicho estado especial de conciencia, el sujeto está más
dispuesto a responder a las sugestiones terapéuticas, y abierto a
sus recuerdos y aprendizajes psicológicos y fisiológicos.
Actualmente
pueden distinguirse tres tipos de enfoques hacia la hipnosis y sus
fenómenos, a partir de las diferentes condiciones en que es posible
inducir el trance hipnótico: el autoritario, en donde se supone que
los fenómenos de trance son "causados" por el hipnotista;
el enfoque experimental o hipnosis "estandarizada", que
acuñó el concepto de "susceptibilidad hipnótico" y que
utiliza sugerencias permisivas directas en la comunicación con el
sujeto-, y el enfoque ericksoniano, surgido de la práctica clínica,
que utiliza sugestiones indirectas y se basa en el principio de
utilización.
Pero
independientemente de las diferencias, que sí las hay entre esos
tres enfoques, hoy por hoy, es innegable que la hipnosis ha
alcanzado un estado científico y clínico, corroborado en la
potencia del efecto curativo de la hipnoterapia en diversos
trastornos psicológicos y físicos cuando es utilizada por
profesionales entrenados, y especialmente cuando el tratamiento es
planificado según las características singulares de los pacientes.
De
este modo la hipnosis, se ha abierto un lugar en la clínica psicológica,
ampliando cada vez más sus campos de aplicación, dando origen a la
hipnoterapia como estrategia terapéutica específica, con una
particular metodología y técnica, demostrando su utilidad en
diversas áreas de la medicina y la psicoterapia, tales como: en el
manejo y control del dolor, en tanto herramienta auxiliar en las clínicas
del dolor, especialmente en el abordaje de dolores crónicos que no
responden a los analgésicos, y como reemplazo de la anestesia en
los trabajos dentales, en la anestesiología y preparación para la
cirugía, constituyéndose en un buen reemplazo en aquellos casos en
que el paciente no puede recibir anestesia en intervenciones quirúrgicas
menores y también mayores, así como en intervenciones en
emergencias médicas y quemaduras, donde ha demostrado. por ejemplo,
que la anestesia hipnótico reduce las inflamaciones en las
quemaduras.
De
esta utilización. centrada en las propiedades anestésicas
inducidas durante el trance hipnótico, la hipnosis se ha permitido
incursionar en otros campos de la salud en general, y de la salud
mental en particular, lo que ha redundado en un ampliar el espectro
de posibilidades terapéuticas de la misma.
De este modo se la empezó a utilizar en la preparación para
el parto: demostrando ser más efectiva en la preparación y control
del dolor en el parto que los métodos que se basan principalmente
en la relajación; en la medicina psicosomática, en especial en
trastornos autoinmunes, alergias y trastornos psicosomáticos; en el
manejo del estrés indicando que sus métodos de autohipnosis
revierten los efectos nocivos del estrés al usar ritmos naturales
de descanso mente/cuerpo; en la psicología deportiva en general,
donde los métodos de hipnoterapia pueden ayudar a prevenir los
efectos de la ansiedad en el rendimiento atlético y, por lo tanto,
facilitar la expresión de las potencialidades individuales.
Lo mismo se ha encontrado en trabajos para aumentar el
rendimiento académico y en el control de hábitos, prestándose
para diseñar tratamientos para tratar hábitos compulsivos como el
tabaquismo y los desórdenes del apetito, bajo la modalidad de
tratamientos muy cuidadosos e individualizados.
Mención
aparte merece su utilización en el ámbito de la psicoterapia,
tanto en adultos como en menores.
En adultos, donde en general tiende a recurriese a la
hipnosis cuando los tratamientos tradicionales fracasan o cuando se
quiere abreviar la terapia, siendo útil en la psicoterapia en
general y también en tratamientos específicos, como resolución de
traumas, ansiedad, fobias, trastornos del sueño, disfunciones
sexuales; y en menores también en psicoterapia en general así como
en cuadros específicos tales como manejo del dolor, enuresis, asma,
onicofagia, entre muchos.
En
todos los campos de aplicación de la hipnosis, se está trabajando
con fenómenos que pertenecen a la psicología normal.
Cada vez aumentan más y más las investigaciones científicas
del tema, las publicaciones en revistas especializadas, y los
eventos científicos encargados de su divulgación, estudio y
profundización.
No
obstante aún queda mucho trayecto por recorrer, muchos campos que
explorar y muchos esfuerzos por sistematizar una teorización sólida
y clara respecto a los variados problemas que a la hipnosis se le
asocian: su relación con el sueño, su cualidad como estado de
conciencia, sus mecanismos implícitos, etc., son algunos aspectos
que más allá de la técnica deben responderse para ampliar el
espectro de conocimiento y comprensión de la hipnosis.
En
este sentido es posible afirmar que los métodos hipnóticos, sin
importar el enfoque que se utilice, están haciendo uso de procesos
psicológicos, psiconeurológicos y psicobiológicos normales, y se
reconoce que a través de la hipnosis no se pueden crear habilidades
que el sujeto no posee, ni que tampoco sea una solución a todos los
problemas psicológicos o médicos.
Las
investigaciones actuales en hipnosis y su relación con los
hallazgos provenientes de la neurobiología y la psicobiología, están
dando, por un lado, un soporte científico a los métodos hipnóticos
y, por otro, se están abriendo insospechadas vías de acción a los
métodos de tratamiento psicológico en áreas que antes se
consideraban privativas de los acercamientos biológicos, reflejando
en este proceso el impacto de la hipnoterapia en la salud, y
augurando un futuro más fructífero y enriquecedor para los
especialistas de la salud mental, que se interesen por conocer,
practicar y dominar dicha herramienta.
RAÚL
MISERDA PERUZOVIC
Médico
Psiquiatra
Titulado
como Médico Cirujano en 1970 (Universidad de Chile) trabaja los
primeros cinco años de profesión corno Médico General de Zona en
Castro, en donde organiza una Unidad de Tratamiento Ambulatorio para
pacientes alcohólicos. En
1975 regresa a Santiago como becado en psiquiatría.
Participa en un proyecto de rehabilitación de pacientes con
esquizofrenia crónica de larga hospitalización, efectuado en el
Hospital El Peral organizado por la cátedra de Psicofarmacología
Clínica del profesor Dr. Raúl Schilkrut.
Este trabajo fue presentado en 13' Congreso Internacional de
Neuropsicofarmacología en Jerusalén en 1982.
En el último año de beca participa como Docente de Pre y
Postgrado. En la década
de 1980 se desempeña corno psiquiatra Forense en el Instituto Médico
Legal de Santiago, donde efectúa además el trabajo de Docencia de
Postgrado. Desde 1989
forma parte del Instituto de Hipnosis Aplicada y posteriormente del
Instituto Milton H. Erickson de Santiago, del cual es Codirector.
Ha asistido a talleres con Emest Rossi, Jeffrey Zeig, en
Santiago, Buenos Aires y Phoenix, Estados Unidos.
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