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Protoverso,
multiverso y universo
Ha sido
casi una constante, a través de estas líneas estar aludiendo a la
necesidad de aunar esfuerzos en torno a la idea de trabajo conjuntos
de los distintos actores de la Salud Mental por acercar nuestro
actual nivel de conocimientos hacia la construcción de un paradigma
unificado del acontecer de lo Psicológico. Reflejando, quizás si,
en esta propuesta un paralelo con el movimiento que el desarrollo
filogenético de la especie humana está siguiendo, pues nos parece
de perogrullo el reconocimiento de que los distintos humanos -hasta
hace poco tiempo, coexistentes y a la vez ignorantes uno del otro,
en un mismo lugar físico- tendemos cada vez más hacia el concepto
de “aldea global” en donde la coexistencia se convierte en
interacción y el desconocimiento en conocer y reconocerse.
Pero
este descubrirnos, conocernos, nos ha abierto hacia una etapa dentro
de este proceso no exenta de conflictos. Conflictos
que, por otro lado, no hacen reflejar peculiares leyes y
reglas que históricamente parecen haber regulado los
comportamientos humanos, al punto que a veces las hemos
caracterizado bajo el concepto de “Naturaleza Humana”. Sin
embargo -así como hace un siglo, aún nos desconocíamos en la
variada y múltiple expresión de lo humano, y desde esos tiempos a
la fecha nos reencontramos cotidianamente con las diversas
propuestas que surgen desde cada confín de la tierra-, este proceso
también ha constituido un innegable reto a nuestra capacidad de
integrar y fusionar nuevos aspectos hasta la fecha ignorados de
nuestra propia dimensión humana.
De
esta suerte, la aspiración científica de encontrar principios
absolutos, valores universales y leyes generales en la búsqueda del
conocimiento, ha dado paso a una nueva perspectiva en la Filosofía
de las Ciencias. El Positivismo o Empirismo estructurado a partir de
una paradigma epistemológico que, minimizando la variable Sujeto
del Conocimiento, resaltaba al Objeto como núcleo central del
conocer, posibilitó un salto inédito en el desarrollo tecnológico
y científico, terminó haciendo crisis debido a la subordinación
de dicho saber a relaciones hegemónicas de poder y control en lo
social, y a las propias limitaciones que surgieron cuando se trató
de desplazar el énfasis del conocimiento de lo macrocósmico hacia
lo microcósmico.
La
relativización del conocer empezó a hacer su aparición
radicalizando la posición del Sujeto en el modelo del Conocimiento,
que pasó de ser un ente neutro, casi invisible, a constituirse en
el eje central: modificador, filtrador y finalmente articulador
omnideterminante del Saber. Apoyada en el cambio de una Física
Newtoniana a otra Einsteniana, y en el conflicto de valores de una
ciencia positiva al servicio de hegemonías de dominación, este
cambio paradigmático de concebir el Conocer, empezó a posibilitar
la coexistencia de distintos modelos teóricos en relación a modos
de abordamiento de la realidad.
El,
hasta entonces, Protoverso -y no Universo, como se pensaba-, en
tanto pretensión fragmentaria de una concepción totalitaria,
parcial y reduccionista de entender la realidad, se abrió al
Multiverso, como instancia de coexistencia de múltiples miradas que
se posaron sobre el objeto, develando aspectos variados y disímiles
del mismo.
No
obstante, al momento actual, paralelamente a la evolución de la
especie humana, parece surgir un nuevo reto, cual es, la necesidad
de integración de las distintas teorizaciones que de esta
aproximación fueron resultando, en paradigmas unificados. La
posibilidad por un lado, de acercarnos a develar un definitivo
concepto de humanidad, en el cual abarcar las propuestas que -hoy
por hoy-, empiezan a coexistir en una visión holística, ecológica
y mundial, encuentran su símil en el esfuerzo de sintetizar bajo un
modelo de conocimiento
que tras la forma de una relación dialéctica entre Sujeto y Objeto
de Conocimiento, permitan un Constructivismo tal, que se empeñe en
la integración de los distintos aportes realizados por todas y cada
una de las distintas aproximaciones que hemos sido capaces de crear,
ofreciendo la posibilidad de acercarnos quizás si por primera vez a
concebir una visión unitaria
tras la cual pretender que la idea de Universo, aparezca fuera de la
confrontación ideológica, la hegemonía y los juegos del poder.
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